“Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios».
MARTES 6 DE JUNIO NOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

SAN NORBERTO, OBISPO
Señor, tú hiciste del obispo san Norberto un pastor admirable de tu Iglesia por su espíritu de oración y su celo apostólico; te rogamos que, por su intercesión, tu pueblo encuentre siempre pastores ejemplares que lo conduzcan a la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO DEL DÍA DE HOY
R/. Aleluya, aleluya, aleluya
El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama.
R/. Aleluya, aleluya, aleluya

Lectura del santo evangelio según SAN MARCOS
Marcos 12,13-17
“Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa lo que diga la gente, porque no tratas de adular a los hombres, sino que enseñas con toda verdad el camino de Dios.”
En aquel tiempo, los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos le enviaron a Jesús unos fariseos y unos partidarios de Herodes, para hacerle una pregunta capciosa. Se acercaron, pues, a él y le dijeron: “Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa lo que diga la gente, porque no tratas de adular a los hombres, sino que enseñas con toda verdad el camino de Dios. ¿Está permitido o no, pagarle el tributo al César? ¿Se lo damos o no se lo damos?”
Jesús, notando su hipocresía, les dijo: “¿Por qué me ponen una trampa? Tráiganme una moneda para que yo la vea”. Se la trajeron y él les preguntó: “¿De quién es la imagen y el nombre que lleva escrito?” Le contestaron: “Del César”. Entonces les respondió Jesús: “Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios». Y se quedaron admirados.
P/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti, Señor Jesús
MEDITACIÓN
PALABRAS DEL SANTO PADRE
Por un lado, al insinuar devolver al emperador lo que le pertenece, Jesús declara que pagar el impuesto no es un acto de idolatría, sino un acto debido a la autoridad terrenal; por el otro —y es aquí donde Jesús da el «golpe maestro»— reclamando el primado de Dios, pide que se le rinda lo que le espera como Señor de la vida del hombre y de la historia. La referencia a la imagen de César, incisa en la moneda, dice que es justo sentirse ciudadanos del Estado de pleno título —con derechos y deberes—; pero simbólicamente hace pensar en otra imagen que está impresa en cada hombre: la imagen de Dios. Él es el Señor de todo y nosotros, que hemos sido creados «a su imagen» le pertenecemos ante todo a Él. Jesús planteó, a partir de la pregunta hecha por los fariseos, una interrogación más radical y vital para cada uno de nosotros, una interrogación que podemos hacernos: ¿a quién pertenezco yo? ¿A la familia, a la ciudad, a los amigos, a la escuela, al trabajo, a la política, al Estado? Sí, claro. Pero antes que nada —nos recuerda Jesús— tú perteneces a Dios. Esta es la pertenencia fundamental. Es Él quien te ha dado todo lo que eres y tienes. Y por lo tanto, nuestra vida, día a día, podemos y debemos vivirla en el reconocimiento de nuestra pertenencia fundamental y en el reconocimiento de corazón hacia nuestro Padre, que crea a cada uno de nosotros de forma singular, irrepetible, pero siempre según la imagen de su Hijo amado, Jesús. Es un misterio admirable. (Ángelus 22 de octubre de 2017)
SS Francisco
“No puede haber una realidad creada por Dios que sea independiente del Creador, necesariamente debe hacer referencia a su Creador.”
Tengamos presente que los herodianos y los fariseos eran contrarios entre sí, aunque coincidían en el hecho hipócrita de que, a pesar de llamarse nacionalistas, colaboraban con los romanos. Y estaban buscando que Jesús diga que había que rehusar el tributo al César, de tal manera a tener una forma de acusarlo. El elogio que hacen de Jesús, antes de echarle a la cara la insidiosa pregunta, quiere subrayar la figura de un rabino que es íntegro, honesto, resistente a todo chantaje, de ninguna manera obra como un oportunista o hipócrita, como otros lo hacen. Jesús da a entender que comprendió, pues no se trata de una pregunta sincera, sino de una trampa, por eso no acepta el planteamiento. Según los herodianos o se pagaba el tributo al César, aceptando con ello el sacrílego régimen de ocupación, o bien, para seguir siendo fieles a Yahveh y a su pueblo, se rehusaba simplemente la obligación fiscal.
El tributo personal al César fue introducido en Judea a partir del sexto año de nuestra era, después de la pérdida de los últimos restos de autonomía política; no consistía en un tributo muy alto, pero el pueblo judío no lo soportaba fácilmente, porque era la expresión tangible de la dominación de los Césares paganos sobre el pueblo de Dios. El partido de los zelotas renunciaba categóricamente, aún más, la efigie o imagen del César grabada sobre la moneda era considerada como un pecado contra el primer mandamiento. Por ello ya había contra este tributo un movimiento revolucionario sangriento, por eso, los romanos estaban muy atentos al pago, aunque, también, el que se oponía a ello era considerado como un traidor.
La respuesta manifiesta que Jesús no está de acuerdo ni con los unos ni con los otros, porque ambos absolutizan una realidad relativa, referente a la imagen del César grabada en las monedas. Jesús no creía que el servicio de Dios se agotara en aquel tipo de renuncia, es decir, se podría pagar el tributo al César, sin renunciar por ello al primer mandamiento. Inclusive, hubiese sido mejor hacer esta concesión al César, con tal de conservar intacta la fidelidad a Dios. Aunque, sin estar de acuerdo con los herodianos ni con los fanáticos zelotas, estaba más cerca de los zelotas aparentemente. De los doce apóstoles, cuatro al menos parece que eran de origen zelota: Simón el zelota, Judas Iscariote y los dos hijos de Zebedeo. Desde el evangelio según san Marcos encontramos a Jesús como un crítico despiadado de la élite orgullosa e hipócrita, ambiciosa y rapaz, que terminan siempre siendo autorreferenciales.
De ahí que Jesús será condenado por las autoridades nacionales, abandonado por muchos combatientes desengañados y luego, ajusticiado, porque había que mantener el orden y la legalidad. Para Jesús la alternativa no son Dios y el César, sino Dios y todo tipo de movimiento humano, aun llamado de liberación, que de alguna manera intente ocupar el monopolio de lo absoluto, que sólo a Dios le corresponde.
Es muy sutil e importante esta parte. El poder, aun el poder liberador, lleva en sí el virus de la pretensión absolutista que más tarde o más temprano se desarrollará. Siempre las grandes propuestas liberadoras terminan en el poder consumidos por su egoísmo y referencialidad, olvidándose de Dios y de los demás. De ahí que, siempre un profeta se mantiene a distancia de cualquier tipo de poder que puede llevarle a tomar decisiones que vayan en contra de la voluntad de Dios.
Atención con “den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios”, expresión que no se debería interpretar como significado de dos mundos, el de la política y de la religión, son esferas separadas, cada uno con sus principios incompatibles y opuestos. Nosotros hablamos de autonomía de los valores temporales, pero no de oposición de los mismos a las exigencias del Reino de Dios. Todo debería ser orientado al Reino de Dios, el cristiano no puede establecerse una norma para lo eterno y otra para lo temporal, la vida no es así. Se habla de autonomía de lo temporal pero no de separación.
No puede haber una realidad creada por Dios que sea independiente del Creador, necesariamente debe hacer referencia a su Creador. El hombre forma e integra en sí una sola persona, un solo Yo, que es el que está llamado al Reino de Dios y a construir ese Reino de justicia, de amor y de paz en el tiempo, como un signo de eternidad. La realidad política es autónoma, pero la Iglesia siempre está llamada a colaborar y cooperar para la edificación del bien común en donde sea. Lo más importante es dar al César lo que es del César, cumplir con las obligaciones ciudadanas, cumpliendo las leyes y normas, pero dar a Dios, nuestra imagen, nuestra persona, pues a Él le corresponde.
Pensamientos para el Evangelio de hoy
- «Que las autoridades ejerzan con paz, mansedumbre y piedad el poder que Dios les ha dado» (San Clemente de Roma)
- «El César no lo es todo. Existe otra soberanía, cuyo origen y esencia no son de este mundo, sino de “arriba”: la de la Verdad, que con respecto al Estado tiene derecho a ser escuchada» (Benedicto XVI)
- «Desde el comienzo de la historia cristiana, la afirmación del señorío de Jesús sobre el mundo y sobre la historia significa también reconocer que el hombre no debe someter su libertad personal, de modo absoluto, a ningún poder terrenal, sino sólo a Dios Padre y al Señor Jesucristo: César no es el ‘Señor’ (…)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 450)


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