{"id":2013,"date":"2019-09-15T23:47:59","date_gmt":"2019-09-16T04:47:59","guid":{"rendered":"http:\/\/un-paso-aldia.com\/?p=2013"},"modified":"2019-09-15T23:47:59","modified_gmt":"2019-09-16T04:47:59","slug":"las-lagrimas-de-la-virgen-testimonian-su-presencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/2019\/09\/15\/las-lagrimas-de-la-virgen-testimonian-su-presencia\/","title":{"rendered":"Las L\u00e1grimas De La Virgen <strong>Testimonian Su Presencia."},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Catequesis De Juan Pablo II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/c131a-img-20190511-wa00337057151749983080060.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-866\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>1. Hay un lugar en Jerusal\u00e9n, en la ladera del Monte de los Olivos, donde, seg\u00fan la tradici\u00f3n, Cristo llor\u00f3 por la ciudad de Jerusal\u00e9n. En esas l\u00e1grimas del Hijo del hombre hay casi un eco lejano de otro llanto al que se refiere la primera lectura tomada del libro de Nehem\u00edas. Despu\u00e9s del regreso de la esclavitud Babil\u00f3nica, los Israelitas decidieron reconstruir el templo. Pero antes escucharon las palabras de la sagrada Escritura y del sacerdote Esdras, que bendijo despu\u00e9s al pueblo con el libro de la Ley. En ese momento todos rompieron en llanto. En efecto, leemos que el gobernador Nehem\u00edas y el sacerdotes Esdras dijeron a los presentes: \u201cEste d\u00eda est\u00e1 consagrado al Se\u00f1or, vuestro Dios; no est\u00e9is tristes ni llor\u00e9is\u201d. \u201cNo est\u00e9is tristes, la alegr\u00eda del Se\u00f1or es vuestra fortaleza\u201d (Ne 8, 9. 10). El llanto de los israelitas era de alegr\u00eda por haber recuperado el templo y haber reconquistado la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Por el contrario, el llanto de Cristo en el Monte de los Olivos no fue de alegr\u00eda, En efecto, exclam\u00f3: \u201c\u00a1Jerusal\u00e9n, Jerusal\u00e9n, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados! \u00a1Cu\u00e1ntas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina re\u00fane a sus pollos bajo las alas, y no hab\u00e9is querido! Pues bien, se os va a dejar desierta vuestra casa\u201d (Mt 23, 37-38).<\/p>\n\n\n\n<p>En el llanto de Jes\u00fas por Jerusal\u00e9n se manifiesta su amor a la ciudad santa y, al mismo tiempo, el dolor que experimentaba por su futuro no lejano, que prev\u00e9: la ciudad ser\u00e1 conquistada y el templo destruido; los j\u00f3venes ser\u00e1n sometidos a su mismo suplicio, la muerte en cruz. \u201cEntonces se pondr\u00e1n a decir a los montes: \u2018\u00a1caed sobre nosotros!\u2019 Y a las colinas: \u2018\u00a1cubridnos!\u2019 Porque si en el le\u00f1o verde hacen esto, en el seco \u00bfqu\u00e9 se har\u00e1?\u201d (Lc 23, 30-31).<\/p>\n\n\n\n<p>3. Sabemos que Jes\u00fas llor\u00f3 en otra ocasi\u00f3n, junto a la tumba de L\u00e1zaro. \u201cLos jud\u00edos entonces dec\u00edan: \u2018Mirad c\u00f3mo quer\u00eda\u2019. Pero algunos de ellos dijeron: \u2018\u00c9ste que abri\u00f3 los ojos del ciego, \u00bfno pod\u00eda haber hecho que \u00e9ste no muriera?\u2019\u201d (Jn 11, 36-37). Entonces Jes\u00fas, manifestando nuevamente una profunda turbaci\u00f3n, fue al sepulcro, orden\u00f3 quitar la piedra y, elevando la mirada al Padre, grit\u00f3 con voz fuerte: \u201c\u00a1L\u00e1zaro, sal fuera!\u201d(cf. Jn 1, 38-43).<\/p>\n\n\n\n<p>4. El evangelio nos habla tambi\u00e9n de la conmoci\u00f3n de Jes\u00fas, cuando exult\u00f3 en el Esp\u00edritu Santo y dijo: \u201cYo te bendigo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a peque\u00f1os. S\u00ed, Padre, pues tal ha sido tu benepl\u00e1cito\u201d (Lc 10, 21). Jes\u00fas se alegra por la paternidad divina; se alegra porque puede revelarla y, por \u00faltimo porque pude irradiarla de modo especial para los peque\u00f1os. El evangelista Lucas define todo eso como un regocijo en el Esp\u00edritu Santo. Regocijo que impulsa a Jes\u00fas a revelarse a\u00fan m\u00e1s: \u201cTodo me ha sido entregado por mi Padre y nadie conoce qui\u00e9n es el Hijo sino el Padre; y quien es el Padre sino el Hijo, y Aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar\u201d (Lc 10, 22).<\/p>\n\n\n\n<p>5. En el Cen\u00e1culo, Jes\u00fas predice a los Ap\u00f3stoles su llanto futuro: \u201cEn verdad, en verdad os digo que llorar\u00e9is y os lamentar\u00e9is, y el mundo se alegrar\u00e1. Estar\u00e9is tristes, pero vuestra tristeza se convertir\u00e1 en gozo\u201d, Y a\u00f1ade: \u201cLa mujer, cuando va a dar a luz, est\u00e1 triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al ni\u00f1o, ya no se acuerda del aprieto, por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo\u201d (Jn 16, 20-21). As\u00ed, Cristo habla de la tristeza y de la alegr\u00eda de la Iglesia, de su llanto y de su alegr\u00eda, refiri\u00e9ndose a la imagen de una mujer que da a luz.<\/p>\n\n\n\n<p>6. Los relatos evang\u00e9licos no recuerdan nunca el llanto de la Virgen. No escuchamos su llanto ni en la noche de Bel\u00e9n, cuando le lleg\u00f3 el tiempo de dar a luz al Hijo de Dios, ni tampoco en el G\u00f3lgota, cuando estaba al pie de la cruz. Ni siquiera podemos conocer sus l\u00e1grimas de alegr\u00eda, cuando Cristo resucit\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque la sagrada Escritura no alude a ese hecho, la intuici\u00f3n de la fe habla en favor de \u00e9l. Mar\u00eda, que llora de tristeza o de alegr\u00eda, es la expresi\u00f3n de la Iglesia, que se alegra en al noche de Navidad, sufre el Viernes santo al pie de la cruz y se alegra nuevamente en el alba de la Resurrecci\u00f3n. Se trata de la Esposa del Cordero, que nos ha presentado la segunda lectura, tomada del libro del Apocalipsis (cf. 21, 9).<\/p>\n\n\n\n<p>7. Conocemos algunas l\u00e1grimas de Mar\u00eda por las apariciones con las que ella de vez en cuando acompa\u00f1a a la Iglesia en su peregrinaci\u00f3n por los caminos del mundo. Mar\u00eda llora en La Salette, a mediados del siglo pasado, antes de las apariciones de Lourdes, en un per\u00edodo durante el cual el cristianismo en Francia afronta una creciente hostilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Llora tambi\u00e9n aqu\u00ed, en Siracusa, al t\u00e9rmino de la segunda guerra mundial. Se puede comprender dicho llanto precisamente en el marco de esos hechos tr\u00e1gicos: la inmensa hecatombe causada por el conflicto; el exterminio de los hijos e hijas de Israel; y la amenaza para Europa que proviene del este, constituida por el comunismo declaradamente ateo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en ese per\u00edodo llora la imagen de la Virgen de Czestochowa, en Lubl\u00edn: \u00e9ste es un hecho poco conocido fuera de Polonia. Por el contrario se difundi\u00f3 ampliamente la noticia del acontecimiento de Siracusa, y fueron numerosos los peregrinos que vinieron aqu\u00ed. Tambi\u00e9n el cardenal Stefan Wyszynski vino aqu\u00ed en peregrinaci\u00f3n en 1957, despu\u00e9s de haber sido excarcelado. Yo mismo, que por aquel entonces era un obispo joven, vine aqu\u00ed durante el Concilio, y pude celebrar la santa misa el d\u00eda de la conmemoraci\u00f3n de todos los fieles difuntos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las l\u00e1grimas de la Virgen pertenecen al orden de los signos<\/strong>; testimonian la presencia de la Madre Iglesia en el mundo. Una madre llora cuando ve a sus hijos amenazados por alg\u00fan mal, espiritual o f\u00edsico. Mar\u00eda llora participando en el llanto de Cristo por Jerusal\u00e9n, junto al sepulcro de L\u00e1zaro y, por \u00faltimo, en el camino de la cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>8. Pero conviene recordar tambi\u00e9n las l\u00e1grimas de Pedro, El evangelio de hoy narra la confesi\u00f3n de Pedro en las cercan\u00edas de Cesarea de Filipo. Escuchemos las palabras de Cristo: \u201cBienaventurado eres Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que est\u00e1 en los cielos\u201d (Mt 16, 17). Hay otras palabras muy conocidas del Redentor a Pedro: \u201cEn verdad, en verdad te digo: no cantar\u00e1 el gallo antes que t\u00fa me hayas negado tres veces\u201d (Jn 13, 38). Y as\u00ed sucedi\u00f3. Pero, cuando en la casa del sumo sacerdote, Jes\u00fas mir\u00f3 a Pedro en el momento en que cant\u00f3 el gallo, \u00e9ste \u201crecord\u00f3 las palabras del Se\u00f1or. Y, saliendo fuera, rompi\u00f3 a llorar amargamente\u201d (Lc 22, 61-62). L\u00e1grimas de dolor y de conversi\u00f3n, que confirman la verdad de su confesi\u00f3n. Gracias a ellas, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, pudo decir a Cristo: \u201cSe\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo; t\u00fa sabes que te amo\u201d (Jn 21, 17).<\/p>\n\n\n\n<p>9. Hoy, aqu\u00ed en Siracusa, puedo dedicar el santuario de la Virgen de las L\u00e1grimas. Aqu\u00ed estoy finalmente, por segunda vez, pero ahora vengo como Obispo de Roma, como Sucesor de Pedro, y realizo con alegr\u00eda este servicio a vuestra comunidad, a la que saludo con afecto.<\/p>\n\n\n\n<p>10. Oigo resonar hoy en m\u00ed, en este lugar, las palabras que Cristo dirige a Pedro: \u201cT\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n contra ella. A ti te dar\u00e9 las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedar\u00e1 atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedar\u00e1 desatado en los cielos\u201d (Mt 16, 18-19).<\/p>\n\n\n\n<p>Estas palabras de Cristo expresan la suprema autoridad que \u00e9l posee como Redentor: el poder de perdonar los pecados, que adquiri\u00f3 al precio de su sangre derramada en el G\u00f3lgota; el poder de absolver y perdonar.<\/p>\n\n\n\n<p>11. Santuario de la Virgen de las L\u00e1grimas, has nacido para recordar a la Iglesia el llanto de la Madre.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerda tambi\u00e9n el llanto de Pedro, a quien Cristo confi\u00f3 las llaves del reino de los cielos para el bien de todos los fieles. Que esas llaves sirvan para atar y desatar, para redimir toda miseria humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Vengan aqu\u00ed, entre estas paredes acogedoras, cuantos est\u00e1n oprimidos por la conciencia del pecado y experimenten aqu\u00ed la riqueza de la misericordia de Dios y de su perd\u00f3n. Los gu\u00eden hasta aqu\u00ed las l\u00e1grimas de la Madre. Son l\u00e1grimas de dolor por cuantos rechazan el amor de Dios, por las familias separadas o que tienen dificultades, por la juventud amenazada por la civilizaci\u00f3n de consumo y a menudo desorientada, por la violencia que provoca a\u00fan tanto derramamiento de sangre, y por las incomprensiones y los odios que abren abismos profundos entre los hombres y los pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p>Son l\u00e1grimas de oraci\u00f3n: oraci\u00f3n de la Madre que da fuerza a toda oraci\u00f3n y se eleva suplicante tambi\u00e9n por cuantos no rezan, porque est\u00e1n distra\u00eddos por un sin fin de otros intereses, o porque est\u00e1n cerrados obstinadamente a la llamada de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Son l\u00e1grimas de esperanza, que ablandan la dureza de los corazones y los abren al encuentro con Cristo redentor, fuente de luz y paz para las personas, las familias y toda la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Virgen de las L\u00e1grimas, mira con bondad materna el dolor del mundo. Enjuga las l\u00e1grimas de los que sufren, de los abandonados, de los desesperados y de las v\u00edctimas de toda violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Alc\u00e1nzanos a todos l\u00e1grimas de arrepentimiento y vida nueva, que abran los corazones al don regenerador del amor de Dios. Alc\u00e1nzanos a todos l\u00e1grimas de alegr\u00eda, despu\u00e9s de haber visto la profunda ternura de tu coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Alabado sea Jesucristo!<\/p>\n\n\n\n<p>6 de noviembre de 1994<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Catequesis De Juan Pablo II<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":2014,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"image","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,394,52,1],"tags":[418,419],"class_list":["post-2013","post","type-post","status-publish","format-image","has-post-thumbnail","hentry","category-maria","category-mujer","category-santos","category-sin-categoria","tag-lagrimas","tag-lagrimas-de-la-virgen","post_format-post-format-image"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2013","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2013"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2013\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2013"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2013"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2013"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}