{"id":13323,"date":"2020-12-09T08:36:51","date_gmt":"2020-12-09T13:36:51","guid":{"rendered":"http:\/\/un-paso-aldia.com\/?p=13323"},"modified":"2020-12-09T08:36:51","modified_gmt":"2020-12-09T13:36:51","slug":"san-juan-diego-cuauhtlatoatzin-contemplativo-mariano-ejemplo-de-humildad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/2020\/12\/09\/san-juan-diego-cuauhtlatoatzin-contemplativo-mariano-ejemplo-de-humildad\/","title":{"rendered":"San Juan Diego Cuauhtlatoatzin contemplativo mariano, ejemplo de humildad"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Hoy, 9 de diciembre, recordamos la figura del ind\u00edgena San Juan Diego, a quien se le apareci\u00f3 la Virgen de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe. Hombre de fe simple, con firme confianza en Dios y en la Virgen, Juan Diego es un testimonio actual para todos los laicos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>San Juan Diego Cuauhtlatoatzin (que significa: <em>\u00c1guila que habla o El que habla como \u00e1guila<\/em>) es conocido por el Acontecimiento Guadalupano, que consiste en las Apariciones de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, que tuvieron lugar en el a\u00f1o de 1531, y en donde, San Juan Diego fue uno de los protagonistas centrales.<\/p>\n\n\n\n<p>San Juan Diego nace en torno al a\u00f1o 1474, en Cuauhtitl\u00e1n, que pertenec\u00eda al reino de Texcoco; y su muerte tuvo lugar en 1548, poco despu\u00e9s de otro importante protagonista de ese Acontecimiento, el arzobispo de M\u00e9xico, fray Juan de Zum\u00e1rraga.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s3.amazonaws.com\/images-gaudiumpress-es\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/04150444\/128009.jpg\" alt=\"Papa Francisco llama a San Juan Diego, vidente de Guadalupe, &quot;Patrono de  los floristas&quot;\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote is-style-default\"><blockquote><p>San Juan Diego es llamado embajador-mensajero de Santa Mar\u00eda de Guadalupe. Fue beatificado en la Insigne y Nacional Bas\u00edlica de Guadalupe de la ciudad de M\u00e9xico el 6 de mayo de 1990 por el Papa Juan Pablo II, durante su segundo viaje apost\u00f3lico a M\u00e9xico.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Desde el siglo XVI, existen documentos en donde se sabe de la vida y fama de santidad de Juan Diego, uno de los m\u00e1s importantes fue, sin lugar a dudas, las llamadas Informaciones Jur\u00eddicas de 1666, importante Proceso Can\u00f3nico, aprobado despu\u00e9s por la Santa Sede y constituido como Proceso Apost\u00f3lico, cuando se pidi\u00f3 la aprobaci\u00f3n para celebrar la Fiesta de la Virgen de Guadalupe los d\u00edas 12 de Diciembre. <\/p>\n\n\n\n<p>Estas Informaciones est\u00e1n constituidas por testimonios de ancianos vecinos de Cuauhtitl\u00e1n (alguno de ellos de m\u00e1s de cien a\u00f1os de edad); quienes testificaron y confirmaron la vida ejemplar de Juan Diego. Uno de estos testigos, Marcos Pacheco, sintetiz\u00f3 la personalidad y la fama de santidad de Juan Diego:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> <em>\u201cEra un indio que viv\u00eda honesta y recogidamente y que era muy buen cristiano y temeroso de Dios y de su conciencia, de muy buenas costumbres y modo de proceder, en tanta manera que, en muchas ocasiones, le dec\u00eda a este testigo su T\u00eda: \u00abDios os haga como Juan Diego y su T\u00edo\u00bb, porque los ten\u00eda por muy buenos indios y muy buenos cristianos\u201d<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Juan Diego, efectivamente, era para el pueblo \u201cun indio bueno y cristiano\u201d, o un \u201cvar\u00f3n santo\u201d; ya s\u00f3lo estos t\u00edtulos bastar\u00edan para entender la fortaleza de su fama; pues los indios eran muy exigentes para atribuir a alguno de ellos el apelativo de \u201cbuen indio\u201d y mucho menos atribuir que era tan \u201cbueno\u201d que llegaba a considerarse ya \u201csanto\u201d como para pedirle a Dios que a sus propios hijos o familiares los hiciera igual de buenos y santos como a Juan Diego.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a las fuentes hist\u00f3ricas, conocemos las circunstancias de lo que fue la vida normal de Juan Diego, su familia, sus casas y tierras; y su actitud decidida a retirarse de toda comodidad para ir a vivir y servir en la ermita reci\u00e9n construida, seg\u00fan la voluntad de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, a los pies del cerro del Tepeyac, y en donde fue colocada la sagrada Imagen.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan la tradici\u00f3n oral continua e ininterrumpida y seg\u00fan varios documentos hist\u00f3ricos, como los llamados <strong>Nican Mopohua y el Nican Motecpana <\/strong>y otros, en Diciembre de 1531 tuvieron lugar las apariciones de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe a Juan Diego, un encuentro extraordinario. Juan Diego era un hombre maduro, bautizado poco antes por los primeros misioneros franciscanos, perteneciente a la etnia ind\u00edgena de los chichimecas de Texcoco.<\/p>\n\n\n\n<p>Diez a\u00f1os despu\u00e9s de la conquista y cuando se iniciaba lentamente la evangelizaci\u00f3n de estas tierras, <strong>el S\u00e1bado 9 de Diciembre de 1531<\/strong>, muy de ma\u00f1ana, Juan Diego que ten\u00eda pocos a\u00f1os de haberse convertido y bautizado, natural del pueblo de Cuauhtitl\u00e1n, que hab\u00eda sido casado con una india llamada Mar\u00eda Luc\u00eda y que en este tiempo viv\u00edan en el pueblo de Tulpetlac con su t\u00edo Juan Bernardino, se dirig\u00eda a la Misa Sabatina de la Virgen Mar\u00eda y al catecismo, a la \u201cdoctrina\u201d en Tlatelolco, atendida por los franciscanos del primer convento que entonces se hab\u00eda erigido en la Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el humilde indio lleg\u00f3 a las faldas del cerro llamado Tepeyac, de repente escuch\u00f3 cantos preciosos, armoniosos y dulces que ven\u00edan de lo alto del cerro, le pareci\u00f3 que eran coros de distintas aves que se respond\u00edan unos a otros en un concierto de extraordinaria belleza, observ\u00f3 una nube blanca y resplandeciente, y que se alcanzaba a distinguir un maravilloso arcoiris de diversos colores. El indio qued\u00f3 absorto y fuera de s\u00ed por el asombro y \u201cse dijo<em> \u00bfPor ventura soy digno, soy merecedor de lo que oigo? \u00bfQuiz\u00e1 nom\u00e1s lo estoy so\u00f1ando? \u00bfQuiz\u00e1 solamente lo veo como entre sue\u00f1os? \u00bfD\u00f3nde estoy? \u00bfD\u00f3nde me veo? \u00bfAcaso all\u00e1 donde dejaron dicho los antiguos nuestros antepasados, nuestros abuelos: en la tierra de las flores, en la tierra del ma\u00edz, de nuestra carne, de nuestro sustento, acaso en la tierra celestial? Hacia all\u00e1 estaba viendo, arriba del cerrillo, del lado de donde sale el sol, de donde proced\u00eda el precioso canto celestial.\u201d<\/em>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Estando en este arrobamiento, de pronto, ces\u00f3 el canto, y oy\u00f3 que una voz como de mujer, dulce y delicada, le llamaba, de arriba del cerrillo, le dec\u00eda por su nombre: <em>\u00abJuanito, Juan Dieguito\u00bb<\/em>. Sin ninguna turbaci\u00f3n, el indio decidi\u00f3 ir a donde lo llamaban, alegre y contento comenz\u00f3 a subir el cerrillo y cuando lleg\u00f3 a la cumbre se encontr\u00f3 con una bell\u00edsima Doncella que all\u00ed lo aguardaba de pie y lo llam\u00f3 para que se acercara. Y cuando lleg\u00f3 frente a Ella se dio cuenta, con gran asombro, de la hermosura de su rostro, su perfecta belleza, \u201csu vestido reluc\u00eda como el sol, como que reverberaba, y la piedra, el risco en el que estaba de pie, como que lanzaba rayos; el resplandor de Ella como preciosas piedras, como ajorca (todo lo m\u00e1s bello) parec\u00eda: la tierra como que relumbraba con los resplandores del arco\u00edris en la niebla. Y los mezquites y nopales y las dem\u00e1s hierbecillas que all\u00e1 se suelen dar, parec\u00edan como esmeraldas. Como turquesa aparec\u00eda su follaje. Y su tronco, sus espinas, sus aguates, reluc\u00edan como el oro.\u201d\u00a0\u00a0Todo manifestaba la presencia divina.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i.pinimg.com\/originals\/e3\/c1\/b0\/e3c1b014d57ccd1aed59c5f9e4c95dc0.jpg\" alt=\"Jes\u00fas Helguera ~ Classical painter | Jesus helguera, Blessed mother, Virgin  of guadalupe\" width=\"-317\" height=\"-400\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Ante Ella, Juan Diego se postr\u00f3, y escuch\u00f3 la voz de la dulce y afable Se\u00f1ora del Cielo, en idioma Mexicano, \u201cle dijo:<\/p>\n\n\n\n<p> <em>\u00abEscucha, hijo m\u00edo el menor, Juanito. \u00bfA d\u00f3nde te diriges?\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p> Y \u00e9l le contest\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em> \u00abMi Se\u00f1ora, Reina, Muchachita m\u00eda, all\u00e1 llegar\u00e9, a tu casita de M\u00e9xico Tlatilolco, a seguir las cosas de Dios que nos dan, que nos ense\u00f1an quienes son las im\u00e1genes de Nuestro Se\u00f1or, nuestros Sacerdotes.\u00bb\u201d<\/em>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, dialogando con Juan Diego, la preciosa Doncella le manifiest\u00f3 qui\u00e9n era y su voluntad <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00abS\u00e1belo, ten por cierto, hijo m\u00edo el m\u00e1s peque\u00f1o, que yo soy la perfecta siempre Virgen Santa Mar\u00eda, Madre del verdadero Dios por quien se vive, el creador de las personas, el due\u00f1o de la cercan\u00eda y de la inmediaci\u00f3n, el due\u00f1o del cielo, el due\u00f1o de la tierra. Mucho quiero, mucho deseo que aqu\u00ed me levanten mi casita sagrada, en donde lo mostr\u00e9, lo ensalzar\u00e9 al ponerlo de manifiesto: lo dar\u00e9 a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvaci\u00f3n: porque yo en verdad soy vuestra madre compasiva, tuya y de todos los hombres que en esta tierra est\u00e1is en uno, y de las dem\u00e1s variadas estirpes de hombres, mis amadores, los que a m\u00ed clamen, los que me busquen, los que conf\u00eden en m\u00ed, porque ah\u00ed escuchar\u00e9 su llanto, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores. Y para realizar lo que pretende mi compasiva mirada misericordiosa, anda al palacio del Obispo de M\u00e9xico, y le dir\u00e1s c\u00f3mo yo te env\u00edo, para que le descubras c\u00f3mo mucho deseo que aqu\u00ed me provea de una casa, me erija en el llano mi templo; todo le contar\u00e1s, cuanto has visto y admirado, y lo que has o\u00eddo.\u201d\u00a0[6]\u00a0Y la Se\u00f1ora del Cielo le hace una especial promesa: \u201cten por seguro que mucho lo agradecer\u00e9 y lo pagar\u00e9, que por ello te enriquecer\u00e9, te glorificar\u00e9;\u00a0[7]\u00a0y mucho de all\u00ed merecer\u00e1s con que yo retribuya tu cansancio, tu servicio con que vas a solicitar el asunto al que te env\u00edo.\u201d<\/em>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, de esta manera tan sublime, la Se\u00f1ora del cielo env\u00eda a Juan Diego como su mensajero ante la cabeza de la Iglesia en M\u00e9xico, el obispo fray Juan de Zum\u00e1rraga. El humilde y obediente Juan Diego se postr\u00f3 por tierra y pronto se puso en camino, derecho a la Ciudad de M\u00e9xico, para cumplir el deseo de la Se\u00f1ora del Cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 a la casa del obispo, el franciscano fray Juan de Zum\u00e1rraga, y le pidi\u00f3 a los servidores y ayudantes que le avisaran que tra\u00eda un mensaje para \u00e9l, pero estos al verlo tan pobre y humilde, simplemente, lo ignoraron y lo hicieron esperar; pero Juan Diego, con infinita paciencia, estaba dispuesto ha cumplir con su misi\u00f3n as\u00ed que esper\u00f3, hasta que por fin le avisaron al Obispo y este pidi\u00f3 que lo trajeran a su presencia. Juan Diego entr\u00f3 y se arrodill\u00f3 ante \u00e9l, inmediatamente le comunic\u00f3 todo lo que admir\u00f3, contempl\u00f3 y escuch\u00f3, le dijo puntualmente el mensaje de la Se\u00f1ora del Cielo, la Madre de Dios, que le hab\u00eda enviado y cual era su voluntad. El Obispo escuch\u00f3 al indio incr\u00e9dulo de sus palabras, juzgando que era parte de la imaginaci\u00f3n del indio, m\u00e1xime que era un reci\u00e9n convertido, y aunque le hizo muchas preguntas acerca de lo que hab\u00eda referido, y capt\u00f3 que era constante y claro su mensaje, de todos modos no hizo mucho aprecio a sus palabras; as\u00ed que lo despidi\u00f3, si bien con respeto y cordialidad, pero sin darle cr\u00e9dito a lo que le hab\u00eda dicho; el Obispo se tomar\u00eda un tiempo para reflexionar sobre este mensaje. Sali\u00f3 el indio de la casa del Obispo muy triste y desconsolado, ya que se dio cuenta que no se le hab\u00eda dado cr\u00e9dito ni fe a sus palabras, como por no haber podido fructificar la voluntad de Mar\u00eda Sant\u00edsima.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Diego regres\u00f3 al cerrillo al mismo punto en donde se le hab\u00eda aparecido la Madre de Dios \u201cy en cuanto la vio, ante Ella se postr\u00f3, se arroj\u00f3 por tierra, le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p><em> <\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.elcinco.mx\/sites\/default\/files\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/08-La-Virgen-y-Juan-Diego.jpg\" alt=\"Hoy se celebra a San Juan Diego | Peri\u00f3dico el Cinco\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><em>\u00abPatroncita, Se\u00f1ora, Reina, Hija m\u00eda la m\u00e1s peque\u00f1a, mi Muchachita, ya fui a donde me mandaste a cumplir tu amable aliento, tu amable palabra; aunque dif\u00edcilmente entr\u00e9 a donde es el lugar del Gobernante Sacerdote, lo vi, ante \u00e9l expuse tu aliento, tu palabra, como me lo mandaste. Me recibi\u00f3 amablemente y lo escuch\u00f3 perfectamente, pero, por lo que me respondi\u00f3, como que no lo entendi\u00f3, no lo tiene por cierto.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>Me dijo: <em>\u00abOtra vez vendr\u00e1s; a\u00fan con calma te escuchar\u00e9, bien aun desde el principio ver\u00e9 por lo que has venido, tu deseo, tu voluntad\u00bb.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juan Diego entendi\u00f3 que el obispo pensaba que le ment\u00eda o que fantaseaba, y con toda humildad le dice a la Se\u00f1ora del Cielo: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00abmucho te suplico, Se\u00f1ora m\u00eda, Reina, Muchachita m\u00eda, que a alguno de los nobles, estimados, que sea conocido, respetado, honrado, le encargues que conduzca, que lleve tu amable aliento, tu amable palabra para que le crean. Porque en verdad yo soy un hombre del campo, soy mecapal, soy parihuela, soy cola, soy ala; yo mismo necesito ser conducido, llevado a cuestas, no es lugar de mi andar ni de mi detenerme all\u00e1 a donde me env\u00edas.\u00a0Virgencita m\u00eda, Hija m\u00eda menor, Se\u00f1ora, Ni\u00f1a; por favor disp\u00e9nsame: afligir\u00e9 con pena tu rostro, tu coraz\u00f3n; ir\u00e9 a caer en tu enojo, en tu disgusto, Se\u00f1ora Due\u00f1a m\u00eda\u00bb.\u201d<\/em>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La Reina del Cielo escuch\u00f3 con ternura y bondad, y con firmeza le respondi\u00f3 al indio: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00abEscucha, el m\u00e1s peque\u00f1o de mis hijos, ten por cierto que no son escasos mis servidores, mis mensajeros, a quien encargue que lleven mi aliento, mi palabra, para que efect\u00faen mi voluntad; pero es necesario que t\u00fa, personalmente, vayas, ruegues, que por tu intercesi\u00f3n se realice, se lleve a efecto mi querer, mi voluntad. Y mucho te ruego, hijo m\u00edo el menor, y con rigor te mando, que otra vez vayas ma\u00f1ana a ver al Obispo. Y de mi parte hazle saber, hazle o\u00edr mi querer, mi voluntad, para que realice, haga mi templo que le pido. Y bien, de nuevo dile de qu\u00e9 modo yo, personalmente, la siempre Virgen Santa Mar\u00eda, yo, que soy la Madre de Dios, te mando\u00bb.\u201d\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juan Diego, todav\u00eda entristecido por lo que hab\u00eda sucedido, se despidi\u00f3 de la Se\u00f1ora del Cielo asegur\u00e1ndole que al d\u00eda siguiente realizar\u00eda su voluntad, aunque guardaba la duda de que fuera cre\u00edda su palabra, a\u00fan as\u00ed, le asegur\u00f3 que obedecer\u00eda y esperar\u00eda; se despidi\u00f3 de Mar\u00eda Sant\u00edsima y se fue a su casa a descansar.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, Domingo diez de diciembre, Juan Diego se prepar\u00f3 muy temprano y sali\u00f3 directo a Tlatelolco, y despu\u00e9s de haber o\u00eddo Misa y asistir a la catequesis, se dirigi\u00f3 a la casa del Obispo, en donde, nuevamente, los ayudantes del obispo lo hicieron esperar mucho tiempo; al entrar ante \u00e9l, Juan Diego se arrodill\u00f3 y entre l\u00e1grimas le comunic\u00f3 la voluntad de la Se\u00f1ora del Cielo, certific\u00e1ndole que se trataba de la Madre de Dios, la Siempre Virgen Mar\u00eda y que ped\u00eda le edificase su casita sagrada en aquel lugar del Tepeyac.<\/p>\n\n\n\n<p> El Obispo lo escuch\u00f3 con gran inter\u00e9s, pero para certificar la verdad del mensaje de Juan Diego le hizo varias preguntas acerca de lo que afirmaba, de c\u00f3mo era esa Se\u00f1ora del Cielo, de todo lo que hab\u00eda visto y escuchado. El Obispo comenz\u00f3 a comprender que no era posible que hubiera sido un sue\u00f1o o una fantas\u00eda lo que Juan Diego le refer\u00eda, pero le pidi\u00f3 una se\u00f1al para constatar la verdad de las palabras del indio. Juan Diego, sin turbarse, acept\u00f3 ir con Mar\u00eda Sant\u00edsima con la petici\u00f3n del Obispo. Al tiempo que Juan Diego se pon\u00eda en marcha, el Obispo mand\u00f3 dos personas de su entera confianza que vigilaran a Juan Diego y que, sin perderlo de vista, lo siguieran para saber a d\u00f3nde se dirig\u00eda y con qui\u00e9n hablaba. Juan Diego lleg\u00f3 a un puente en donde pasaba un r\u00edo, y ah\u00ed los sirvientes lo perdieron de vista y, por m\u00e1s que lo buscaron, no lograron encontrarlo; los sirvientes estaban muy molestos por lo que hab\u00eda sucedido y, al regresar, le dijeron al Obispo que Juan Diego era un embaucador, mentiroso y hechicero y le advirtieron que no le creyera que s\u00f3lo lo enga\u00f1aba por lo que, si volv\u00eda, merec\u00eda ser castigado.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, Juan Diego hab\u00eda llegado nuevamente al Tepeyac y encontr\u00f3 a Mar\u00eda Sant\u00edsima que lo aguardaba; Juan Diego se arrodill\u00f3 ante Ella y le comunic\u00f3 todo lo que hab\u00eda acontecido en la casa del Obispo; quien le pregunt\u00f3 minuciosamente todo lo que hab\u00eda visto y o\u00eddo, y le pidi\u00f3 una se\u00f1al para que pudiera dar cr\u00e9dito a su mensaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Sant\u00edsima le agradeci\u00f3 a Juan Diego la diligencia e inter\u00e9s que hab\u00eda demostrado para cumplir su voluntad con palabras amables y llenas de cari\u00f1o, y le mand\u00f3 que regresara al d\u00eda siguiente al mismo lugar y que ah\u00ed le dar\u00eda la se\u00f1al que solicitaba el Obispo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, Lunes once de Diciembre, Juan Diego no pudo volver ante la Se\u00f1ora del Cielo para llevar la se\u00f1al al Obispo; pues su t\u00edo, de nombre Juan Bernardino, a quien amaba entra\u00f1ablemente como si fuera su mismo padre, estaba gravemente enfermo de lo que los indios llamaban Cocoliztli; busc\u00f3 un m\u00e9dico para lograr su curaci\u00f3n pero no logr\u00f3 encontrar a nadie. Ya de madrugada, el Martes doce de Diciembre, el t\u00edo le rog\u00f3 a su sobrino que se dirigiera al Convento de Santiago Tlatelolco a llamar a uno de los Religiosos para que lo confesase y preparase porque era consiente de que le quedaba poco tiempo de vida. Juan Diego se dirigi\u00f3 presuroso a Tlatelolco para cumplir la voluntad del moribundo y habiendo llegado cerca del sitio en donde se le aparec\u00eda la Se\u00f1ora del Cielo, reflexion\u00f3 con candidez, que era mejor desviar sus pasos por otro camino, rodeando el cerro del Tepeyac por la parte Oriente y, de esta manera, no entretenerse con Ella y poder llegar lo m\u00e1s pronto posible al convento de Tlatelolco, pensando que m\u00e1s tarde podr\u00eda regresar ante la Se\u00f1ora del Cielo para cumplir con llevar la se\u00f1al al Obispo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Mar\u00eda Sant\u00edsima baj\u00f3 del cerro y pas\u00f3 al lugar donde mana una fuente de agua aluminosa, sali\u00f3 al encuentro de Juan Diego y le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p> <em>\u201c\u00ab\u00bfQu\u00e9 pasa, el m\u00e1s peque\u00f1o de mis hijos? \u00bfA d\u00f3nde vas, a d\u00f3nde te diriges?\u00bb\u201d.\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0El indio qued\u00f3 sorprendido, confuso, temeroso y avergonzado, y le respondi\u00f3 con turbaci\u00f3n y postrado de rodillas: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00abMi Jovencita, Hija m\u00eda la m\u00e1s peque\u00f1a, Ni\u00f1a m\u00eda, ojal\u00e1 que est\u00e9s contenta: \u00bfc\u00f3mo amaneciste? \u00bfAcaso sientes bien tu amado cuerpecito, Se\u00f1ora m\u00eda, Ni\u00f1a m\u00eda? Con pena angustiar\u00e9 tu rostro, tu coraz\u00f3n: te hago saber, Muchachita m\u00eda, que est\u00e1 muy grave un servidor tuyo, t\u00edo m\u00edo. Una gran enfermedad se le ha asentado, seguro que pronto va a morir de ella. Y ahora ir\u00e9 de prisa a tu casita de M\u00e9xico, a llamar a alg\u00fan de los amados de Nuestro Se\u00f1or, de nuestros Sacerdotes, para que vaya a confesarlo y a prepararlo; que vinimos a esperar el trabajo de nuestra muerte. Mas, si voy a llevarlo a efecto, luego aqu\u00ed otra vez volver\u00e9 para ir a llevar tu aliento, tu palabra, Se\u00f1ora, Jovencita m\u00eda. Te ruego me perdones, tenme todav\u00eda un poco de paciencia, porque con ello no te enga\u00f1o, Hija m\u00eda la menor, Ni\u00f1a m\u00eda, ma\u00f1ana sin falta vendr\u00e9 a toda prisa\u00bb.\u201d\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Sant\u00edsima escuch\u00f3 la disculpa del indio con apacible semblante; comprend\u00eda, perfectamente, el momento de gran angustia, tristeza y preocupaci\u00f3n que viv\u00eda Juan Diego, pues su t\u00edo, un ser tan querido, se encontraba moribundo; y es precisamente en este momento en donde la Madre de Dios le dirige unas de las m\u00e1s bellas palabras, las cuales penetraron hasta lo m\u00e1s profundo de su ser:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00abEscucha, ponlo en tu coraz\u00f3n, Hijo m\u00edo el menor, que no es nada lo que te espant\u00f3, lo que te afligi\u00f3; que no se perturbe tu rostro, tu coraz\u00f3n; no temas esta enfermedad ni ninguna otra enfermedad, ni cosa punzante aflictiva. <strong>\u00bfNo estoy aqu\u00ed yo, que soy tu madre?<\/strong> <strong>\u00bfNo est\u00e1s bajo mi sombra y resguardo? \u00bfNo soy yo la fuente de tu alegr\u00eda? \u00bfNo est\u00e1s en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? \u00bfTienes necesidad de alguna otra cosa?\u00bb\u201d<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y la Se\u00f1ora del Cielo le asegur\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em> \u201c\u00abQue ninguna otra cosa te aflija, te perturbe; que no te apriete con pena la enfermedad de tu t\u00edo, porque de ella no morir\u00e1 por ahora. Ten por cierto que ya est\u00e1 bueno\u00bb.\u201d\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y efectivamente, en ese preciso momento, Mar\u00eda Sant\u00edsima se encontr\u00f3 con el t\u00edo Juan Bernardino d\u00e1ndole la salud, de esto se enterar\u00eda m\u00e1s tarde Juan Diego.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Diego tuvo fe total en lo que le aseguraba Mar\u00eda Sant\u00edsima, la Reina del Cielo, as\u00ed que consolado y decidido le suplic\u00f3 inmediatamente que lo mandara a ver al Obispo, para llevarle la se\u00f1al de comprobaci\u00f3n, para que creyera en su mensaje.<\/p>\n\n\n\n<p>La Virgen Sant\u00edsima le mand\u00f3 que subiera a la cumbre del cerrillo, en donde antes se hab\u00edan encontrado; y le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p><em> \u201c\u00abAll\u00ed ver\u00e1s que hay variadas flores: c\u00f3rtalas, re\u00fanelas, ponlas todas juntas: luego baja aqu\u00ed; tr\u00e1elas aqu\u00ed, a mi presencia\u00bb.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/farm6.static.flickr.com\/5042\/5245374735_7c486cd64c.jpg\" alt=\"San Juan Diego discriminado...\" width=\"-7\" height=\"-10\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Juan Diego inmediatamente subi\u00f3 al cerrillo, no obstante que sab\u00eda que en aquel lugar no hab\u00edan flores, ya que era un lugar \u00e1rido y lleno de pe\u00f1ascos, y s\u00f3lo hab\u00eda abrojos, nopales, mezquites y espinos; adem\u00e1s, estaba haciendo tanto fr\u00edo que helaba; pero cuando lleg\u00f3 a la cumbre, qued\u00f3 admirado ante lo que ten\u00eda delante de \u00e9l, un precioso vergel de hermosas flores variadas, frescas, llenas de roc\u00edo y difundiendo un olor suav\u00edsimo; y poni\u00e9ndose la tilma o ayate a la manera acostumbrada de los indios, comenz\u00f3 a cortar cuantas flores pudo abarcar en el regazo de su ayate. Inmediatamente baj\u00f3 el cerro llevando su hermosa carga ante la Se\u00f1ora del Cielo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.virgenmariaauxiliadora.com\/wp-content\/uploads\/Juan-Diego-Santo-Virgen-de-Guadalupe.jpg\" alt=\"Virgen de Guadalupe escoge a San Juan Diego como su confidente\" width=\"337\" height=\"450\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Sant\u00edsima tom\u00f3 en sus manos las flores coloc\u00e1ndolas nuevamente en el hueco de la tilma de Juan Diego y le dijo: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00abMi hijito menor, estas diversas flores son la prueba, la se\u00f1al que llevar\u00e1s al Obispo; de mi parte le dir\u00e1s que vea en ellas mi deseo, y que por ello realice mi querer, mi voluntad; y t\u00fa \u2026, t\u00fa que eres mi mensajero\u2026, en ti absolutamente se deposita la confianza; y mucho te mando con rigor que nada mas a solas, en la presencia del Obispo extiendas tu ayate, y le ense\u00f1es lo que llevas; y le contar\u00e1s todo puntualmente, le dir\u00e1s que te mand\u00e9 que subieras a la cumbre del cerrito a cortar flores, y cada cosa que viste y admiraste, para que puedas convencer al Obispo, para que luego ponga lo que est\u00e1 de su parte para que se haga, se levante mi templo que le he pedido\u00bb.\u201d\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y dicho esto, la Virgen Mar\u00eda despidi\u00f3 a Juan Diego. Qued\u00f3 el indio tranquilo en su coraz\u00f3n, muy alegre y contento con la se\u00f1al, porque entendi\u00f3 que tendr\u00eda \u00e9xito y surtir\u00eda efecto su embajada, y cargando con gran tiento las rosas sin soltar alguna, las iba mirando de rato en rato, gustando de su fragancia y hermosura.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Diego lleg\u00f3 a la casa del Obispo, y suplic\u00f3 al portero y a los dem\u00e1s servidores que le dijeran al Obispo que deseaba verlo; pero ninguno quiso; fing\u00edan que no entend\u00edan, quiz\u00e1 porque todav\u00eda estaba oscuro, o porque ya lo conoc\u00edan, o que nom\u00e1s los molestaba y los importunaba. Juan Diego espero por un largu\u00edsimo tiempo; y cuando los sirvientes vieron que el indio todav\u00eda segu\u00eda ah\u00ed, sin hacer nada, esperando que lo llamaran, y observando tambi\u00e9n que algo cargaba en su tilma, se acercaron para ver que tra\u00eda. Juan Diego no pudo ocultarles lo que llevaba, pues podr\u00edan empujarlo y hasta maltratar las flores, as\u00ed que abriendo un poquito la tilma, se dieron cuenta que eran preciosas flores que desped\u00edan un perfume maravilloso. Y quisieron agarrar unas cuantas, tres veces lo intentaron, pero no pudieron, porque cuando hac\u00edan el intento ya no pod\u00edan ver las flores, sino que las ve\u00edan como si estuvieran pintadas, o bordadas, o cosidas en la tilma.<\/p>\n\n\n\n<p>Inmediatamente fueron a decirle al Obispo lo que hab\u00edan visto; y c\u00f3mo deseaba verlo el indito que otras veces hab\u00eda venido, y que ya hac\u00eda much\u00edsimo rato que estaba all\u00ed aguardando el permiso, porque quer\u00eda verlo. Y el Obispo, en cuanto lo oy\u00f3, comprendi\u00f3 que Juan Diego portaba la prueba para convencerlo, para poner en obra lo que solicitaba el indio. Enseguida dio orden de que pasara a verlo. Y Juan Diego habiendo entrado, en su presencia se postr\u00f3, como ya antes lo hab\u00eda hecho; de nuevo le cont\u00f3 lo que hab\u00eda visto, admirado y su mensaje.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.bookofheaven.net\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/JuanDiegoCardenal3.jpg\" alt=\"Book of Heaven.net\" width=\"-48\" height=\"-32\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Y en ese momento, Juan Diego entreg\u00f3 la se\u00f1al de Mar\u00eda Sant\u00edsima extendiendo su tilma, cayendo en el suelo las preciosas flores; y se vio en ella, admirablemente pintada, la Imagen de Mar\u00eda Sant\u00edsima, como se ve el d\u00eda de hoy, y se conserva en su sagrada casa. El Obispo Zum\u00e1rraga, junto con su familia y la servidumbre que estaba en su entorno, sintieron una gran emoci\u00f3n, no pod\u00edan creer lo que sus ojos contemplaban, una hermos\u00edsima Imagen de la Virgen, la Madre de Dios, la Se\u00f1ora del Cielo. La veneraron como cosa celestial. El Obispo \u201ccon llanto, con tristeza, le rog\u00f3, le pidi\u00f3 perd\u00f3n por no haber realizado su voluntad, su venerable aliento, su venerable palabra.\u201d\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Y cuando el Obispo se puso de pie, desat\u00f3 del cuello de Juan Diego la tilma en la que se apareci\u00f3 la Reina Celestial. Posteriormente, la coloc\u00f3 en su oratorio. Juan Diego pas\u00f3 un d\u00eda en la casa del Obispo; y, al d\u00eda siguiente, \u00e9ste le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p><em> \u00abAnda, vamos a que muestres d\u00f3nde es la voluntad de la Reina del Cielo que le erijan su templo\u00bb\u201d\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juan Diego le mostr\u00f3 los sitios en que hab\u00eda visto y hablado las cuatro veces con la Madre de Dios y pidi\u00f3 permiso para ir a ver a su t\u00edo Juan Bernardino, a quien hab\u00eda dejado gravemente enfermo; el Obispo pidi\u00f3 a algunos de su familia para que acompa\u00f1aran a Juan Diego, y les orden\u00f3 que si hallasen sano al enfermo, lo llevasen a su presencia.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.arquidiocesisdebucaramanga.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/san-juan-diego-oracion-peticiones-y-proteccion-3.jpg\" alt=\"san juan diego oracion peticiones y proteccion 3 \u2013 Arquidi\u00f3cesis de  Bucaramanga\" width=\"-271\" height=\"-360\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar al pueblo de Tulpetlac vieron que el t\u00edo, Juan Bernardino, estaba totalmente sano, nada le dol\u00eda; y \u00e9l, por su parte, estaba admirado de la forma en que su sobrino era acompa\u00f1ado y muy honrado por los espa\u00f1oles enviados por el Obispo. Juan Diego le cont\u00f3 a su t\u00edo c\u00f3mo hab\u00eda sucedido su encuentro con la Se\u00f1ora del Cielo, c\u00f3mo lo hab\u00eda enviado a ver al Obispo con la se\u00f1al prometida para que se le edificara un templo en el Tepeyac y, finalmente, como le hab\u00eda asegurado que \u00e9l estaba ya sano. Inmediatamente, Juan Bernardino confirm\u00f3 esto, que en ese presido momento a \u00e9l tambi\u00e9n se le hab\u00eda aparecido la Virgen, exactamente en la misma forma como la describ\u00eda su sobrino; y que tambi\u00e9n a \u00e9l lo hab\u00eda enviado a M\u00e9xico a ver al Obispo; y que le testificara lo que hab\u00eda visto y le platicara la manera maravillosa de c\u00f3mo lo hab\u00eda sanado, \u201cy que bien as\u00ed la llamar\u00eda, bien as\u00ed se nombrar\u00eda:<strong> <\/strong><em><strong>LA PERFECTA VIRGEN SANTA MAR\u00cdA DE GUADALUPE<\/strong>, su Amada Imagen.\u201d\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cumpliendo con esta disposici\u00f3n, Juan Bernardino fue llevado ante el Obispo para que contara su testimonio y, junto con su sobrino Juan Diego, lo hosped\u00f3 en su casa unos cuantos d\u00edas, de esta manera supo con exactitud lo que hab\u00eda pasado, c\u00f3mo hab\u00eda recobrado su salud y c\u00f3mo era la Se\u00f1ora del Cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>De una manera asombrosa, ya se hab\u00eda difundido la fama del milagro y acud\u00edan los vecinos de la ciudad a la casa Episcopal a venerar la Imagen. Al darse cuenta el Obispo de la gran cantidad de personas que llegaban a ver de cerca lo que hab\u00eda acontecido; decidi\u00f3 llevar la Imagen santa a la Iglesia mayor y la puso en el Altar, donde todos la gozaran; aqu\u00ed permaneci\u00f3 mientras se edificaba una Ermita en el lugar que hab\u00eda se\u00f1alado Juan Diego.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos contemplaron con asombro la Sagrada Imagen. <em>\u201cY absolutamente toda esta ciudad, sin faltar nadie, se estremeci\u00f3 cuando vino a ver, a admirar su preciosa Imagen. Ven\u00edan a reconocer su car\u00e1cter divino. Ven\u00edan a presentarle sus plegarias. Mucho admiraron en qu\u00e9 milagrosa manera se hab\u00eda aparecido puesto que absolutamente ning\u00fan hombre de la tierra pint\u00f3 su amada Imagen.\u201d\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juan Diego se entreg\u00f3 plenamente al servicio de Mar\u00eda Sant\u00edsima de Guadalupe, y le apenaba mucho encontrarse tan distante su casa y su pueblo. \u00c9l quer\u00eda estar cerca de Ella todos los d\u00edas, barriendo el templo (que para los ind\u00edgenas era un verdadero honor), transmitiendo lo que hab\u00eda visto y o\u00eddo, y orando con gran devoci\u00f3n; por lo cual, Juan Diego suplic\u00f3 al se\u00f1or Obispo poder estar en cualquier parte que fuera, junto a las paredes del templo, y servirle. El Obispo, que estimaba mucho a Juan Diego, accedi\u00f3 a su petici\u00f3n y permiti\u00f3 que se le construyera una casita junto a la Ermita de la Se\u00f1ora del Cielo. Viendo su t\u00edo Juan Bernardino que su sobrino serv\u00eda muy bien a Nuestro Se\u00f1or y a su preciosa Madre, quer\u00eda seguirle, para estar juntos; \u201cpero Juan Diego no accedi\u00f3. Le dijo que conven\u00eda que se estuviera en su casa, para conservar las casas y tierras que sus padres y abuelos les dejaron\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Diego fue una persona humilde, con una fuerza religiosa que envolv\u00eda toda su vida; que dej\u00f3 sus tierras y casas para ir a vivir a una pobre choza, a un lado de la Ermita; a dedicarse completamente al servicio del templo de su amada Ni\u00f1a del Cielo, la Virgen Santa Mar\u00eda de Guadalupe, quien hab\u00eda pedido ese templo para en \u00e9l ofrecer su consuelo y su amor maternal a todos lo hombres. Juan Diego edific\u00f3 con su testimonio y su palabra; de hecho, se acercaban a \u00e9l para que intercediera por las necesidades, peticiones y s\u00faplicas de su pueblo. Juan Diego nunca descuid\u00f3 la oportunidad de narrar la manera en que hab\u00eda ocurrido el encuentro maravilloso que hab\u00eda tenido, y el privilegio de haber sido el mensajero de la Virgen de Guadalupe. La gente sencilla lo reconoci\u00f3 y lo vener\u00f3 como verdadero santo; incluso, como dec\u00edamos, los indios lo pon\u00edan como modelo para sus hijos, y no hab\u00eda empacho de llamarlo \u201cVar\u00f3n Santo\u201d.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo pueblo fue quien comunic\u00f3 por todas partes el gran Acontecimiento Guadalupano y, con la caracter\u00edstica memoria ind\u00edgena, fue transmitido de padres a hijos, de abuelos a nietos.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de estas narraciones que actualmente se escucha y que recoge lo esencial y lo m\u00e1s hermoso del Evento Guadalupano, y en donde es llamado Juan Diego \u201cuno de los nuestros\u201d, la tenemos en Zozocolco, Veracruz, pueblecito perdido en las monta\u00f1as entre Papantla y Poza Rica, a seis horas hacia la monta\u00f1a, el padre Ismael Olmedo Casas, el doce de diciembre de 1995, tuvo la idea de preguntar a los fieles ind\u00edgenas qu\u00e9 era lo que celebraban, antes de predic\u00e1rselos \u00e9l:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u2013\u00a1Buenos d\u00edas, Grandes Jefes! Queremos que nos platiquen sobre la Virgen de Guadalupe. Hoy, en la fiesta de la Virgen de Guadalupe.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u2013\u00a1Se\u00f1or Cura, Jefe servidor de las cosas santas, buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u2013Te platico lo que hemos o\u00eddo a los ancianos, nuestros abuelos: Hace muchas pascuas [fiestas] de San Miguel, hace casi mil cosechas [dos por a\u00f1o], hace casi 500 vuelos del Palo Volador [un vuelo cada a\u00f1o durante una fiesta], sucedi\u00f3 que all\u00e1 en el centro de donde nos mandaban a nosotros, que \u00e9ramos servidores del Emperador Gran Se\u00f1or, que vest\u00eda fina manta y hermosos plumajes, y ofrec\u00eda por el pueblo al Dios Bueno lo que la tierra produc\u00eda y la sangre de sus hijos para que el orden de la vida siguiera adelante, llegaron hombres de cabello de sol, que nosotros ya sab\u00edamos de su llegada; pero no esper\u00e1bamos esos malos tratos de su parte, porque los cre\u00edamos enviados de los \u00c1ngeles, y s\u00f3lo trajeron mugre, enfermedad, destrucci\u00f3n, muerte y mentira: Nos hablaban de un Dios que amaba, pero ellos con su vida odiaban.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u2013El pueblo ya estaba cansado, cuando en una obscura ma\u00f1ana de la media cosecha fuerte del caf\u00e9 [mediados de diciembre], a uno de los nuestros le regal\u00f3 Dios, Dios Esp\u00edritu Santo, un mensaje del cielo. Como lo dijera el Libro Grande de nuestros hermanos los mayas [el Popol Vuh]: El hombre se hab\u00eda portado mal, y el gran Dios mandar\u00eda a alguien para rehacer al hombre del ma\u00edz.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u2013Tambi\u00e9n el Libro Grande de los espa\u00f1oles [la Biblia] dice que despu\u00e9s de que el hombre destruy\u00f3 la armon\u00eda que hab\u00eda en el Universo, manifestado en el vuelo perfecto del Volador, merec\u00eda la vida sin felicidad, pero Dios prometi\u00f3 que alguien nacido de una de nuestra raza, Mujer, nos devolver\u00eda la sonrisa a nuestros rostros, nos quitar\u00eda el mecapal con la carga en la cuesta m\u00e1s pesada, y har\u00edamos fiesta d\u00edas enteros, sin acabarse [la Vida Eterna].<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u2013Apareci\u00f3, as\u00ed lo dicen los Jefes, en el Cerro del An\u00e1huac, una se\u00f1al del mismo Cielo, a donde llega la manzana del Volador: Una Mujer con gran importancia, m\u00e1s que los mismos Emperadores, que, a pesar de ser mujer, su poder\u00edo es tal que se para frente al Sol, nuestro dador de vida, y pisa la Luna, que es nuestra gu\u00eda en la lucha por la luz, y se viste con las Estrellas, que son las que rigen nuestra existencia y nos dicen cu\u00e1ndo debemos sembrar, doblar o cosechar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u2013Es importante esta Mujer, porque se para frente al Sol, pisa la Luna y se viste con las Estrellas, pero su rostro nos dice que hay alguien mayor que Ella, porque est\u00e1 inclinada en signo de respeto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u2013Nuestros mayores ofrec\u00edan corazones a Dios, para que hubiera armon\u00eda en la vida. Esta Mujer dice que, sin arrancarlos, le pongamos los nuestros entre sus manos, para que Ella los presente al verdadero Dios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u2013Los tres volcanes surgen de sus manos y en el pecho, aquellos que flanquean el An\u00e1huac y el que vio la llegada de nuestros dominadores, que para Ella tienen que ser tenidos y tenerlos como de una nueva raza, por eso su rostro no es ni de ellos ni de nosotros, sino de ambos. En su t\u00fanica se pinta todo el Valle del An\u00e1huac y centra la atenci\u00f3n en el vientre de esta Mujer, que, con la alegr\u00eda de la fiesta, danza, porque nos dar\u00e1 a su Hijo, para que con la armon\u00eda del \u00c1ngel que sostiene el cielo y la tierra [manto y t\u00fanica] se prolongue una vida nueva. Esto es lo que recibimos de nuestros ancianos, de nuestros abuelos, que nuestra vida no se acaba, sino que tiene un nuevo sentido, y como lo dice el Libro Grande de los espa\u00f1oles [la Biblia], que apareci\u00f3 una se\u00f1al en el cielo, una Mujer vestida de Sol, con la Luna bajo sus pies y una corona de Estrellas, y est\u00e1 a punto de parir.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u2013Esto es lo que hoy celebramos, Se\u00f1or Cura: la llegada de esta se\u00f1al de unidad, de armon\u00eda, de nueva vida.<\/em>\u201d<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Oraci\u00f3n a Juan Diego<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Juan Diego gracias por el mensaje evangelizador que con humildad nos has entregado, gracias a ti sabemos que la Virgen Sant\u00edsima de Guadalupe es la Madre del verdadero Dios por quien se vive y es la portadora de Jesucristo que nos da su Esp\u00edritu que vivifica a nuestra Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a ti sabemos que Santa Mar\u00eda de Guadalupe es tambi\u00e9n nuestra Madre amorosa y compasiva, que escucha nuestro llanto, nuestra tristeza; porque Ella remedia y cura nuestras penas, nuestras miserias y dolores. Gracias al obediente cumplimiento de tu misi\u00f3n sabemos que Santa Mar\u00eda de Guadalupe nos ha colocado en su coraz\u00f3n, que estamos bajo su sombra y resguardo, que es la fuente de nuestra alegr\u00eda, que estamos en el hueco de su manto, en el cruce de sus brazos.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias Juan Diego por este mensaje que nos fortifica en la Paz, en la Unidad y en el Amor.<\/p>\n\n\n\n<p>AM\u00c9N.<\/p>\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n<div class=\"wp-block-jetpack-send-a-message\">\n<div class=\"wp-block-jetpack-whatsapp-button is-color-dark\"><a class=\"whatsapp-block__button\" href=\"https:\/\/api.whatsapp.com\/send?phone=573108571644&amp;text=Hola%2C%20tengo%20tu%20informaci%C3%B3n%20de%20WhatsApp%20de%20tu%20web.\" style=\"background-color:#25D366;color:#fff\" target=\"_self\" rel=\"noopener noreferrer\">Chat en WhatsApp<\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy, 9 de diciembre, recordamos la figura del ind\u00edgena San Juan Diego, a quien se le apareci\u00f3 la Virgen de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe. Hombre de fe simple, con firme confianza en Dios y en la Virgen, Juan Diego es un testimonio actual para todos los laicos.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13338,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[100],"tags":[1489,1490,1491,1492],"class_list":["post-13323","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-festividad","tag-contemplativo-mariano","tag-cuauhtlatoatzin","tag-ejemplo-de-humildad","tag-san-juan-diego"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13323","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13323"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13323\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13323"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13323"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13323"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}