{"id":10483,"date":"2020-09-17T13:00:00","date_gmt":"2020-09-17T18:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/un-paso-aldia.com\/?p=10483"},"modified":"2020-09-17T13:00:00","modified_gmt":"2020-09-17T18:00:00","slug":"17-de-septiembre-aparicion-del-serafine-impresion-de-las-llagas-a-san-francisco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/2020\/09\/17\/17-de-septiembre-aparicion-del-serafine-impresion-de-las-llagas-a-san-francisco\/","title":{"rendered":"17 de septiembre Aparici\u00f3n del seraf\u00edne impresi\u00f3n de las llagas a San Francisco"},"content":{"rendered":"\n<p><em>\u00abSe\u00f1or m\u00edo, yo soy todo tuyo. T\u00fa sabes bien que no tengo otra cosa que el h\u00e1bito, la cuerda y los calzones, y aun estas tres cosas son tuyas; \u00bfqu\u00e9 es lo que puedo, pues, ofrecer o dar a tu majestad?\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p><strong>Tomado de:<\/strong> <em>franciscanos.org <\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.franciscanos.org\/florecillas\/benlliure40.jpg\" alt=\"\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">En cuanto a la tercera consideraci\u00f3n, que es la de la aparici\u00f3n del seraf\u00edn y de la impresi\u00f3n de las llagas, se ha de considerar que, estando pr\u00f3xima la fiesta de la cruz de septiembre, fue una noche el hermano Le\u00f3n, a la hora acostumbrada, para rezar los maitines con San Francisco. Lo mismo que otras veces, dijo desde el extremo de la pasarela:\u00a0<em>Domine, labia mea aperies,<\/em>\u00a0y San Francisco no respondi\u00f3. El hermano Le\u00f3n no se volvi\u00f3 atr\u00e1s, como San Francisco se lo ten\u00eda ordenado, sino que, con buena y santa intenci\u00f3n, pas\u00f3 y entr\u00f3 suavemente en su celda; no encontr\u00e1ndolo, pens\u00f3 que estar\u00eda en oraci\u00f3n en alg\u00fan lugar del bosque. Sali\u00f3 fuera, y fue buscando sigilosamente por el bosque a la luz de la luna. Por fin oy\u00f3 la voz de San Francisco, y, acerc\u00e1ndose, lo hall\u00f3 arrodillado, con el rostro y las manos levantadas hacia el cielo, mientras dec\u00eda lleno de fervor de esp\u00edritu:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>&#8212; \u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa, dulc\u00edsimo Dios m\u00edo? Y \u00bfqui\u00e9n soy yo, gusano vil\u00edsimo e in\u00fatil siervo tuyo?<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Y repet\u00eda siempre las mismas palabras, sin decir otra cosa. El hermano Le\u00f3n, fuertemente sorprendido de lo que ve\u00eda, levant\u00f3 los ojos y mir\u00f3 hacia el cielo; y, mientras estaba mirando, vio bajar del cielo un haz de luz bell\u00edsima y deslumbrante, que vino a posarse sobre la cabeza de San Francisco; y oy\u00f3 que de la llama luminosa sal\u00eda una voz que hablaba con San Francisco; pero el hermano Le\u00f3n no entend\u00eda lo que hablaba. Al ver esto, y reput\u00e1ndose indigno de estar tan cerca de aquel santo sitio donde ten\u00eda lugar la aparici\u00f3n y temiendo, por otra parte, ofender a San Francisco o estorbarle en su consolaci\u00f3n si se daba cuenta, se fue retirando poco a poco sin hacer ruido, y desde lejos esper\u00f3 hasta ver el final. Y, mirando con atenci\u00f3n, vio c\u00f3mo San Francisco extend\u00eda por tres veces las manos hacia la llama; finalmente, al cabo de un buen rato, vio c\u00f3mo la llama volv\u00eda al cielo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">March\u00f3se entonces, seguro y alegre por lo que hab\u00eda visto, y se encamin\u00f3 a su celda. Como iba descuidado, San Francisco oy\u00f3 el ruido que produc\u00edan sus pies en las hojas del suelo, y le mand\u00f3 que le esperase y no se moviese. El hermano Le\u00f3n obedeci\u00f3 y se estuvo quieto esper\u00e1ndole; tan sobrecogido de miedo, que, como \u00e9l lo refiri\u00f3 despu\u00e9s a los compa\u00f1eros, en aquel momento hubiera preferido que lo tragara la tierra antes que esperar a San Francisco, por pensar que estar\u00eda incomodado contra \u00e9l; porque pon\u00eda sumo cuidado en no ofender a tan buen padre, no fuera que, por su culpa, San Francisco le privase de su compa\u00f1\u00eda. Cuando estuvo cerca San Francisco, le pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8212; \u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8212; Yo soy el hermano Le\u00f3n, Padre m\u00edo -respondi\u00f3 temblando de pies a cabeza.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8212; Y \u00bfpor qu\u00e9 has venido aqu\u00ed, hermano ovejuela? -prosigui\u00f3 San Francisco-. \u00bfNo te tengo dicho que no andes observ\u00e1ndome? Te mando, por santa obediencia, que me digas si has visto u o\u00eddo algo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El hermano Le\u00f3n respondi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8212; Padre, yo te he o\u00eddo hablar y decir varias veces: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa, dulc\u00edsimo Dios m\u00edo?\u00bb y \u00ab\u00bfQui\u00e9n soy yo, gusano vil\u00edsimo e in\u00fatil siervo tuyo?\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Cayendo entonces de rodillas el hermano Le\u00f3n a los pies de San Francisco, se reconoci\u00f3 culpable de desobediencia contra la orden recibida y le pidi\u00f3 perd\u00f3n con muchas l\u00e1grimas. Y en seguida le rog\u00f3 devotamente que le explicara aquellas palabras que \u00e9l hab\u00eda o\u00eddo y le dijera las otras que no hab\u00eda entendido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Entonces, San Francisco, en vista de que Dios hab\u00eda revelado o concedido al humilde hermano Le\u00f3n, por su sencillez y candor, ver algunas cosas, condescendi\u00f3 en manifestarle y explicarle lo que ped\u00eda, y le habl\u00f3 as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>&#8212; Has de saber, hermano ovejuela de Jesucristo, que, cuando yo dec\u00eda las palabras que t\u00fa escuchaste, mi alma era iluminada con dos luces: una me daba la noticia y el conocimiento del Creador, la otra me daba el conocimiento de m\u00ed mismo. Cuando yo dec\u00eda: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa, dulc\u00edsimo Dios m\u00edo?\u00bb, me hallaba invadido por una luz de contemplaci\u00f3n, en la cual yo ve\u00eda el abismo de la infinita bondad, sabidur\u00eda y omnipotencia de Dios. Y cuando yo dec\u00eda: \u00ab\u00bfQui\u00e9n soy yo\u00bb, etc.?, la otra luz de contemplaci\u00f3n me hac\u00eda ver el fondo deplorable de mi vileza y miseria. Por eso dec\u00eda: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa, Se\u00f1or de infinita bondad, sabidur\u00eda y omnipotencia, que te dignas visitarme a m\u00ed, que soy un gusano vil y abominable?\u00bb En aquella llama que viste estaba Dios, que me hablaba bajo aquella forma, como hab\u00eda hablado antiguamente a Mois\u00e9s. Y, entre otras cosas que me dijo, me pidi\u00f3 que le ofreciese tres dones; yo le respond\u00ed: \u00abSe\u00f1or m\u00edo, yo soy todo tuyo. T\u00fa sabes bien que no tengo otra cosa que el h\u00e1bito, la cuerda y los calzones, y aun estas tres cosas son tuyas; \u00bfqu\u00e9 es lo que puedo, pues, ofrecer o dar a tu majestad?\u00bb Entonces Dios me dijo: \u00abBusca en tu seno y ofr\u00e9ceme lo que encuentres\u00bb. Busqu\u00e9, y hall\u00e9 una bola de oro, y se la ofrec\u00ed a Dios; hice lo mismo por tres veces, pues Dios me lo mand\u00f3 tres veces; y despu\u00e9s me arrodill\u00e9 tres veces, bendiciendo y dando gracias a Dios, que me hab\u00eda dado alguna cosa que ofrecerle. En seguida se me dio a entender que aquellos tres dones significaban la santa obediencia, la alt\u00edsima pobreza y la resplandeciente castidad, que Dios, por gracia suya, me ha concedido observar tan perfectamente, que nada me reprende la conciencia. Y as\u00ed como t\u00fa me ve\u00edas meter la mano en el seno y ofrecer a Dios estas tres virtudes, significadas por aquellas tres bolas de oro que me hab\u00eda puesto Dios en el seno, as\u00ed me ha dado Dios tal virtud en el alma, que no ceso de alabarle y glorificarle con el coraz\u00f3n y con la boca por todos los bienes y todas las gracias que me ha concedido. Estas son las palabras que has o\u00eddo y aquel elevar las manos por tres veces que has visto. Pero gu\u00e1rdate bien, hermano ovejuela, de seguir espi\u00e1ndome; vu\u00e9lvete a tu celda con la bendici\u00f3n de Dios. Y ten buen cuidado de m\u00ed, porque, dentro de pocos d\u00edas, Dios va a realizar cosas tan grandes y maravillosas sobre esta monta\u00f1a, que todo el mundo se admirar\u00e1; cosas nuevas que \u00c9l nunca ha hecho con creatura alguna en este mundo.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/8cea1-descarga.jpg\" alt=\"El Se\u00f1or me dio hermanos...&quot;: Impresi\u00f3n de las llagas de San Francisco de  As\u00eds\" width=\"448\" height=\"276\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Dicho esto, se hizo traer el libro de los evangelios, pues Dios le hab\u00eda sugerido interiormente que, al abrir por tres veces el libro de los evangelios, le ser\u00eda mostrado lo que Dios quer\u00eda obrar en \u00e9l. Tra\u00eddo el libro, San Francisco se postr\u00f3 en oraci\u00f3n; cuando hubo orado, se hizo abrir tres veces el libro, por mano del hermano Le\u00f3n, en el nombre de la Sant\u00edsima Trinidad; y plugo a la divina voluntad que las tres veces se le pusiese delante la pasi\u00f3n de Cristo. Con ello se le dio a entender que como hab\u00eda seguido a Cristo en los actos de la vida, as\u00ed le deb\u00eda seguir y conformarse a \u00e9l en las aflicciones y dolores de la pasi\u00f3n antes de dejar esta vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">A partir de aquel momento comenz\u00f3 San Francisco a gustar y sentir con mayor abundancia la dulzura de la divina contemplaci\u00f3n y de las visitas divinas. Entre \u00e9stas tuvo una que fue como la preparaci\u00f3n inmediata a la impresi\u00f3n de las llagas, y fue de este modo: El d\u00eda que precede a la fiesta de la Cruz de septiembre, hall\u00e1ndose San Francisco en oraci\u00f3n recogido en su celda, se le apareci\u00f3 el \u00e1ngel de Dios y le dijo de parte de Dios:<\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8212; Vengo a confortarte y a avisarte que te prepares y dispongas con humildad y paciencia para recibir lo que Dios quiera hacer en ti.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Respondi\u00f3 San Francisco:<\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8212; Estoy preparado para soportar pacientemente todo lo que mi Se\u00f1or quiera de m\u00ed.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Dicho esto, el \u00e1ngel desapareci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Lleg\u00f3 el d\u00eda siguiente, o sea, el de la fiesta de la Cruz, y San Francisco muy de ma\u00f1ana, antes de amanecer, se postr\u00f3 en oraci\u00f3n delante de la puerta de su celda, con el rostro vuelto hacia el oriente; y oraba de este modo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8212; Se\u00f1or m\u00edo Jesucristo, dos gracias te pido me concedas antes de mi muerte: la primera, que yo experimente en vida, en el alma y en el cuerpo, aquel dolor que t\u00fa, dulce Jes\u00fas, soportaste en la hora de tu acerb\u00edsima pasi\u00f3n; la segunda, que yo experimente en mi coraz\u00f3n, en la medida posible, aquel amor sin medida en que t\u00fa, Hijo de Dios, ard\u00edas cuando te ofreciste a sufrir tantos padecimientos por nosotros pecadores.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Y, permaneciendo por largo tiempo en esta plegaria, entendi\u00f3 que Dios le escuchar\u00eda y que, en cuanto es posible a una pura creatura, le ser\u00eda concedido en breve experimentar dichas cosas.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.franciscanos.org\/florecillas\/segrelles212.jpg\" alt=\"\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Animado con esta promesa, comenz\u00f3 San Francisco a contemplar con gran devoci\u00f3n la pasi\u00f3n de Cristo y su infinita caridad. Y crec\u00eda tanto en \u00e9l el fervor de la devoci\u00f3n, que se transformaba totalmente en Jes\u00fas por el amor y por la compasi\u00f3n. Estando as\u00ed inflamado en esta contemplaci\u00f3n, aquella misma ma\u00f1ana vio bajar del cielo un seraf\u00edn con seis alas de fuego resplandecientes. El seraf\u00edn se acerc\u00f3 a San Francisco en raudo vuelo tan pr\u00f3ximo, que \u00e9l pod\u00eda observarlo bien: vio claramente que presentaba la imagen de un hombre crucificado y que las alas estaban dispuestas de tal manera, que dos de ellas se extend\u00edan sobre la cabeza, dos se desplegaban para volar y las otras dos cubr\u00edan todo el cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Ante tal visi\u00f3n, San Francisco qued\u00f3 fuertemente turbado, al mismo tiempo que lleno de alegr\u00eda, mezclada de dolor y de admiraci\u00f3n. Sent\u00eda grand\u00edsima alegr\u00eda ante el gracioso aspecto de Cristo, que se le aparec\u00eda con tanta familiaridad y que le miraba tan amorosamente; pero, por otro lado, al verlo clavado en la cruz, experimentaba desmedido dolor de compasi\u00f3n. Luego, no cab\u00eda de admiraci\u00f3n ante una visi\u00f3n tan estupenda e ins\u00f3lita, pues sab\u00eda muy bien que la debilidad de la pasi\u00f3n no dice bien con la inmortalidad de un esp\u00edritu ser\u00e1fico. Absorto en esta admiraci\u00f3n, le revel\u00f3 el que se le aparec\u00eda que, por disposici\u00f3n divina, le era mostrada la visi\u00f3n en aquella forma para que entendiese que no por martirio corporal, sino por incendio espiritual, hab\u00eda de quedar \u00e9l totalmente transformado en expresa semejanza de Cristo crucificado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Durante esta admirable aparici\u00f3n parec\u00eda que todo el monte Alverna estuviera ardiendo entre llamas resplandecientes, que iluminaban todos los montes y los valles del contorno como si el sol brillara sobre la tierra. As\u00ed, los pastores que velaban en aquella comarca, al ver el monte en llamas y semejante resplandor en torno, tuvieron much\u00edsimo miedo, como ellos lo refirieron despu\u00e9s a los hermanos, y afirmaban que aquella llama hab\u00eda permanecido sobre el monte Alverna una hora o m\u00e1s. Asimismo, al resplandor de esa luz, que penetraba por las ventanas de las casas de la comarca, algunos arrieros que iban a la Roma\u00f1a se levantaron, creyendo que ya hab\u00eda salido el sol, ensillaron y cargaron sus bestias, y, cuando ya iban de camino, vieron que desaparec\u00eda dicha luz y nac\u00eda el sol natural.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/thumb\/c\/cc\/Stimmate-San-Francesco-TO-Van-Eyck.jpg\/500px-Stimmate-San-Francesco-TO-Van-Eyck.jpg\" alt=\"San Francisco recibiendo los estigmas - Wikipedia, la enciclopedia libre\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">En esa aparici\u00f3n ser\u00e1fica, Cristo, que era quien se aparec\u00eda, habl\u00f3 a San Francisco de ciertas cosas secretas y sublimes, que San Francisco jam\u00e1s quiso manifestar a nadie en vida, pero despu\u00e9s de su muerte las revel\u00f3, como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante. Y las palabras fueron \u00e9stas:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&#8212; \u00bfSabes t\u00fa -dijo Cristo- lo que yo he hecho? Te he hecho el don de las llagas, que son las se\u00f1ales de mi pasi\u00f3n, para que t\u00fa seas mi portaestandarte . Y as\u00ed como yo el d\u00eda de mi muerte baj\u00e9 al limbo y saqu\u00e9 de \u00e9l a todas las almas que encontr\u00e9 all\u00ed en virtud de estas mis llagas, de la misma manera te concedo que cada a\u00f1o, el d\u00eda de tu muerte, vayas al purgatorio y saques de \u00e9l, por la virtud de tus llagas, a todas las almas que encuentres all\u00ed de tus tres Ordenes, o sea, de los menores, de las monjas y de los continentes, y tambi\u00e9n las de otros que hayan sido muy devotos tuyos, y las lleves a la gloria del para\u00edso, a fin de que seas conforme a m\u00ed en la muerte como lo has sido en la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Cuando desapareci\u00f3 esta visi\u00f3n admirable, despu\u00e9s de largo espacio de tiempo y de secreto coloquio, dej\u00f3 en el coraz\u00f3n de San Francisco un ardor desbordante y una llama de amor divino, y en su carne, la maravillosa imagen y huella de la pasi\u00f3n de Cristo. Porque al punto comenzaron a aparecer en las manos y en los pies de San Francisco las se\u00f1ales de los clavos, de la misma manera que \u00e9l las hab\u00eda visto en el cuerpo de Jes\u00fas crucificado, que se le apareci\u00f3 bajo la figura de un seraf\u00edn. Sus manos y sus pies aparec\u00edan, en efecto, clavados en la mitad con clavos, cuyas cabezas, sobresaliendo de la piel, se hallaban en las palmas de las manos y en los empeines de los pies, y cuyas puntas asomaban en el dorso de las manos y en las plantas de los pies, retorcidas y remachadas de tal forma, que por debajo del remache, que sobresal\u00eda todo de la carne, se hubiera podido introducir f\u00e1cilmente el dedo de la mano, como en un anillo. Las cabezas de los clavos eran redondas y negras.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i.pinimg.com\/originals\/f6\/b5\/23\/f6b52369b7847fca9e2f552a363607ea.jpg\" alt=\"coriesu | San francisco de asis, Francisco de asis, Fotos de santos  catolicos\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Asimismo, en el costado derecho aparec\u00eda una herida de lanza, sin cicatrizar, roja y ensangrentada, que m\u00e1s tarde echaba con frecuencia sangre del santo pecho de San Francisco, ensangrent\u00e1ndole la t\u00fanica y los calzones. Lo advirtieron los compa\u00f1eros antes de saberlo de \u00e9l mismo, observando c\u00f3mo no descubr\u00eda las manos ni los pies y que no pod\u00eda asentar en tierra las plantas de los pies, y cuando, al lavarle la t\u00fanica y los calzones, los hallaban ensangrentados; llegaron, pues, a convencerse de que en las manos, en los pies y en el costado llevaba claramente impresa la imagen y la semejanza de Cristo crucificado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Y por mucho que \u00e9l anduviera cuidadoso de ocultar y disimular esas llagas gloriosas, tan patentemente impresas en su carne, viendo, por otra parte, que con dificultad pod\u00eda encubrirlas a los compa\u00f1eros sus familiares, mas temiendo publicar los secretos de Dios, estuvo muy perplejo sobre si deb\u00eda manifestar o no la visi\u00f3n ser\u00e1fica y la impresi\u00f3n de las llagas. Por fin, acosado por la conciencia, llam\u00f3 junto a s\u00ed a algunos hermanos de m\u00e1s confianza, les propuso la duda en t\u00e9rminos generales, sin mencionar el hecho, y les pidi\u00f3 su consejo. Entre ellos hab\u00eda uno de gran santidad, de nombre hermano Iluminado; \u00e9ste, verdaderamente iluminado por Dios, sospechando que San Francisco deb\u00eda de haber visto cosas maravillosas, le respondi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">&#8212; Hermano Francisco, debes saber que, si Dios te muestra alguna vez sus sagrados secretos, no es para ti s\u00f3lo, sino tambi\u00e9n para los dem\u00e1s; tienes, pues, motivo para temer que, si tienes oculto lo que Dios te ha manifestado para utilidad de los dem\u00e1s, te hagas merecedor de reprensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Entonces, San Francisco, movido por estas palabras, les refiri\u00f3, con grand\u00edsima repugnancia, la sobredicha visi\u00f3n punto por punto, a\u00f1adiendo que Cristo durante la aparici\u00f3n le hab\u00eda dicho ciertas cosas que \u00e9l no manifestar\u00eda jam\u00e1s mientras viviera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Si bien aquellas llagas sant\u00edsimas, por haberle sido impresas por Cristo, eran causa de grand\u00edsima alegr\u00eda para su coraz\u00f3n, con todo le produc\u00edan dolores intolerables en su carne y en los sentidos corporales. Por ello, forzado de la necesidad, escogi\u00f3 al hermano Le\u00f3n, el m\u00e1s sencillo y el m\u00e1s puro de todos, para confiarle su secreto; a \u00e9l le dejaba ver y tocar sus santas llagas y vend\u00e1rselas con lienzos para calmar el dolor y recoger la sangre que brotaba y corr\u00eda de ellas. Cuando estaba enfermo, se dejaba cambiar con frecuencia las vendas, aun cada d\u00eda, excepto desde la tarde del jueves hasta la ma\u00f1ana del s\u00e1bado, porque no quer\u00eda que le fuese mitigado con ning\u00fan remedio humano ni medicina el dolor de la pasi\u00f3n de Cristo que llevaba en su cuerpo durante todo ese tiempo en que nuestro Se\u00f1or Jesucristo hab\u00eda sido, por nosotros, preso, crucificado, muerto y sepultado. Sucedi\u00f3 alguna vez que, cuando el hermano Le\u00f3n le cambiaba la venda de la llaga del costado, San Francisco, por la violencia del dolor al despegarse el lienzo ensangrentado, puso la mano en el pecho del hermano Le\u00f3n; al contacto de aquellas manos sagradas, el hermano Le\u00f3n sinti\u00f3 tal dulzura, que falt\u00f3 poco para que cayera en tierra desvanecido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Finalmente, por lo que hace a esta tercera consideraci\u00f3n, cuando termin\u00f3 San Francisco la cuaresma de San Miguel Arc\u00e1ngel, se dispuso, por divina inspiraci\u00f3n, a regresar a Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles. Llam\u00f3, pues, a los hermanos Maseo y \u00c1ngel y, despu\u00e9s de muchas palabras y santas ense\u00f1anzas, les recomend\u00f3 aquel monte santo con todo el encarecimiento que pudo, dici\u00e9ndoles que le conven\u00eda volver, juntamente con el hermano Le\u00f3n, a Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles. Dicho esto, se despidi\u00f3 de ellos, los bendijo en nombre de Jesucristo crucificado y, condescendiendo con sus ruegos, les tendi\u00f3 sus sant\u00edsimas manos, adornadas de las gloriosas llagas, para que las vieran, tocaran y besaran. Dej\u00e1ndolos as\u00ed consolados, se despidi\u00f3 de ellos y emprendi\u00f3 el descenso de la monta\u00f1a santa .<\/p>\n\n\n\n<p>En alabanza de Cristo. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<div class=\"wp-block-jetpack-send-a-message\">\n<div class=\"wp-block-jetpack-whatsapp-button is-color-dark\"><a class=\"whatsapp-block__button\" href=\"https:\/\/api.whatsapp.com\/send?phone=573108571644&amp;text=Hola...%20Qu%C3%A9%20gusto%20estar%20en%20contacto%20contigo\" style=\"background-color:#25D366\" target=\"_self\" rel=\"noopener noreferrer\">Haz Click y Comparte tus inquietudes<\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile\" style=\"grid-template-columns:36% auto\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/4f082-recurso-2-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7342\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<h5 class=\"wp-block-heading\">\u00daNETE A NUESTRO FACEBOOK Y RECIBIR\u00c1S EN TIEMPO REAL CADA PUBLICACI\u00d3N DE NUESTRA P\u00c1GINA  TE ESPERAMOS.<\/h5>\n\n\n\n<h6 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\" id=\"block-93c04113-52f1-4f82-b83c-6f131508f6e3\"><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/unpasoaldia\">https:\/\/www.facebook.com\/unpasoaldia<\/a><\/h6>\n\n\n\n<p><\/p>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se\u00f1or m\u00edo Jesucristo, dos gracias te pido me concedas antes de mi muerte: la primera, que yo experimente en vida, en el alma y en el cuerpo, aquel dolor que t\u00fa, dulce Jes\u00fas, soportaste en la hora de tu acerb\u00edsima pasi\u00f3n&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":10490,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5,236,52],"tags":[1204,1205,451],"class_list":["post-10483","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad","category-historia","category-santos","tag-el-angel-serafico-y-san-francisco","tag-estigmas-de-san-francisco","tag-san-francisco-de-asis"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10483","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10483"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10483\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10483"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10483"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10483"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}