{"id":13472,"date":"2020-12-20T06:39:09","date_gmt":"2020-12-20T11:39:09","guid":{"rendered":"http:\/\/un-paso-aldia.com\/?p=13472"},"modified":"2020-12-20T06:39:09","modified_gmt":"2020-12-20T11:39:09","slug":"la-anunciacion-y-el-grandioso-misterio-de-la-encarnacion-del-hijo-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/2020\/12\/20\/la-anunciacion-y-el-grandioso-misterio-de-la-encarnacion-del-hijo-de-dios\/","title":{"rendered":"LA ANUNCIACI\u00d3N y el grandioso misterio de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios"},"content":{"rendered":"\n<p>La Anunciaci\u00f3n hace referencia al episodio de la vida de la Virgen Mar\u00eda en el que el \u00c1ngel Gabriel le anuncia que va a ser la madre de Dios. San Lucas, en su Evangelio (1,26-38), narra con una gran calidad literaria esta escena.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-syntaxhighlighter-code\"><a href=\"https:\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\">https:\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js<\/a><\/pre>\n\n\n\n<p><strong>Fuente:<\/strong> <em>http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/vida-de-la-santisima-virgen-maria-madre-de-dios-con-la-descripcion-de-los-lugares-que-habito-en-palestina-y-egipto&#8211;1\/html\/fefd7db6-82b1-11df-acc7-002185ce6064_4.html<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Ante el grandioso misterio de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios, la pluma, la imaginaci\u00f3n, la inteligencia y el coraz\u00f3n, se humillan y miran a la tierra como muestra del temor y respeto que infunde en nuestro pecho el grandioso hecho realizado por la Omnipotencia divina, llevando al seno de una Virgen a su Hijo, al Verbo, Redentor del hombre, nacido de la que hab\u00eda de quebrantar el imperio del demonio y nacer de ella la luz de la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La palabra es hueca para reproducir, con la magnificencia que ser\u00eda necesaria para hablar y narrar, describir y pintar el hecho que forma la \u00e9poca, de la partida del nacimiento de la luz, de la realizaci\u00f3n de las profec\u00edas, y para ello copiaremos las inimitables palabras del Evangelista San Lucas, el historiador de la vida de Mar\u00eda, quien con estilo admirable y sencillez po\u00e9tica, nos relata de una manera sublime el grandioso suceso.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/orbismedievalis.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/la-anunciacion-libro-facsimil.jpg\" alt=\"La anunciaci\u00f3n\" width=\"438\" height=\"292\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero al hablar de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios, no puede prescindirse de narrar actos que precedieron al gran misterio, y cuyas palabras transcribimos:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\ufffd<em>Por cuanto muchos han intentado coordinar la narraci\u00f3n de las cosas que se han cumplido en nuestros d\u00edas, y cuya tradici\u00f3n nos han dejado los que vieron tales acontecimientos desde su principio y tuvieron el encargo de ser ministros de esta ense\u00f1anza, me ha parecido conveniente escrib\u00edrtelas ordenadamente. Oh excelente Te\u00f3filo!, puesto que he logrado investigarlas con esmero desde su origen, a fin de que conozcas la verdad de las palabras, en que has sido instruido<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\ufffd<em>En tiempo de Herodes, Rey de Judea, hubo cierto Sacerdote llamado Zacar\u00edas, el cual era del turno de Abb\u00edas y estaba casado con una llamada Elisabeth (Isabel) de la descendencia de Aar\u00f3n. Ambos eran justos a la presencia de Jes\u00fas y viv\u00edan sin rencilla cumpliendo todos los preceptos y actos de justicia mandados por el Se\u00f1or, mas no ten\u00edan ning\u00fan hijo, porque Isabel era est\u00e9ril y ambos c\u00f3nyuges ancianos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\ufffd<em>Sucedi\u00f3 pues, que en ocasi\u00f3n en que desempe\u00f1aba el sacerdocio ante Dios, toc\u00e1ndole su turno, seg\u00fan la costumbre sacerdotal, que le correspondi\u00f3 por suerte quemar el incienso, entrando para ello en el templo del Se\u00f1or, mientras que toda la muchedumbre del pueblo estaba afuera esperando a la hora en que el incienso se pon\u00eda. Apareci\u00f3sele de pronto un \u00c1ngel del Se\u00f1or, de pie a la derecha del altar del incienso. Y al verle Zacar\u00edas se qued\u00f3 turbado y tuvo miedo. Entonces dijo el \u00c1ngel: No temas, Zacar\u00edas, puesto que tu oraci\u00f3n ha sido escuchada, y que Elisabeth, tu mujer, al cabo parir\u00e1 un hijo a quien llamar\u00e1s Juan, con lo cual tendr\u00e1s regocijo y gran satisfacci\u00f3n, as\u00ed como otras muchas que se alegrar\u00e1n con tal alumbramiento, pues que ha de ser grande en la presencia del Se\u00f1or; no ha de beber vino ni sidra, estando a\u00fan en el \u00fatero materno ya ser\u00e1 henchido del Esp\u00edritu Santo, y convertir\u00e1 a Dios su Se\u00f1or a muchos de los hijos de Israel, porque le preceder\u00e1 con el esp\u00edritu y la virtud de El\u00edas, a fin de convertir los corazones de los padres hacia sus hijos y los rebeldes a la prudencia de los justos, preparando a Dios de este modo un pueblo escogido.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\ufffd<em>Al o\u00edr esto le dijo Zacar\u00edas al \u00c1ngel: -C\u00f3mo voy a conocer todo esto? -porque yo soy anciano y mi mujer de edad avanzada. Mas el \u00c1ngel le respondi\u00f3: Yo soy Gabriel que est\u00e1 delante del Se\u00f1or, el cual me env\u00eda para decirte esto y darte tan buenas nuevas; pero ya que no has cre\u00eddo en mis palabras, que no por eso dejar\u00e1n de suceder a su tiempo, vas a quedarte mudo hasta el d\u00eda en que se cumplan.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\ufffd<em>Entre tanto que pasaba esto, el pueblo estaba esperando a Zacar\u00edas y extra\u00f1aban que tardase tanto a salir de aquel paraje del templo y a\u00fan m\u00e1s al ver que al salir no pod\u00eda hablarles: comprendieron entonces que hab\u00eda tenido en el templo alguna visi\u00f3n. Tuvo, pues, que hablar por se\u00f1as y qued\u00f3 mudo. As\u00ed pasaron los d\u00edas de su turno, regres\u00f3 y a pocos d\u00edas qued\u00f3 embarazada Isabel, su mujer, la cual no se dio a ver en cinco meses, diciendo: sea esto en pago del favor que me hace el Se\u00f1or en estos d\u00edas libr\u00e1ndome del oprobio con que me miraban los hombres<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tales son copiadas las palabras del Evangelista.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Como se ve,<strong> son tres los casos en que el Se\u00f1or con su gran misericordia tuvo a bien fecundizar a las tres est\u00e9riles esposas <\/strong>a quienes el pueblo israelita miraba con desprecio por no tener hijos y no dar heredero del nombre de su padre.<strong> Estas santas mujeres, a pesar de sus virtudes y merecimientos, eran como decimos v\u00edctimas de las burlas de su pueblo y del escarnio por su esterilidad<\/strong>. <\/p>\n\n\n\n<p>Ana, madre de Samuel, Ana, la esposa de Joaqu\u00edn, y Santa Elisabeth, madre de Juan el precursor de Jes\u00fas y prima de la Virgen Mar\u00eda.<strong> Estas tres santas mujeres son los preludios del gran misterio de la Encarnaci\u00f3n en una virgen, y las dos \u00faltimas est\u00e1n correlacionadas con \u00e9sta<\/strong>, por cuanto el Evangelio hace preceder la noticia de la Encarnaci\u00f3n del Verbo con la milagrosa relaci\u00f3n del embarazo de Isabel y el anuncio de este milagro por medio de Gabriel, precede asimismo la aparici\u00f3n del Arc\u00e1ngel a Zacar\u00edas, padre del Bautista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Llegamos con estos precedentes al momento del gran misterio, al momento en que el Esp\u00edritu Santo desciende a la salutaci\u00f3n del Arc\u00e1ngel Gabriel a la m\u00e1s pura de las mujeres, a la Virgen de las v\u00edrgenes, a la escogida del Se\u00f1or llena de gracia y de pureza, a la inmaculada y libre de todo pecado, arca santa que hab\u00eda de encerrar en su seno al Hijo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Momento sublime, momento en que este m\u00edsero planeta debi\u00f3 estremecerse ante la mirada y la palabra de su Creador que lo sac\u00f3 de la nada para ser escabel de su trono incomensurable, al descender sobre \u00e9l, y cuya hermosura de paisajes, arboledas y puro cielo, hab\u00edan de aparecer tan desle\u00eddos y borrados como se esfuminan y desvanecen al faltarles la luz vivificante del sol y la llegada de la noche. Atemorizada la naturaleza sabemos se estremeci\u00f3 de espanto ante la muerte Salvador, y quedar\u00eda muda, callada, silenciosa y anonadada ante la majestad de la palabra de su Creador que descend\u00eda sobre ella para salvar al mundo del pecado, bajando al puro seno de Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Era la hora de anochecer, seg\u00fan la tradici\u00f3n:<\/strong> luchaban los \u00faltimos rayos de la luz con las tinieblas de la noche que surg\u00edan del Oriente, la luz del d\u00eda, el sol con sus resplandores se ocultaba en el ocaso; la noche ven\u00eda a dominar el mundo, el reinado moment\u00e1neo de las tinieblas se impon\u00eda, de la misma suerte que las tinieblas reinaban en la inteligencia de los hombres que en su orgullo se hab\u00edan apartado del centro de luz del Sina\u00ed. Como el que anda entre tinieblas, tentando con las manos ante un camino que no ve, cayendo en los hondos del mismo, y con inseguro paso avanzando tal vez para caer en nuevos precipicios, as\u00ed los pueblos hab\u00edan ido cayendo y bajando cada vez en sus creencias y sentimientos de la adoraci\u00f3n del Dios del Sina\u00ed, hab\u00edan ca\u00eddo en la adoraci\u00f3n de los astros, de los astros a la naturaleza, de ella a sus habitantes, y por \u00faltimo, a la adoraci\u00f3n m\u00edstica de los irracionales m\u00e1s asquerosos y bajos. <\/p>\n\n\n\n<p>Es decir que las tinieblas hab\u00edan ido condens\u00e1ndose y la luz de la inteligencia humana apag\u00e1ndose y hundiendo en el m\u00e1s grosero sensualismo. No hab\u00eda luz, \u00e9sta hab\u00eda de venir para re\u00f1ir batalla con las tinieblas, con el amigo aliado del esp\u00edritu del mal, y Dios en su suprema Sabidur\u00eda escogi\u00f3 el momento de la obscuridad material en que se envolv\u00eda el mundo, cuando mayor era el campo del dominio del mal, para descender a la tierra con su santa palabra, hiriendo en el coraz\u00f3n y en el dominio de su mando en las tinieblas al esp\u00edritu del pecado, para vencerle despu\u00e9s en su imperio y dominio del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En aquel momento en que el alma se acongoja y ve hundirse tras los altos montes la luz del sol, en que sus \u00faltimos resplandores se derraman en el cielo, en que la naturaleza calla, la aves se recogen a sus nidos y hasta el viento parece suspender su aliento y calla la arboleda, no susurran las hojas, las flores cierran sus corolas y hasta el r\u00edo y el mar, en aquella calma, callan y silenciosos dejan de sonar el cadencioso rumor de sus olas y corriente; en ese momento cr\u00edtico en que la naturaleza parece temerosa de las tinieblas que van a envolverla, en ese momento, dice la tradici\u00f3n, que Mar\u00eda oraba, elevaba su esp\u00edritu al Creador en el tranquilo reposo y misterioso silencio, aislamiento del exterior, sin que a ella llegaran los ruidos del pueblo, en aquella oculta, sagrada y misteriosa cripta de la casa del Santo Matrimonio, Mar\u00eda, como hemos dicho, oraba, elevando a su Creador aquel esp\u00edritu tan puro y tan resplandeciente en virtudes y gracia.<\/p>\n\n\n\n<p> All\u00ed, encerrada entre las paredes, entre aquellas piedras, m\u00e1s sensibles, tal vez al grandioso acto que iba a verificarse y ser ellas mudos testigos del gran misterio, y m\u00e1s sensibles y tiernas que el coraz\u00f3n de algunos pecadores.., all\u00ed estaba Mar\u00eda, humilde, y por lo tanto grande a los ojos del Se\u00f1or, orando en mental elevaci\u00f3n de su esp\u00edritu que se confund\u00eda en m\u00edstica uni\u00f3n con su Dios, la que era pura y sin mancha.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;C\u00f3mo expresar la pobre inteligencia humana este misterio celestial, c\u00f3mo pintar con terrenales colores la luz divinal que descendiendo del cielo cay\u00f3 inundando de claridad eterna a la Madre del Salvador! Ni la pluma tiene rasgos, ni la palabra ideas bastante altas, ni la paleta colores para traducir de una manera digna el m\u00e1s trascendente acto de nuestra santa religi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>La venerable madre \u00c1greda<\/strong> en su&nbsp;<em><strong>Vida de la Virgen<\/strong>,&nbsp;<\/em>en un estilo tan po\u00e9tico como lleno de fulgor, nos pinta y expresa este misterio tan grande como inmenso, tan alto como une la majestad y caridad de Dios que en su bondad quiso por medio del sacrificio de su Hijo el dolor de una Madre librarnos de la esclavitud del demonio que perdi\u00f3 a nuestros padres.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dice la po\u00e9tica narradora de la&nbsp;<em>Vida de Mar\u00eda Sant\u00edsima:<\/em><\/h3>\n\n\n\n<p><em>Obedeciendo con especial gozo el soberano pr\u00edncipe Gabriel al divino mandato, descendi\u00f3 del supremo cielo, acompa\u00f1ado de muchos millares de \u00e1ngeles hermos\u00edsimos que le segu\u00edan en forma visible. La de este pr\u00edncipe y legado era como de un mancebo elegant\u00edsimo y de rara belleza; su rostro ten\u00eda refulgente, y desped\u00eda muchos rayos de resplandor: su semblante grave y majestuoso, sus pasos medidos, las acciones compuestas, sus palabras ponderosas y eficaces, y todo \u00e9l representaba, entre severidad y agrado, mayor deidad que otros \u00e1ngeles de los que hab\u00eda visto la Divina Se\u00f1ora hasta entonces en aquella forma. Llevaba diadema de singular resplandor, y sus vestiduras rozagantes descubr\u00edan varios colores, pero todos refulgentes y brillantes; y en el pecho llevaba como engastada una cruz bell\u00edsima que descubr\u00eda el misterio de la Encarnaci\u00f3n a que se encaminaba su embajada, y todas estas circunstancias solicitaron m\u00e1s la atenci\u00f3n y afecto de la Reina.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\ufffdTodo este celestial ej\u00e9rcito, con su cabeza y pr\u00edncipe San Gabriel, encamin\u00f3 su vuelo a Nazareth, ciudad de la provincia de Galilea, y a la morada de Mar\u00eda Sant\u00edsima, que era una casa humilde, y su retrete un estrecho aposento, desnudo de los adornos que usa el mundo, para desmentir sus vilezas y desnudez de mayores bienes.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;M\u00e1s adelante, despu\u00e9s de darnos el retrato de Mar\u00eda, y de cuyo retrato y traje nos ocuparemos en otro cap\u00edtulo, sigue la m\u00edstica escritora:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>&nbsp;&nbsp;\ufffdAl tiempo de descender a sus virginales entra\u00f1as el Unig\u00e9nito del Padre, se conmovieron los cielos y todas las criaturas. Y por la uni\u00f3n inseparable de las tres divinas Personas, bajaron todas con la del Verbo, que solo hab\u00eda de Encarnar. Y con el Se\u00f1or y Dios de los ej\u00e9rcitos, salieron todos los de la celestial milicia, llenos invencible fortaleza y resplandor. Y aunque no era necesario despejar el camino, porque la Divinidad lo llena todo y est\u00e1 en todo lugar, y nada le puede estorbar; con todo eso, respetando los cielos materiales a su mismo Criador, le hicieron reverencia, y se abrieron y dividieron todos once con los elementos inferiores; las estrellas se innovaron en su luz, la luna y el sol, con los dem\u00e1s planetas, apresuraron el curso al obsequio de su Hacedor, para estar presente a la mayor de sus obras y maravillas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\ufffd<em>En las dem\u00e1s criaturas hubo tambi\u00e9n su renovaci\u00f3n y mudanza. Las aves se movieron con cantos y alborozo extraordinario; las plantas y los \u00e1rboles se mejoraron en sus frutos y fragancia, y respectivamente todas las dem\u00e1s criaturas sintieron o recibieron alguna oculta vivificaci\u00f3n y mudanza. Pero quien la recibi\u00f3 mayor, fueron los Padres y Santos que estaban en el limbo, a donde fue enviado el Arc\u00e1ngel San Miguel para que les diese tan alegres nuevas, y con ellas los consol\u00f3 y dej\u00f3 llenos de j\u00fabilo y nuevas alabanzas. S\u00f3lo para el infierno hubo nuevo pesar y dolor; porque al descender el Verbo eterno de las alturas, sintieron los demonios una fuerza impetuosa del Poder divino, que les sobrevino como las olas del mar, y dio con todos ellos en lo m\u00e1s profundo de aquellas cavernas tenebrosas, sin poderlo resistir ni levantarse.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\ufffd<em>Para ejecutar el Alt\u00edsimo este misterio entr\u00f3 el Santo Arc\u00e1ngel Gabriel en el retrete donde estaba orando Mar\u00eda Sant\u00edsima, acompa\u00f1ado de innumerables \u00c1ngeles en forma humana visible, y respectivamente todos refulgentes con incomparable hermosura. Era jueves a las siete de la tarde al obscurecer la noche. Viole la divina Princesa, y mir\u00f3le con suma modestia y templanza, no m\u00e1s de lo que bastaba para reconocerle por \u00c1ngel del Se\u00f1or.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\ufffd<em>Salud\u00f3 el santo Arc\u00e1ngel a nuestra Reina y suya, y la dijo&nbsp;<strong>Ave gratia plena Dominus tecum, benedicta tu in mulieribus.<\/strong>&nbsp;Turb\u00f3se sin alteraci\u00f3n la m\u00e1s humilde de las criaturas, oyendo esta nueva salutaci\u00f3n del \u00c1ngel. Y la turbaci\u00f3n tuvo en ella dos causas: la una su profunda humildad con que se reputaba por inferior a todos los mortales, y oyendo al mismo tiempo que juzgaba de s\u00ed tan bajamente, saludarla y llamarla bendita entre todas las mujeres le caus\u00f3 novedad. La segunda causa fue, que al mismo tiempo cuando oy\u00f3 la salutaci\u00f3n y la confer\u00eda en su pecho como la iba oyendo, tuvo inteligencia del Se\u00f1or que la eleg\u00eda para Madre suya, y esto la turb\u00f3 mucho m\u00e1s por el concepto que de s\u00ed ten\u00eda formado. Y por esta turbaci\u00f3n prosigui\u00f3 el \u00c1ngel declar\u00e1ndole el orden del Se\u00f1or y dici\u00e9ndola:&nbsp;<strong>No&nbsp;temas, Mar\u00eda, porque hallaste gracia en el Se\u00f1or, advierte que concebir\u00e1s un hijo en tu vientre, y le parir\u00e1s, y le pondr\u00e1s nombre Jes\u00fas; ser\u00e1 grande y ser\u00e1 llamado Hijo del Alt\u00edsimo.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\ufffd<em>Solo nuestra humilde Reina, pudo dar la ponderaci\u00f3n y magnificencia debida a tan nuevo y singular Sacramento; y como conoci\u00f3 su grandeza, dignamente se admir\u00f3 y turb\u00f3. Pero convirti\u00f3 su coraz\u00f3n al Se\u00f1or que no pod\u00eda negarle sus peticiones, yen su secreto le pidi\u00f3 nueva luz y asistencia para gobernarse en tan arduo negocio; porque la dej\u00f3 el Alt\u00edsimo para obrar este misterio en el estado com\u00fan de la fe, esperanza y caridad, suspendiendo otros g\u00e9neros de favores y devociones interiores que frecuente o continuamente recib\u00eda. En esta disposici\u00f3n replic\u00f3 y dijo a San Gabriel lo que refiere San Lucas:&nbsp;<strong>C\u00f3mo ha de ser esto de concebir y parir un hijo, que ni conozco var\u00f3n ni lo puedo conocer?<\/strong>&nbsp;Al mismo tiempo representaba en su interior al Se\u00f1or, el voto de castidad que hab\u00eda hecho, y el desposorio que Su Majestad hab\u00eda celebrado con ella. Respondi\u00f3le el santo pr\u00edncipe Gabriel:,&nbsp;<strong>Se\u00f1ora, sin conocer var\u00f3n, es f\u00e1cil&nbsp;al Poder Divino haceros madre<\/strong>\ufffd.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>De esta suerte se expresa la Venerable Mar\u00eda de \u00c1greda en su&nbsp;<em><strong>Vida de la Virgen<\/strong>,&nbsp;<\/em>y de prop\u00f3sito hemos copiado sus frases para que se conozca el estilo y profundo sentimiento que inspiraba las palabras y pensamientos de esta notable escritora, que tanto aconsej\u00f3 sus escritos y cartas al monarca espa\u00f1ol Felipe IV. De esta suerte damos a conocer el grandioso acto de la Encarnaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Viniendo ahora a la verdad evang\u00e9lica, copiaremos textualmente las palabras del Evangelio de San Lucas, despu\u00e9s de referir en el capitulo I el santo retiro de la anciana Isabel durante cinco meses:<\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el sexto mes envi\u00f3 Dios al \u00c1ngel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazareth.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>A una Virgen desposada con un hombre de la casa de David, Jos\u00e9; y la Virgen se llamaba Mar\u00eda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Y habiendo entrado el \u00c1ngel donde Ella estaba, la dijo: Dios te salve, oh llena de gracia! el Se\u00f1or es contigo, bendita t\u00fa entre las mujeres.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella, habi\u00e9ndole o\u00eddo, se turb\u00f3 con sus palabras, y pensaba qu\u00e9 significar\u00eda esta salutaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y el \u00c1ngel la dijo: No temas, Mar\u00eda, porque has hallado gracia delante de Dios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;He aqu\u00ed que concebir\u00e1s en tu seno, y parir\u00e1s un Hijo a quien dar\u00e1s el nombre de Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>&nbsp;&nbsp;Este ser\u00e1 grande y ser\u00e1 llamado Hijo del Alt\u00edsimo, y el Se\u00f1or Dios le dar\u00e1 el trono de David, su padre, y reinar\u00e1 eternamente en la casa de Jacob<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y su reino no tendr\u00e1 fin.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y dijo Mar\u00eda al \u00c1ngel: C\u00f3mo suceder\u00e1 esto? porque no conozco var\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y el \u00c1ngel le respondi\u00f3: El Esp\u00edritu Santo vendr\u00e1 sobre ti, la virtud del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra, y as\u00ed, lo Santo que nacer\u00e1 de ti, ser\u00e1 llamado Hijo de Dios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>&nbsp;Y sabe que tu parienta Isabel tambi\u00e9n ha concebido un hijo en su vejez, y la que se llamaba est\u00e9ril est\u00e1 ahora en el sexto mes.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>&nbsp;Porque nada hay imposible para Dios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces dijo Mar\u00eda: He aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or; h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra. Y el \u00c1ngel desapareci\u00f3.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Qu\u00e9 escena, qu\u00e9 sencillez, qu\u00e9 di\u00e1logo y qu\u00e9 desenlace: la narraci\u00f3n, tan bella como hermosa, respira la verdad que expone.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/orbismedievalis.com\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Gulbenkian-15r-676x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"301\" height=\"456\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las expresiones de Mar\u00eda la elevan a la altura del misterio que va a realizarse en Ella. <strong>El \u00c1ngel le habla tres veces y las tres responde Ella:<\/strong> y por cada una de estas respuestas se levanta a la fe y a la inteligencia del gran misterio. Sal\u00fadala, habla el \u00c1ngel y responde Mar\u00eda con su turbaci\u00f3n, es decir, con su humildad, fundamento de todas las operaciones divinas. <\/p>\n\n\n\n<p>An\u00fanciale luego el \u00c1ngel su divina maternidad y los grandes destinos del Hijo a quien debe dar a luz,<strong> y no por esto Mar\u00eda se deslumbra:<\/strong> recibe este anuncio m\u00e1s extraordinario que el primer coloquio con el \u00c1ngel, con una calma de fe que hace resaltar la turbaci\u00f3n primera de su humildad: fe razonable inteligente, como la manifiesta la explicaci\u00f3n que Ella pide, seg\u00fan la medida que conviene al testimonio de su virginidad y a la necesidad de su cooperaci\u00f3n. El \u00c1ngel le da esta explicaci\u00f3n, a\u00fan m\u00e1s prodigiosa que la cosa anunciada, y <strong>Mar\u00eda no pide m\u00e1s<\/strong>, lo ha conocido y admitido todo y da su obediencia con humildad y fe igual a la alteza del misterio, cuyo precio realza la \u00fanica pregunta que ha hecho.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y este misterio se verifica al momento y el&nbsp;<em>Verbo se hizo carne&nbsp;<\/em>mediante el acceso a las entra\u00f1as de Mar\u00eda que le da a la Virgen con su&nbsp;<em>fiat<\/em>&nbsp;lo que est\u00e1 admirablemente expresado por este desenlace de escena de la Anunciaci\u00f3n,<strong> y<em>&nbsp;el \u00c1ngel se retir\u00f3&nbsp;<\/em>para dar lugar al mismo Dios<\/strong>, con lo cual la palabra del Se\u00f1or quedaba cumplida y comenzado el gran hecho de la redenci\u00f3n del g\u00e9nero humano, por la venida del Verbo divino que nacer\u00eda de una Virgen y tomar\u00eda el cetro del Reino que nunca tiene fin.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;San Juan compendia de una manera admirable este sublime misterio en las cuatro conocidas palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>VERBUM CARO FACTUM EST.<\/strong> (el Verbo se hizo carne)<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Palabras que tienen la grandiosidad, energ\u00eda y majestad s\u00f3lo comparables con aquellas del G\u00e9nesis:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>FIAT LUX, ET FACTA EST LUX.<\/strong>  (Que haya luz, y la luz se hizo)<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero estas palabras de San Juan, dice D. Vicente Lafuente, tienen sobre \u00e9stas todo lo que va de la&nbsp;<em>Encarnaci\u00f3n de Dios a la<\/em>&nbsp;<em>creaci\u00f3n de la materia.&nbsp;<\/em>Estas constituyen la frase m\u00e1s en\u00e9rgica y sublime del Antiguo Testamento, las de San Juan son la s\u00edntesis del Nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Inquieren algunos escritores la fecha de un hecho tan importante para la humanidad, el sitio y circunstancias. Son varias las opiniones, y al efecto las consignaremos, con el fin de que sean conocidas y puedan apreciarse en su contenido.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Orsini dice, y con \u00e9l otros autores, que la Anunciaci\u00f3n del \u00c1ngel tuvo lugar dos meses despu\u00e9s del casamiento con San Jos\u00e9, opini\u00f3n que parece poco probable. Seg\u00fan dicho autor, ten\u00eda la Virgen quince anos cuando se cas\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La ya citada Venerable Sor Mar\u00eda de \u00c1greda, dice que el casamiento tuvo lugar el mismo d\u00eda en que cumpli\u00f3 los catorce a\u00f1os, y fija la edad de Mar\u00eda de la siguiente manera. Despu\u00e9s de decir la Venerable que con San Gabriel bajaron muchos millares de \u00c1ngeles, como hemos transcrito, a\u00f1ade:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\ufffd<em>Era la divina Se\u00f1ora en esta ocasi\u00f3n de catorce a\u00f1os, seis meses y diez y siete d\u00edas, porque cumpli\u00f3 los a\u00f1os a 8 de septiembre, y los seis meses y diez y siete d\u00edas corr\u00edan desde aqu\u00e9l hasta \u00e9ste en que se obr\u00f3 el mayor de los misterios que Dios obr\u00f3 en el mundo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ahora bien; repitiendo lo que ya dijimos al hablar del nacimiento de Mar\u00eda, si esta Se\u00f1ora naci\u00f3 en el 733 o 734 de Roma, como escribe Baronio y Tillemont, es decir, veinti\u00fan a\u00f1os antes de la era vulgar, no puede menos de convenirse en que cuando Cristo naci\u00f3, la Virgen ten\u00eda de veinte a veinti\u00fan a\u00f1os, y por tanto debieron mediar unos seis a\u00f1os entre su casamiento y el misterio de la Encarnaci\u00f3n del Verbo, puesto que la era vulgar data de su nacimiento, a\u00fan cuando, como es sabido, en alg\u00fan tiempo se tomara la fiesta de la Encarnaci\u00f3n como punto de partida, lo cual s\u00f3lo supone nueve mes de diferencia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Respecto de lo que hemos dicho de la cripta o habitaci\u00f3n subterr\u00e1nea en que tuvo lugar el sublime misterio, copiaremos lo que dice un profundo historiador de la vida de Mar\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\ufffd<em>Por lo que hace al aposento particular o gabinete de la Virgen, donde se verific\u00f3 este gran misterio, es dif\u00edcil explicarlo dada la estructura de la peque\u00f1a casa que se conserva en Loreto con su \u00fanica ventana; no hay all\u00ed se\u00f1ales ni facilidad para un piso alto. Algunas casas de Nazareth, no mucho mayores que la de Loreto, est\u00e1n adosadas a los cerros contiguos, en los cuales tienen a\u00f1adida alguna extensi\u00f3n de sus viviendas; pero la santa casa no presenta vestigios de esto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Respecto de este punto, no aparece conforme el autor con existencia de la habitaci\u00f3n subterr\u00e1nea, consagrada y venerada como templo devot\u00edsimo. Pero hay que tener en cuenta que la parte de casa transportada milagrosamente a Loreto, fue s\u00f3lo la parte superficial, pero no la habitaci\u00f3n subterr\u00e1nea, y al terminar este cap\u00edtulo y hablar del templo de la Anunciaci\u00f3n, ya historiaremos este punto.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Contin\u00faa el citado autor diciendo, que con respecto a dicha casa pudo hacerse alguna transformaci\u00f3n en ella por Santa Elena, y quiz\u00e1 despu\u00e9s por los Cruzados; la piedad que pint\u00f3 sus muros no fue muy discreta, y la santa casa merec\u00eda algo mejor que los anacronismos con que la afearon las brochas de los siglos XIV y XV.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\ufffd<em>Sup\u00f3nese que San Jos\u00e9 ten\u00eda el taller fuera de casa; y en efecto, a unos ciento cuarenta pasos de la casa de Santa Ana se designa en Nazareth otro sitio llamado la&nbsp;tienda de San Jos\u00e9.&nbsp;All\u00ed se hab\u00eda construido una iglesia espaciosa que arruinaron los turcos en parte, si bien queda una capilla donde todav\u00eda se dice misa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\ufffd<em>De todos modos, dadas las proporciones de la casa de Loreto, la Santa Virgen no encerraba aposento aparte; y toda la habitaci\u00f3n ten\u00eda la altura de unas cuatro varas y media y casi otro tanto de largo, con unas once o doce varas de longitud, formando un cuadrilongo donde dif\u00edcilmente se podr\u00eda hacer una peque\u00f1a alcoba; si la hubo, hoy no existen vestigios de ella<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No somos nosotros los que damos aspecto de humildad y pobreza a la habitaci\u00f3n de Mar\u00eda, como contraposici\u00f3n a los anacronismos y exageraciones de los pintores, como desconocimiento del asunto, lugar y costumbres, haciendo casi de la habitaci\u00f3n de Mar\u00eda un ante gabinete alhajado con art\u00edsticos muebles y costosos cortinajes impropios de la humildad y pobreza del matrimonio artesano, y tanto m\u00e1s por estilo y \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/image-4.jpeg?w=172\" alt=\"Vida de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda Madre de Dios\" class=\"wp-image-13480\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\ufffdEl paraje donde se verific\u00f3 el alt\u00edsimo Misterio de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios, contin\u00faa el citado autor, <strong>no pod\u00eda ser m\u00e1s humilde y m\u00e1s pobre en lo humano<\/strong>, dadas las exiguas proporciones y el modest\u00edsimo mueblaje de la santa casa, de Nazareth. Pero la imaginaci\u00f3n humana, que se aviene con la bajeza y miseria de la cueva de Bel\u00e9n, donde naci\u00f3 Jes\u00fas, parece que reh\u00fasa la analog\u00eda de lugar en el momento de la Encarnaci\u00f3n; y los artistas cristianos han preferido siempre en este caso seguir su ideal, presentando magn\u00edficamente decorado el teatro de este misterio, en vez de atenerse a la desnuda realidad de la modesta y aun pobre casita que en Loreto se conserva con gran devoci\u00f3n y consuelo de los fieles&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n\n\n\n<div class=\"wp-block-jetpack-send-a-message\">\n\n<div class=\"wp-block-jetpack-whatsapp-button is-color-dark\"><a class=\"whatsapp-block__button\" href=\"https:\/\/api.whatsapp.com\/send?phone=573108571644&amp;text=Hola%2C%20tengo%20tu%20informaci%C3%B3n%20de%20WhatsApp%20de%20tu%20web.\" style=\"background-color:#25D366;color:#fff\" target=\"_self\" rel=\"noopener noreferrer\">Chat en WhatsApp<\/a><\/div>\n\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Anunciaci\u00f3n hace referencia al episodio de la vida de la Virgen Mar\u00eda en el que el \u00c1ngel Gabriel le anuncia que va a ser la madre de Dios. San Lucas, en su Evangelio (1,26-38), narra con una gran calidad literaria esta escena.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13483,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1469],"tags":[1503,1504],"class_list":["post-13472","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-adviento","tag-el-grandioso-misterio-de-la-encarnacion","tag-la-anunciacion"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13472","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13472"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13472\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13472"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13472"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13472"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}