{"id":24549,"date":"2023-09-28T15:03:38","date_gmt":"2023-09-28T20:03:38","guid":{"rendered":"https:\/\/unpasoaldia.wpcomstaging.com\/?p=24549"},"modified":"2023-09-28T15:03:38","modified_gmt":"2023-09-28T20:03:38","slug":"en-la-diestra-de-dios-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/2023\/09\/28\/en-la-diestra-de-dios-padre\/","title":{"rendered":"EN LA DIESTRA DE DIOS PADRE"},"content":{"rendered":"\n<!--more-->\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un cuento que f\u00e1cilmente te ayudar\u00e1 a entender el Cielo, el Infierno y el Purgatorio y c\u00f3mo ganar la santidad.<\/h2>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Peralta es un campesino a quien un d\u00eda se le aparecen Jes\u00fas y San Pedro para retribuirle su generosidad con la gente de su pueblo. La recompensa a su actitud magn\u00e1nima es el ofrecimiento de cinco deseos y Peralta ni corto ni perezoso pide, inicialmente, saber anticipadamente cu\u00e1ndo llegar\u00e1 la muerte. El d\u00eda que la Parca se presenta para llev\u00e1rselo, con la inteligencia que lo caracteriza, Peralta logra inmovilizarla en la horqueta de un aguacatillo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/entrada-blog.png?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-38174\" style=\"width:646px;height:auto\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Al atajar la muerte Peralta salva su pellejo, detiene las ceremonias f\u00fanebres en el pueblo y todos se lanzan a la fiesta y la parranda. El avispado campesino desata as\u00ed una serie de acontecimientos que le significaran al poblado y a sus habitantes, jocosas situaciones que parad\u00f3jicamente plantean diversos problemas \u00e9ticos y morales.<\/p>\n\n\n\n<p>Na\u00edve, o ingenua, como la personalidad de Peralta, es la recreaci\u00f3n esc\u00e9nica de esta obra en la que cada uno de los espacios y sus colores nos recuerdan pueblos ancestrales e iconos de la cultura paisa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tom\u00e1s Carrasquilla <\/strong>(1858 -1940)&nbsp;es autor de novelas y cuentos tan reconocidos como San Anto\u00f1ito, Sim\u00f3n El Mago y Frutos de mi Tierra. Err\u00f3neamente calificado simplemente como un escritor costumbrista, Tom\u00e1s Carrasquilla, se caracteriz\u00f3 por describir el mundo y el leguaje simple y llano de las clases m\u00e1s baja y fue uno de los grandes representantes de la literatura latinoamericana.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Antes de leer&#8230;<\/h2>\n\n\n\n<p>La caracterizaci\u00f3n de&nbsp;los personajes se fundamenta en la descripci\u00f3n de sus pensamientos, emociones y actos; as\u00ed se muestran los personajes tan vitales como reales. Muchos cr\u00edticos han coincidido en que la obra de Carrasquilla es realista (movimiento que coincidi\u00f3 con la aparici\u00f3n de la fotograf\u00eda y que buscaba retratar la realidad tan fielmente como fuera posible, usando la reproducci\u00f3n del lenguaje oral sin correcciones, entre otros aspectos).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Peralta<\/h3>\n\n\n\n<p>Este personaje cree&nbsp;que, a pesar, de sus condiciones de pobreza, Dios en alg\u00fan momento lo recompensar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Para estar m\u00e1s&nbsp;cerca de Dios ayuda y protege a sus pr\u00f3jimos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de&nbsp;ser un hombre desentendido para algunas cosas, era muy dado a la caridad y la generosidad, tanto as\u00ed que no le importaba andar hilachento y con malas prendas de vestir si esto le permit\u00eda tener dinero para asistir a los enfermos, lavar a los leprosos y alimentar a los m\u00e1s necesitados. Siempre se le ve\u00eda con la misma ruanita pastusa de listas azules, calzones fundillirrotos y su misma cantimplora pelada y sucia. Sin embargo, su vida altruista y bondadosa no hab\u00edan sido m\u00e9rito suficiente para tener una esposa y unos hijos, viv\u00eda \u00fanicamente con su hermana solterona. Pero, no solo de virtudes est\u00e1 compuesto un hombre y Peralta no ser\u00eda la excepci\u00f3n, ya que ten\u00eda una fascinaci\u00f3n casi viciosa por el juego.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Regina<\/h3>\n\n\n\n<p>Considera que con&nbsp;actos buenos nunca se obtiene una recompensa por parte de Dios. Solo cuando aparece la comida en la despensa empieza a creer en la retribuci\u00f3n consecuente a los actos de su hermano.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella solo tiene&nbsp;inter\u00e9s por su hermano y por ella. No le interesa ayudar al pr\u00f3jimo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La hermana deLa hermana de\u00a0Peralta (el protagonista de la historia) se describe p\u00e1nfila, es decir, un persona desubicada que tarda en comprender algunas situaciones o cosas que se le presentan, tambi\u00e9n se menciona que es malgeniada y cantaletosa.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">San Pedro<\/h3>\n\n\n\n<p>A este personaje,&nbsp;que es indispensable en el cuento de Tomas Carrasquilla, lo describen inicialmente como un hombre viejo con cachetes muy delgados, de ojos tristes, con una barba color pardo y con poco cabello en su cabeza. Llevaba consigo un bast\u00f3n grueso y siempre iba vestido con un calzado rustico que cubr\u00eda la planta y los dedos de su pie que se ataba con cuerdas alrededor de su tobillo y un sombrero fabricado con ca\u00f1a.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Jes\u00fas de Nazaret    <\/h3>\n\n\n\n<p>Este personaje es&nbsp;descrito como un joven apuesto, de cabello rubio y crespo tan largo&nbsp; que llegaba hasta su espalda y era medio zarco, es decir, ten\u00eda ojos claros. Llevaba un sombrerito hecho de ca\u00f1a, un bast\u00f3n grueso y zapatos tipo alpargatas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Lucifer<\/h3>\n\n\n\n<p>Es un ser&nbsp;famoso por ser tramposo, arrogante y fanfarr\u00f3n, caracter\u00edsticas que lo convierten en el personaje id\u00f3neo para velar por los condenados en el infierno y, a su vez, apropiarse de sus almas desde el momento en que ingresan al inframundo.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/image-92.png?w=193\" alt=\"\" class=\"wp-image-24552\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading has-text-align-center alignwide\">Disfruta el cuento<\/h1>\n\n\n\n<p>Este dizque era un hombre que se llamaba Peralta. Viv\u00eda en un pajarate muy grande y muy viejo, en el propio camino real y afuerita de un pueblo donde viv\u00eda el Rey. No era casao y viv\u00eda con una hermana soltera, algo viejona y muy aburrida.<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda en el pueblo qui\u00e9n no conociera a Peralta por sus muchas caridades: \u00e9l lavaba los llaguientos; \u00e9l asist\u00eda a los enfermos; \u00e9l enterraba a los muertos; se quitaba el pan de la boca y los trapitos del cuerpo para d\u00e1rselos a los pobres; y por eso era que estaba en la pura inopia; y a la hermana se la llevaba el diablo con todos los limosneros y leprosos que Peralta manten\u00eda en la casa. <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/image-93.png?w=214\" alt=\"\" class=\"wp-image-24556\" style=\"width:289px;height:auto\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><em>\u201c\u00bfQu\u00e9 te gan\u00e1s, hombre de Dios <\/em>-le dec\u00eda la hermana-, <em>con trabajar como un macho, si todo lo que consegu\u00eds lo bot\u00e1s jartando y vistiendo a tanto perezoso y holgaz\u00e1n?<\/em> <em>Cas\u00e1te, hombre; cas\u00e1te pa que teng\u00e1s hijos a qui\u00e9n mantener\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cC\u00e1lle la boca, hermanita, y no diga disparates. Yo no necesito de hijos, ni de mujer ni de nadie, porque tengo mi pr\u00f3jimo a qui\u00e9n servir. Mi familia son los pr\u00f3jimos\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00a1Tus pr\u00f3jimos! \u00a1Ser\u00e1 por tanto que te lo agradecen; ser\u00e1 por tanto que ti han dao! \u00a1Ai te veo siempre m\u00e1s hilachento y m\u00e1s infeliz que los limosneros que socorr\u00e9s! Bien pod\u00edas comprarte una muda y compr\u00e1rmela a yo, que harto la necesitamos; o tan siquiera traer comida alguna vez pa que llen\u00e1ramos, ya que pasamos tantos hambres. Pero vos no te afan\u00e1s por lo tuyo: ten\u00e9s sangre de gusano\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n\n\n<p>Esta era siempre la cantaleta de la hermana; pero como si predicara en desierto fr\u00edo. Peralta segu\u00eda m\u00e1s pior; siempre hilachento y zarrapastroso, y el bolsico l\u00e1mparo l\u00e1mparo; con el fogoncito encendido tal cual vez, la despensa en las puras tablas y una pobrec\u00eda, se\u00f1or, regada por aquella casa desde el chiquero hasta el corredor de afuera. Fig\u00farese que no eran tan solamente los Peraltas, sino todos los lisiaos y leprosos, que se hab\u00edan apoderao de los cuartos<br>y de los corredores de la casa \u201cconvidaos por el sangre de gusano\u201d, como dec\u00eda<br>la hermana.<\/p>\n\n\n\n<p>Una ocasioncita estaba Peralta muy fatigao de las afugias del d\u00eda, cuando, a tiempo de largarse un aguacero, arriman dos pelegrinos a los portales de la casa y piden posada: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cCon todo coraz\u00f3n se las doy, buenos se\u00f1ores <\/em>-les dijo Peralta muy atencioso-; <em>pero lo van a pasar muy mal, porqu\u2019en esta casa no hay ni un grano de sal ni una tabla de cacao con qu\u00e9 hacerles una comidita. Pero prosigan pa dentro, que la buena volunt\u00e1 es lo que vale\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/image-94.png?w=800\" alt=\"\" class=\"wp-image-24559\" style=\"width:324px;height:auto\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n\n<p>Dentraron los pelegrinos; trajo la hermana de Peralta el candil, y pudo desaminarlos a como quiso. Parec\u00edan mismamente el taita y el hijo. <\/p>\n\n\n\n<p>El uno era un viejito con los cachetes muy sumidos, ojitriste \u00e9l, de barbitas rucias y cabecipel\u00f3n. El otro era muchach\u00f3n, muy buen mozo, medio mono, algo zarco y con una mata de pelo en cachumbos que le ca\u00edan hasta media espalda. Le luc\u00eda mucho la saya y la capita de pelegrino. Todos dos ten\u00edan sombreritos de ca\u00f1a, y unos bordones muy gruesos, y albarcas. Se sentaron en una banca, muy cansaos, y se pusieron a hablar una jerigonza tan bonita, que los Peraltas, sin entender jota, no se cansaban di oirla. <\/p>\n\n\n\n<p>No sab\u00edan por qu\u00e9 ser\u00eda, pero bien ve\u00edan que el viejo respetaba m\u00e1s al muchacho que el muchacho al viejo; ni por qu\u00e9 sent\u00edan una alegr\u00eda muy sabrosa por dentro; ni mucho menos de d\u00f3nde sal\u00eda un olor que trascend\u00eda toda la casa: aquello parec\u00eda de flores de naranjo, de albahaca y de romero de Castilla; parec\u00eda de incensio y del sahumerio de alhucema que le echan a la ropita de los ni\u00f1os; era un olor que los Peraltas no hab\u00edan sentido ni en el monte, ni en las jardineras, ni en el santo templo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Manque estaba muy embelesao, le dijo Peralta a la hermana:<\/p>\n\n\n\n<p> <em>\u201cHija, date una asoma\u00edta por la despensa; desculc\u00e1 por la cocina, a ver si encontr\u00e1s alguito que darles a estos se\u00f1ores. Mir\u00e1los qu\u00e9 cansaos est\u00e1n; se les ve la fatiga\u201d.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>La hermana, sin saberse c\u00f3mo, sali\u00f3 muy cambiada de genio y se fu\u00e9 derechito a la cocina. No hall\u00f3 m\u00e1s que media arepa tiesa y requemada, por all\u00e1 en el asiento di una cuyabra. Confundida con la poqued\u00e1, determin\u00f3 que alguna gallina forastera tal vez si hab\u00eda colao por un g\u00fceco del bahareque y hab\u00eda puesto en alg\u00fan zurr\u00f3n viejo di una montonera qui hab\u00eda en la despensa; que lo qu\u2019era corotos y porquer\u00edas viejas s\u00ed hab\u00eda en la dichosa despensa hasta pa tirar pa lo alto; pero de comida, ni hebra. <\/p>\n\n\n\n<p>Abri\u00f3 la puerta, y se qued\u00f3 bele\u00f1a y paralela: en aquel despens\u00f3n, por los aparadores, por la escusa, por el granero, por los zurrones, por el suelo, hab\u00eda de cuanto Dios cri\u00f3 pa que coman sus criaturas.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/image-96-edited-3.png?w=768\" alt=\"\" class=\"wp-image-24568\" style=\"width:432px;height:auto\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n\n<p>Del palo largo colgaban los tasajos de solomo y de falda, el tocino y la empella; de los garabatos colgaban las costillas de vaca y de cuchino; las longanizas y los  chorizos se gulunguiaban y s\u2019enroscaban que ni culebras; en la escusa hab\u00eda por docenas los quesitos, y las bolas de mantequilla, y las tutumadas de cacao molido con jamaica, y las hojaldras y las carisecas; los zurrones estaban rebosaos de frijol cargamanto, de papas, y de revuelto di una y otra laya; cocos de g\u00fcevos hab\u00eda por to\u00edtas partes; en un rinc\u00f3n hab\u00eda un cerro de capachos de sal de Guaca; y por all\u00e1, junto al granero, hab\u00eda sobre una horqueta un bongo di arepas di arroz, tan blancas, tan esponjadas, y tan bien asa\u00edtas, que no parec\u00edan hechas de mano de cocinera d\u2019este mundo; y muy s\u00ed se\u00f1or un tercio de dulce que parec\u00eda la mismita az\u00facar. <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cPor fin le surti\u00f3 a Peralta -pens\u00f3 la hermana-. Esto es mi Dios pa premiale sus buenas obras. \u00a1Hasta ai v\u00edver! Pues, aprovech\u00e9monos\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/image-95.png?w=280\" alt=\"\" class=\"wp-image-24561\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n\n<p>Y dicho y hecho: trajo el cuchillo cocinero y ech\u00f3 a cortar por lo redondo; trajo la batea grande y la colm\u00f3; y al momentico ech\u00f3 a chirriar la cazuela y a regase por toda la casa aquella g\u00fcelentina tan sabrosa. Como Dios li ayud\u00f3 les puso el comistraje. Y nada desganao qu\u2019era el viejito; el mozo s\u00ed no comi\u00f3 cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>A Peralta ya no le qued\u00f3 ni hebra de duda que aquello era un milagro patente; y con todito aquel contento que le bailaba en el cuerpo sargenti\u00f3 por todas partes, y con lo menos roto y menos sucio de la casa les arregl\u00f3 las camitas en las dos puntas de la tarima. Se dieron las buenas noches y cada cual si acost\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<p>Peralta se levant\u00f3, escuro, escuro, y no top\u00f3 ni rastros de los g\u00fc\u00e9spedes; pero s\u00ed top\u00f3 una muchila muy grande requintada di onzas del Rey, en la propia cabecera del mocito. Corri\u00f3 muy asustao a contarle a la hermana, que al momento se levant\u00f3 de muy buen humor a hacer harto cacao; corri\u00f3 a contarle a los llaguientos y a los tullidos, y los top\u00f3 buenos y sanos y caminando y andando, como si en su vida no hubieran tenido achaque. Sali\u00f3 como loco en busca de los g\u00fc\u00e9spedes pa entregarles la muchila di onzas del Rey. <\/p>\n\n\n\n<p>Ech\u00f3 a andar y a andar, cuesta arriba, porque puall\u00ed dizque era qui hab\u00edan cogido los pelegrinos. Con tama\u00f1a lengua a fuera se sent\u00f3 un momentico a la sombra di un \u00e1rbol, cuando los divis\u00f3 por all\u00e1 muy arriba, casi a punto de trastornar el alto.<\/p>\n\n\n\n<p>Casi no pod\u00eda ga\u00f1ir el pobrecito de puro cansao qu\u2019estaba, pero ai como pudo les grit\u00f3: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00a1Hola, se\u00f1ores; esp\u00e9remen que les trae cuenta!\u201d<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>Y alzaba la muchila pa que la vieran. Los pelegrinos se contuvieron a las voces que les di\u00f3 Peralta. Al ratico estuvo cerca d\u2019ellos, y desde abajo les dec\u00eda: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cBueno, se\u00f1ores, aqu\u00ed est\u00e1 su plata\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Bajaron ellos al tope y se sentaron en un plancito, y entonces Peralta les dijo: <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/image-97.png?w=204\" alt=\"\" class=\"wp-image-24576\" style=\"width:280px;height:auto\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><em>\u201c\u00a1Caramba qu\u2019el pobre siempre jiede! Miren que dejar este oral por el af\u00e1n de venirse de mi casa. Cuenten y ver\u00e1n que no les falta ni un medio!\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El mocito lo volti\u00f3 a ver con tan buen ojo, tan sumamente bueno, que Peralta, anqu\u2019estaba muy cansao, volvi\u00f3 a sentir por dentro la cosa sabrosa qui hab\u00eda sentido por la noche; y el mocito le dijo: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cSent\u00e1te, amigo Peralta, en esa piedra, que tengo que hablarte\u201d<\/em>. Y Peralta se sent\u00f3. <\/p>\n\n\n\n\n\n<p><em>\u201cNosotros <\/em>-dijo el mocito con una calma y una cosa all\u00e1 muy preciosa- <em>no somos tales pelegrinos; no lo cre\u00e1s.<\/em> Este -y se\u00f1al\u00f3 al viejo- <em>es Pedro mi disc\u00edpulo, el que maneja las llaves del cielo; y yo soy Jes\u00fas de Nazareno. No hemos venido a la tierra m\u00e1s que a probarte, y en verd\u00e1 te digo, Peralta, que te lucites en la prueba. Otro que no fuera tan cristiano como vos, se guarda las onzas y si hab\u00eda quedao muy orondo.<\/em><br><em>Voy a premiarte: los dineros son tuyos: llev\u00e1telos; y voy a darte de encima las cinco cosas que me quer\u00e1s pedir. \u00a1Conque, ped\u00ed por esa boca!<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Peralta, como era un hombre tan desentendido pa todas las cosas y tan parejo, no le di\u00f3 mal ni se qued\u00f3 pasmao, sino que muy tranquilo se puso a pensar a ver qu\u00e9 ped\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>Todos tres se quedaron callaos como en misa, y a un rato dice San Pedro: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cHombre, Peralta, fij\u00e1te bien en lo que vas a pedir, no vas a salir con una buena bobada\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p> <em>\u201cEn eso estoy pensando, Su Merc\u00e9\u201d<\/em>, contest\u00f3 Peralta, sin nadita de susto. <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/image-98.png?w=139\" alt=\"\" class=\"wp-image-24578\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><em>\u201cEs que si ped\u00eds cosa mala, va y el Maestro te la concede; y, una vez concedida, te amolaste, porque la palabra del Maestro no puede faltar\u201d. \u201cD\u00e9jeme pensar bien la cosa, Su Merc\u00e9<\/em>\u201d; y segu\u00eda pensando, con la cara pa otro lao y meti\u00e9ndole u\u00f1a a una barranquita. <\/p>\n\n\n\n<p>San Pedro le tos\u00eda, le aclariaba, y el tal Peralta no lo voltiaba a ver. A un rat\u00edsimo voltea a ver al Se\u00f1or y le dice:<\/p>\n\n\n\n<p><em> \u201cBueno, Su Divina Majest\u00e1; lo primerito que le pido es que yo gane al juego siempre que me d\u00e9 la gana\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em> \u201cConcedido\u201d<\/em>, dijo el Se\u00f1or. <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cLo segundo <\/em>-sigui\u00f3 Peralta- <em>es que cuando me vaya a morir me mande la Muerte por delante y no a la traici\u00f3n\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cConcedido\u201d<\/em>, dijo el Se\u00f1or. <\/p>\n\n\n\n\n\n<p>Peralta segu\u00eda haciendo la cuenta en los dedos, y a San Pedro se lo llevaba Judas con las bobadas de ese hombre: \u00e9l se rascaba la calva, \u00e9l tos\u00eda, \u00e9l le mataba el ojo, \u00e9l alzaba el brazo y, con el dedito parao, le se\u00f1alaba a Peralta el cielo; pero Peralta no se daba por notificao. <\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de mucho pensar, dice Peralta:<\/p>\n\n\n\n<p><em> \u201cPues, bueno, Su Divina Majest\u00e1; lo tercero que mi ha de conceder es que yo pueda detener al que quiera en el puesto que yo le se\u00f1ale y por el tiempo qui a yo me parezca\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p> <em>\u201cRara es tu petici\u00f3n, amigo Peralta<\/em> -dice el Se\u00f1or, poniendo en \u00e9l aquellos ojos tan zarcos y tan lindos que parec\u00eda que limpiaban el alma de todo pecao mortal, con solamente fijarlos en los cristianos-. <em>En verd\u00e1 te digo que una petici\u00f3n como la tuya, jam\u00e1s hab\u00eda o\u00eddo; pero que sea lo que vos quer\u00e1s\u201d.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>A esto di\u00f3 un gru\u00f1ido San Pedro, y, acerc\u00e1ndose a Peralta, lo tir\u00f3 con disimulo de la ruana, y le dijo al o\u00eddo, muy sofocao:<\/p>\n\n\n\n<p> <em>\u201c\u00a1El cielo, hombre! \u00a1Ped\u00ed el cielo! \u00a1No sias bestia!\u201d.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>Ni an por eso: Peralta no afloj\u00f3 un pite; y el Se\u00f1or dijo: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cConcedido\u201d.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cLa cuarta cosa<\/em> -dijo Peralta sumamente fresco- <em>es que Su Divina Majest\u00e1 me d\u00e9 la virt\u00fa di achiquitame a como a yo me d\u00e9 la gana, hasta volveme tan chirringo com\u2019una hormiga\u201d.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>Dicen los ejemplos y el misal que el Se\u00f1or no se ri\u00f3 ni una merita vez; pero aqu\u00ed s\u00ed li agarr\u00f3 la risa, y le dijo a Peralta:<\/p>\n\n\n\n<p> <em>\u201cHombre, Peralta; \u00a1otro como vos no nace, y si nace, no se cr\u00eda! Todos me piden grandor y vos, con ser un recorte di hombre, me ped\u00eds peque\u00f1ez. Pues, bueno\u2026\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p> San Pedro le arrebat\u00f3 la palabra a su Maestro, y le dijo en tonito bravo: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00bfPero no ve qu\u2019esti hombre est\u00e1 loco?\u201d.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cPues no me arrepiento de lo pedido<\/em> -dijo Peralta muy resuelto-. <em>Lo dicho, dicho\u201d.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cConcedido\u201d<\/em>, dijo el Se\u00f1or. <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/image-99.png?w=204\" alt=\"\" class=\"wp-image-24580\" style=\"width:276px;height:auto\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>San Pedro se rascaba la saya muslo arriba, se ventiaba con el sombrero, y ve\u00eda chiquito a Peralta. No pudo contenerse y le dijo: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cMir\u00e1, hombre, que no has pedido lo principal y no te falta sino una sola cosa\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cPor eso lo\u2019stoy pensando; no si apure Su Merc\u00e9\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y se volvi\u00f3 a quedar callao otro rato. Por all\u00e1, a las mil y quinientas, sali\u00f3 Peralta con esto: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cBueno, Su Divina Majest\u00e1; antes de pedile lo \u00faltimo, le quiero preguntar una cosa, y ust\u00e9 me dispense, Su Divina Majest\u00e1, por si fuere mal preguntao; pero eso s\u00ed: \u00a1mi ha de dar una contesta bien clara y bien patente!\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00a1Loco di amarrar! <\/em>&#8211; grit\u00f3 San Pedro juntando las manos y voltiando a ver al cielo como el que reza el Bendito-. Va a salir con un disparate gordo. <em>\u00a1Padre m\u00edo, ilum\u00ednalo!\u201d.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or, que volvi\u00f3 a ponerse muy sereno, le dijo: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cPregunt\u00e1, hijo, lo que quer\u00e1s, que todo te lo contestar\u00e9 a tu gusto\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cDios se lo pague, Su Divina Majest\u00e1\u2026 Yo quer\u00eda saber si el Patas es el que manda en el alma de los condenaos, go es vust\u00e9, go el Padre Eterno\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em> \u201cYo, y mi Padre  y el Esp\u00edritu Santo juntos y por separao, mandamos en todas partes; pero al Diablo l\u2019hemos largao el mando del Infierno: \u00e9l es amo de sus condenaos y manda en sus almas, como mand\u00e1s vos en las onzas que te he dao\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cPues bueno, Su Divina Majest\u00e1 <\/em>-dijo Peralta muy contento-. <em>Si asina es, voy a hacerle el \u00faltimo pido: yo quiero, ultimadamente, que Su Divina Majest\u00e1 me conceda la gracia de que el Patas no mi haga trampa en el juego\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em> \u201cConcedido\u201d<\/em>, dijo el Se\u00f1or. <\/p>\n\n\n\n<p>Y \u00c9l y el viejito se volvieron humo en la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p>Peralta se qued\u00f3 otro rato sentao en su piedra; sac\u00f3 yesquero, encendi\u00f3 su tabaco, y se puso a bombiar muy satisfecho. \u00a1Valientes cosas las que iba a hacer con aquel platal! No iba a quedar pobre sin su mudita nueva, ni vieja hambrienta sin su buena pulsetilla de chocolate de canela. \u00a1All\u00e1 ver\u00edan los del sitio qui\u00e9n era Peralta! Se meti\u00f3 las onzas debajo del brazo; se canti\u00f3 la ruanita, y ech\u00f3 falda abajo. <\/p>\n\n\n\n<p>Parec\u00eda mismamente un limosnero: tan chiquito y tan entumido; con aquella carita tan fea, sin pizca de barba, y con aquel ojo tan grande y aquellas pesta\u00f1onas que parec\u00edan de ternero.<\/p>\n\n\n\n<p>Al otro d\u00eda se fu\u00e9 p\u2019al pueblo, y puso monte. \u00a1C\u00f3mo ser\u00eda la angurria que se li abri\u00f3 a tanto logrero cuando vieron en aquella mesa aquella montonera di onzas del Rey! <em>\u201c\u00bfOnde te sacates ese entierro, hombre Peralta?, <\/em>le dec\u00eda uno. <em>\u201cEste se rob\u00f3 el correo\u201d, <\/em>dec\u00edan otros en secreto; y Peralta se quedaba muy desentendido. <\/p>\n\n\n\n<p>Se pusieron a jugar. La noticia del platal corri\u00f3 por todo el pueblo, y aquella sala se llen\u00f3 de todo el ladronicio y todos los perdidos. Pero eso s\u00ed; no les qued\u00f3 ni un chimbo partido por la mit\u00e1; por m\u00e1s trampas qui hac\u00edan, por m\u00e1s que cambiaban baraja, por m\u00e1s que la se\u00f1alaban con la u\u00f1a, les di\u00f3 capote, con ser que en el juego estaban toditos los caimanes d\u2019esos laos. <em>\u201cCon \u00e9sta no nos quedamos<\/em> -dijo el m\u00e1s caliente-. <em>A nosotros no nos come este\u2026 <\/em>-y ai ment\u00f3 unas palabras muy feas-. <em>\u00a1Voy a idiar unas suertes, y ma\u00f1ana no le queda ni liendra a este sinverg\u00fcenza!\u201d.<\/em> Y ai sali\u00f3 del garito, echando por esa boca unos reniegos y unos dichos qui aquello parec\u00eda un condenao.<\/p>\n\n\n\n<p>Al otro d\u00eda, desdi antes di almorzar, emprendieron el monte. Hubo cuchillo, hubo barbera; pero Peralta tampoco les dej\u00f3 un medio. Como no era ning\u00fan bobo, se dejaba ganar en ocasiones pa empecinarlos m\u00e1s. Determinaron jugar dao, y montedao, y bisb\u00eds, y cachimona y roleta, a ver si con el cambio de juegos se ca\u00eda Peralta; pero si se ca\u00eda a raticos, era pa seguir m\u00e1s violento echando por lo negro y acertando en unos y en otros juegos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s particular era que Peralta con tant\u00edsimo caudal como iba consiguiendo no se daba nadita d\u2019importancia, ni en la ropita, ni en la comida ni en nada: con su misma ruanita pastusa de listas azules, con sus mismitos calzones fundillirrotos se qued\u00f3 el hombre, y con su mismita ch\u00e1cara de rat\u00f3n di agua, pelada y hecha un cochambre. Pero eso s\u00ed: lo qu\u2019era limosnas ni el Rey las daba tan grandes. <\/p>\n\n\n\n<p>Su casa parec\u00eda siempre publicaci\u00f3n de bulas, con toda la pobrec\u00eda y todos los lambisquiones del pueblo pla\u00f1endo a toda hora; y no tan solamente los del pueblo, sino que tambi\u00e9n ech\u00f3 a venir cuanto avistrujo hab\u00eda en todos los pueblos de por ai y en otros del cabo del mundo. \u00a1Hasta de Jamaica y de Jerusal\u00e9n ven\u00edan los pedig\u00fce\u00f1os! Pero Peralta no reparaba: a todos les met\u00eda su peseta en la mano; y la cocina era un fogueo parejo que ni cocina de minas. Consigui\u00f3 un mont\u00f3n de molenderas, y todo el d\u00eda se lo pasaba repartiendo tutumadas de mazamorra, los plataos de frijol y las arepas de ma\u00edz sancochao. Y manten\u00eda una maletada de plata, la mismita que vaciaba al d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p>Sigui\u00f3 siempre lavando sus leprosos, asistiendo sus enfermos, y siempre con su sangre de gusano, como si fuera el m\u00e1s pobrecito y el m\u00e1s arrastrao de la tierra. Pero lo que no canta el carro lo canta la carreta: \u00a1la Peraltona s\u00ed supo darse orgullo y meterse a se\u00f1ora de media y zapato! Con todo el platal que le sac\u00f3 al hermano, compr\u00f3 casa de balc\u00f3n en el pueblo, y consigui\u00f3 serviciala y compr\u00f3 ropa muy buena y de usos muy bonitos. <\/p>\n\n\n\n<p>Cada rato se pon\u00eda en el balc\u00f3n, y apenas ve\u00eda gente, gritaba: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00a1Maruchenga, tr\u00e9me el pa\u00f1uelo de tripilla, que voy a visitar a la Reina! \u00a1Maruchenga, tr\u00e9me los frascos de perjume pa ruciar por aqu\u00ed qu\u2019est\u00e1 jediendo!\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/image-100.png?w=143\" alt=\"\" class=\"wp-image-24583\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Y si ve\u00eda pasar alguna se\u00f1ora, dec\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p><em> \u201c\u00a1No pueden ver a uno de peinet\u00f3n ni con usos nuevos, porqui al momento la imitan estas \u00f1apangas asomadas!\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando sal\u00eda a la calle, era un puro gesto y un puro melindre; y auque era tan p\u00e1nfila y tan fer\u00f3stica caminaba muy repechada y muy menudito, como sinti\u00e9ndose muy muchachita y muy preciosa. <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cMaruchenga, d\u00e1ca la sombrilla qui hace sol; Maruchenga, sacame la crizneja; Maruchenga, componeme el esponje, que se me tuerce\u201d<\/em>; <\/p>\n\n\n\n<p>y no dejaba en paz a la pobre Maruchenga, con tanto orgullo y tanta juller\u00eda.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p>La carid\u00e1 de Peralta fu\u00e9 creciendo tanto que tuvo que conseguir casas pa recoger los enfermos y los lisiaos; y \u00e9l mismo pagaba las medecinas, y \u00e9l mismo con su misma mano se las daba a los enfermos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto lleg\u00f3 a o\u00eddos de su Saca Rial y lo mand\u00f3 llamar. Los amigos de Peralta y la Peraltona le dec\u00edan que se mudara y se engalanara hart\u00edsimo pa ir a cas del Rey; pero Peralta no hizo caso, sino que tuvo cara de present\u00e1rsele con su mismito vestido y a pata limpia, lo mismo qui un monta\u00f1ero. El Rey y la Reina estaban tomando chocolate con bizcochuelos y quesito fresco, y pusieron a Peralta en medio de los dos, y le sirvieron vino en la copa del Rey qu\u2019era di oro, y l\u2019echaron un brinde con palabras tan bonitas, qui aquello parec\u00eda lo mismo que si fuera con el obispo G\u00f3mez Plata.<\/p>\n\n\n\n<p>Peralta recorri\u00f3 muchos pueblos, y en todas partes ganaba, y en todas partes socorr\u00eda a los pobres; pero como en este mundo hay tanta gente mala y tan caudilla echaron a levantale testimonios.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos dec\u00edan qu\u2019era ayudao; otros, qui ofend\u00eda a mi Dios, en secreto, con pecaos muy horribles; otros, qu\u2019era duende y que volaba de noche por los tejaos, y qu\u2019escup\u00eda la imagen de mi Amito y Se\u00f1or. To\u00edto esto fu\u00e9 corruto en el pueblo, y los mismos qu\u2019\u00e9l proteg\u00eda, los mismitos que mataron la hambre con su comida, prencipiaron a mormurar. Tan solamente el curita del pueblo lo defend\u00eda; pero nadie le crey\u00f3, como si fuera alg\u00fan embustero. Toditico lo sab\u00eda Peralta, y nadita que se le daba, sino que segu\u00eda el mismito: siempre tan humilde la criatura de mi Dios. El cura le dec\u00eda que compusiera la casa que se le estaba cayendo con las goteras y con los ratones y animales que si hab\u00edan apoderao d\u2019ella; y Peralta dec\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00bfPa qu\u00e9, se\u00f1or? La plata qu\u2019he de gastar en eso, la gasto en mis pobres: yo no soy el Rey pa tener palacio\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n\n\n<p>Estaba un d\u00eda Peralta solo en grima en dichosa la casa, haciendo los montoncitos de plata pa repartir, cuando, \u00a1tun, tun! en la puerta. Fu\u00e9 a abrir, y\u2026 \u00a1mi amo de mi vida! \u00a1Qu\u00e9 escarram\u00e1n tan horrible! Era la Muerte, que ven\u00eda por \u00e9l.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/image-101.png?w=350\" alt=\"\" class=\"wp-image-24586\" style=\"width:196px;height:auto\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Tra\u00eda la g\u00fcesamenta muy lavada, y en la mano derecha la desjarretadera encabada en un palo negro muy largo, y tan brillosa y cortadora que s\u2019enfriaba uno hasta el cuajo de ver aqu\u00e9llo! Tra\u00eda en la otra mano un manojito de pelos que parec\u00edan hebritas de bayeta, para probar el filo de la herramienta.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada rato sacaba un pelo y lo cortaba en el aire. <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cVengo por vos\u201d<\/em>, le dijo a Peralta.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00a1Bueno! <\/em>-le contest\u00f3 \u00e9ste-. <em>Pero me ten\u00e9s que dar un placito pa confesame y hacer el testamento\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cCon tal que no sea mucho<\/em> -contest\u00f3 la Muerte, de mal humor- <em>porqui ando di af\u00e1n\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cDate por ai una g\u00fceltecita <\/em>-le dijo Peralta-, <em>mientras yo mi arreglo; go, si te parece, entreten\u00e9te aqu\u00ed viendo el pueblo, que tiene muy bonita divisa. Mir\u00e1 aquel aguacatillo tan alto; trep\u00e1te a \u00e9l pa que divis\u00e9s a tu gusto\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La Muerte, que es muy \u00e1gil, di\u00f3 un brinco y se mont\u00f3 en una horqueta del aguacatillo; se ech\u00f3 la desjarretadera al hombro y se puso a  divisar.<\/p>\n\n\n\n<p> <em>\u201c\u00a1D\u00e1te descanso, viejita, hasta qui a yo me d\u00e9 la gana <\/em>-le dijo Peralta- <em>que ni Cristo, con toda su pionada, te baja d\u2019es\u2019horqueta!\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Peralta cerr\u00f3 su puerta, y tom\u00f3 el tole de siempre. <\/p>\n\n\n\n\n\n<p>Pasaban las semanas y pasaban los meses y pas\u00f3 un a\u00f1o. Vinieron las virg\u00fcelas castellanas; vino el sarampi\u00f3n y la tos ferina; vino la culebrilla, y el dolor de costao, y el descenso, y el tabardillo, y nadie se mor\u00eda. Vinieron las pestes en to\u00edtos los animales; pues tampoco se murieron.<\/p>\n\n\n\n<p>Al comienzo de la cosa echaron mucha bambolla los dotores con todo lo que sab\u00edan; pero luego la gente fue colando en malicia qu\u2019eso no pend\u00eda de los dotores sino di algotra cosa. El cura, el sacrist\u00e1n y el sepolturero pasaron hambres a lo perro, porque ni un entierrito, ni la abierta di una sola sepoltura g\u00fcelieron en esos d\u00edas. Los hijos de taitas viejos y ricos se los com\u00eda la incomodid\u00e1 de ver a los viejorros comiendo arepa, y que no les entraba la muerte por ning\u00fan lao. Lo mismito les suced\u00eda a los sobrinos con los t\u00edos solteros y acaudalaos; y los maridos casaos con mujer vieja y fea se revest\u00edan di una enjuria, viendo la viejorra tan morocha, \u00a1habiendo por ai mozas tan bonitas con qu\u00e9 reponerlas! De todas partes ven\u00edan correos a preguntar si en el pueblo se mor\u00edan los cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquello se volvi\u00f3 una batajola y una confundici\u00f3n tan horrible, como si al mundo li hubiera entrao alg\u00fan trastorno. Al fin determinaron todos qu\u2019era que la Muerte si hab\u00eda muerto, y ninguno volvi\u00f3 a misa ni a encomendarse a mi Dios.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/image-102.png?w=197\" alt=\"\" class=\"wp-image-24590\" style=\"width:243px;height:auto\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Mientras tanto, en el Cielo y en el Infierno estaban ofuscaos y confundidos, sin saber qu\u00e9 ser\u00eda aquello tan particular. Ni un alma asomaba las narices por esos laos: aquello era la desocupez m\u00e1s triste. El Diablo determin\u00f3 ponese en cura de la rasqui\u00f1a que padece, pa ver si mataba el tiempo en algo. San Pedro se mor\u00eda de la pura aburrici\u00f3n en la puerta del Cielo; se lo pasaba por ai senta\u00edto en un banco, dormido, bosteciando y rezando a raticos en un rosario bendecido en Jerusal\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><br>Pero viendo que la molienda segu\u00eda, cerr\u00f3 la puerta, se col\u00f3 al Cielo y le dijo al Se\u00f1or:<\/p>\n\n\n\n<p><em> \u201cMaestro; toda la vida l\u2019he servido con mucho gusto; pero ai l\u2019entrego el destino; \u00a1esto s\u00ed no lo aguanto yo! \u00a1P\u00f3ngame algotro oficio qui\u2019hacer o saque alg\u00fan recurso!\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p> Cristico y San Pedro se fueron por all\u00e1 a un rinc\u00f3n a palabriase.<\/p>\n\n\n\n<p> Despu\u00e9s de mucho secreteo, le dijo el Se\u00f1or: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cPues eso tiene que ser; no hay otra causa. Volv\u00e9 vos al mundo y trat\u00e1 a esi\u2019hombre con harta ma\u00f1ita, pa ver si nos presta la muerte, porque si no nos embromamos\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Se puso San Pedro la muda de pelegrino, se chant\u00f3 las albarcas y el sombrero y cogi\u00f3 el bord\u00f3n. Hab\u00eda caminao muy poquito, cuando s\u2019encontr\u00f3 con un atisba que mandaba el Diablo pa que vigiara por los laos del Cielo, a ver si era que todas las almas s\u2019estaban salvando.<\/p>\n\n\n\n<p><em> \u201c\u00a1Qu\u00e9 salvaci\u00f3n ni qu\u00e9 demontres! <\/em>-le dijo San Pedro-.<em> \u00a1Si esto s\u2019est\u00e1 acabando!\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p> Esa misma noche, casi al amanecer, llov\u00eda agua a Dios misericordia, y Peralta dorm\u00eda quieto y sosegao en su cama. De presto se record\u00f3, y oy\u00f3 que le gritaban desdi afuera: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00a1Abr\u00edme, Peraltica, por la Virgen, qu\u2019es de mucha necesid\u00e1!\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Se levant\u00f3 Peralta, y al abrir la puerta se top\u00f3 mano a mano con el viejito, que le dijo: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cHombre; no vengo a que me des posada tan solamente; \u00a1vengo mandao por el Maestro a que nos largu\u00e9s la muerte unos d\u00edas, porque vos la ten\u00e9s de pata y mano en alg\u00fan encierro!\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cLo que menos, su Merc\u00e9 <\/em>-dijo Peralta-. <em>La tengo muy bien asegurada, pero no encerrada; y se la presto con mucho gusto, con la condici\u00f3n de qui a yo no mi\u2019haga nada\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00a1Cont\u00e1 conmigo!\u201d<\/em> -le dijo San Pedro.<\/p>\n\n\n\n<p> <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/image-107.png?w=219\" alt=\"\" class=\"wp-image-24609\" style=\"width:255px;height:auto\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Apenitas aclari\u00f3 salieron los dos a descolgar a la Muerte. Estaba lastimosa la pobrecita: flacuchenta, flacuchenta; los g\u00fcesos los ten\u00eda to\u00edtos mogosos y verdes, con tantos soles y aguaceros comu\u2019hab\u00eda padecido; el telara\u00f1ero se l\u2019enredaba por todas partes, qui aquello parec\u00eda vestido di andrajos; la pelona la ten\u00eda llena di hojas y de porquer\u00eda di animal, que daba asco; la herramienta parec\u00eda desenterrada de puro lo toma\u00edta qu\u2019estaba. Pero lo que m\u00e1s enjuria le daba a San Pedro era que parec\u00eda tuerta, porqui\u2019un demontres diavispa hab\u00eda determinao hacer la casa en la cuenca del lao zurdo. Estaba la pobrecita balda, casi tullida d\u2019estar horquetiada tant\u00edsimo tiempo. De Dios y su santa ayuda necesitaron Peralta y San Pedro pa descolgala del palo. Agarraron despu\u00e9s una escoba y unos trapos; le sacaron el avispero, y ello m\u00e1s bien qued\u00f3 medio decente. Apenas se vio andando recobr\u00f3 fuerza, y en un instantico volvi\u00f3 a amolar la desjarretadera\u2026 y tom\u00f3 el mundo. \u00a1C\u00f3mo estar\u00eda di hambrienta con el ayuno! En un tris acaba con los cristianos en una semana. Los dijuntos parec\u00edan gusanos de cosecha, y ni an los enterraban, sino que los hac\u00edan una montonera, y ai medio los tapaban con tierra. En las mangas rumbaba la mortecina, porque<br>ni toda la gallinazada del mundo alcanzaba a com\u00e9rsela. Peralta s\u00ed era verd\u00e1 que parec\u00eda ahora un duende, di aqu\u00ed pa\u2019c\u00e1, en una y en otra casa, amortajando los dijuntos y consolando y socorriendo a los vivos.<\/p>\n\n\n\n<p>La Muerte si aplac\u00f3 un poquito; los conta\u00edtos cristianos que quedaron volvieron a su oficio; y como los vivos heredaron tanto caudal, y el vicio del juego volvi\u00f3 a agarrarlos a todos, consigui\u00f3 Peralta m\u00e1s plata en esos d\u00edas que la qui hab\u00eda conseguido en tanto tiempo.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/image-105-edited-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-24603\" style=\"width:360px;height:auto\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n\n<p> \u00a1Hijue pucha si\u2019staba ricach\u00f3n! \u00a1Ya no ten\u00eda ondi acomodala! Pero c\u00e1tatelo ai qui un d\u00eda amanece con una pata hinchada, y le col\u00f3 una disc\u00edpula de la mala. Al momentico pidi\u00f3 cura y arregl\u00f3 los corotos, porque se puso a pensar qui harto hab\u00eda vivido y disfrutao, y que lo mismo era morise hoy que ma\u00f1ana go el otro d\u00eda. Mand\u00f3 en su testamento que su mortaja fuera de limosna, que le hicieran bolsico, y que precisadamente le metieran en \u00e9l la baraja y los daos; y comu\u2019era tan humilde quiso que lo enterraran sin ata\u00fal, en la propia puerta del cementerio onde todos lo pisaran harto. Asina fu\u00e9 qui apenitas se le present\u00f3 la Pelona cerr\u00f3 el ojo, estir\u00f3 la pata y le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00a1Mat\u00e1me pues!\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Poquito ser\u00eda lo duro que li asest\u00f3 el golpe, con el rincor que le ten\u00eda! Peralta s\u2019encontr\u00f3 en un paraje muy fe\u00edto, parecido a una plaza. Volti\u00f3 a ver por todas partes, y por all\u00e1, muy all\u00e1, descubri\u00f3 un caminito muy angosto y muy l\u00f3brego casi cerrao por las zarzas y los charrascales. <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/image-106-edited.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-24608\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><em>\u201cYa s\u00e9 aonde se va por ese camino<\/em> -pens\u00f3 Peralta-. <em>\u00a1El mismito que mentaba el cura en las pr\u00e9dicas! \u00a1Cojo pu\u2019el otro lao!\u201d.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>Y cogi\u00f3. Y se fu\u00e9 topando con mucha gente muy blanca y di agarre, que parec\u00edan fefes o mandones, y con se\u00f1oras muy bonitas y ricas que parec\u00edan principesas. Como nunca fu\u00e9 amigo de metese entre la gente grande, se fu\u00e9 por un la\u00edto del camino, que se iba anchando y poni\u00e9ndose plano como las palmas de la mano. \u00a1Mar\u00eda Madre si hab\u00eda qu\u00e9 ver en aquel camino! \u00a1Parec\u00eda mismamente una jardinera, con t\u00e1nta rosa y t\u00e1nta clavellina y con aquel pasto tan bonito! Pero eso s\u00ed: ni un afrecherito, ni una chapola de col ni un abejorro se ve\u00eda por ninguna parte ni pa remedio. Aquellas flores tan preciosas no g\u00fcel\u00edan, sino que parec\u00edan flores muertas.<\/p>\n\n\n\n<p>Peralta segu\u00eda a la resolana, con el desentendimiento de toda su vida. Por all\u00e1, en la mit\u00e1 di un llano, alcanz\u00f3 a divisar una cosa muy grande, muy grand\u00edsima; mucho m\u00e1s que las iglesias, mucho m\u00e1s que la Piedra del Pe\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquello blanquiaba com\u2019un avispero; y como toda la gente se iba colando a la cosa, Peralta se col\u00f3 tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/image-108-edited.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-24611\" style=\"width:200px;height:auto\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Comprendi\u00f3 qu\u2019era el Infierno, por el jumero que sal\u00eda de p\u2019arriba y el candel\u00f3n que sal\u00eda de p\u2019abajo. Por ai andaba mucha gente del mundo en conversas y tratos con los agregaos y piones del Infierno.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l se dentr\u00f3 por una gulunera muy escura y muy medrosa que parec\u00eda un socav\u00f3n, y fu\u00e9 a repuntar por all\u00e1 a unas californias ondi hab\u00eda muchas escaleras que ganar, y unos zanjones muy horrendos por onde corr\u00edan unas aguas muy mugrientas y asquerosas. A tiempo que pasaba por una puertecita oy\u00f3 un chillido como de cuchinito cuando lo\u2019st\u00e1n degollando, y si asom\u00f3 por una rendija. \u00a1Virgen! \u00a1Qu\u00e9 cosa tan horrenda! No era cuchino: era una se\u00f1ora de mantellina y saya de merinito algo mono, que la ten\u00edan con la lengua tendida en el yunque, con la punta cogida con unas tenazonas muy grandes; y un par de diablos herreros muy macuencos y cachipandos li alzaban macho a toda gana. \u00a1Hijue la cosa tan dura es la carne de condenao! \u00a1Aquella lengua ni se machucaba, ni se part\u00eda, ni saltaba en pedazos: ai se quedaba intauta! Y<br>a cada golpe le gritaban los diablos a la se\u00f1ora:<\/p>\n\n\n\n\n\n<p> <em>\u201c\u00a1Esto es pa que levant\u00e9s testimonios, vieja maldita! \u00a1Esto es pa que met\u00e1s tus mentiras, vieja lambona! \u00a1Esto es pa qu\u2019enred\u00e9s a las personas, vieja culebrona!\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y a Peralta le dio tanta l\u00e1stima que sali\u00f3 de g\u00fc\u00edda<\/p>\n\n\n\n<p>De presto se zamp\u00f3 por una puerta muy anchona; y cuando menos acat\u00f3, se top\u00f3 en un sal\u00f3n muy grandote y muy alt\u00edsimo que ten\u00eda hornos en todas las paredes, muy pegaos y muy junticos, como los roticos de las colmenas onde se meten las abejas. No hab\u00eda nadie en el sal\u00f3n; pero por all\u00e1 en la mit\u00e1 se ve\u00eda un trapo colgao a moda de tolda di arriero. Peralta si asom\u00f3 con mucha ma\u00f1ita, y ai estaba el Enemigo Malo acostao en un colch\u00f3n, dormido y como enfermoso y aburrid\u00f3n \u00e9l. <\/p>\n\n\n\n<p>De presto se record\u00f3; se enderez\u00f3, y a lo que vi\u00f3 a Peralta le dijo muy fanfarr\u00f3n y arrogante: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00bfQu\u00e9 ven\u00eds hacer aqu\u00ed, culichupao? Vos no sos di aqu\u00ed; \u00a1rumbati al momento!\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cPues, como nadie mi ataj\u00f3, yo me fu\u00ed colando, sin saber que me iba a topar con Su Merc\u00e9\u201d<\/em>, contest\u00f3 Peralta con mucha moderaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00bfQui\u00e9n sos vos?\u201d<\/em>, le dijo el Diablo.<\/p>\n\n\n\n<p><em> \u201cYo soy un pobrecito del mundo qui ando puaqu\u00ed embolatao. Me dijeron qu\u2019estaba en carrera de salvaci\u00f3n, pero a yo no mi han recebido indagatoria ni nadie si ha metido con yo\u201d.<\/em><br><\/p>\n\n\n\n<p>Al momento le comprendi\u00f3 el Diablo qu\u2019era alma del Purgatorio o del Cielo. \u00a1Fig\u00faresen, no entenderlo \u00e9l, con toda la marrulla que tiene! Pero como los buenos modos sacan los cimarrones del monte, y la humild\u00e1 agrada hasta al mismo Diablo, con ser tan soberbio, result\u00f3 que Peralta m\u00e1s bien le cay\u00f3 en gracia, m\u00e1s bien le pareci\u00f3 sabrosito y querido.<\/p>\n\n\n\n<p> <em>\u201c\u00bfSu Merc\u00e9 est\u00e1 como enfermoso?\u201d<\/em>, le pregunt\u00f3 Peralta. <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cS\u00ed, hombre<\/em> -contest\u00f3 Lucifer como muy aplacao-. S<em>e mi han alborotao en estos d\u00edas los achaques; y lo pior es que nadie viene a hacerme compa\u00f1\u00eda, porqu\u2019el mayordomo, los agregaos y toda la pionada no tienen tiempo ni de comer, con todo el trabajo que nos ha ca\u00eddo en estos<br>d\u00edas\u201d.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cPues, si yo le puedo servir di algo a su Merc\u00e9<\/em> -dijo Peralta haci\u00e9ndose el lamb\u00f3n-,<em> m\u00e1ndeme lo que quiera, qu\u2019el gusto m\u00edo es servile a las personas\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n\n\n<p>Y ai se fueron enredando en una conversa muy rasgada, hasta qu\u2019el Diablo dijo que quer\u00eda entretenerse en algo. <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cPues, si su Merc\u00e9 quiere que juguemos alguna cosita <\/em>-dijo Peralta muy disimulao-, <em>yo s\u00e9 jugar toda laya de juegos; y en prueba d\u2019ello es que mantengo mis \u00fatiles en el bolsico\u201d. <\/em>Y sac\u00f3 la baraja y los daos. <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cHombre, Peralta<\/em> -dijo el Diablo-, <em>lo malo es que vos no ten\u00e9s qu\u00e9 ganarte, y yo no juego vicio\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00bfC\u00f3mo nu he de tener <\/em>-dijo Peralta-, <em>si yo tengo un alma como la de todos? Yo la juego con su Merc\u00e9, pues tambi\u00e9n soy muy vicioso. La juego contra cualquiera otra alma de la gente de su Merc\u00e9\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/image-110-edited.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-24619\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>El Enemigo Malo, que ya le ten\u00eda ganas a esa almita de Peralta, tan linda y tan buenita, li apar\u00f3 la ca\u00f1a al momentico. Determinaron jugar tute, y le toc\u00f3 dar al Diablo. Baraj\u00f3 muy ligero y con modos muy bonitos; alz\u00f3 Peralta y principiaron a jugar. Iba el Diablo haciendo babazas muy satisfecho, cuando Peralta tiende sus cartas, y dice: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00a1Cuarenta, as y tres! \u00a1No la perder\u00e9s por mal que la jugu\u00e9s!\u201d.<\/em><br><em>\u201c\u00a1As\u00ed ser\u00e1! <\/em>-dijo el Diablo bastante picao-.  <em>Pero sigamos a ver qu\u00e9 resulta\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p> Pues, \u00bfqu\u00e9 hab\u00eda de resultar? Que Peralta se fu\u00e9 de sobra. Se puso el Diablo como la ira mala, y le dijo a Peralta con un tonito muy maluco: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00bfVos sos culebra echada go qu\u00e9 demonios?\u201d.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p><em> \u201c\u00a1Tant\u00e9, culebra! Lo que menos, su Merc\u00e9 <\/em>-le contest\u00f3 Peralta con su humild\u00e1 tan grande-. <em>Antes en el mundo dec\u00edan que yo dizque era un gusano de puro arrastrao y miserable. Pero sigamos, su Merc\u00e9, que se desquita\u201d.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>Siguieron; a la otra mano sali\u00f3 Peralta con tute de reyes. <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00a1Doblo!\u201d<\/em>, grit\u00f3 Lucifer con un vozach\u00f3n que retumb\u00f3 por todo el Infierno. La cola se le par\u00f3; los cachos se le abr\u00edan y se le cerraban como los di un alacr\u00e1n; los ojos le bailaban, que ni un trompo zangarria, de lo m\u00e1s bizcornetos y horrendos; \u00a1y por la boca echaba aquella babaza y aquel chispero! <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/diablito-edited-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-24623\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><em>\u201cDoblemos\u201d,<\/em> dijo Peralta muy convenido. Gan\u00f3 Peralta. <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00a1Doblo!\u201d<\/em>, grit\u00f3 el Diablo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y doblando, doblando, jugaron diecisiete tutes. Hasta que el Patas dijo: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00a1Ya no m\u00e1s!\u201d.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>Estaba tan sumamente medroso, daba unos bramidos tan espantosos, que toitica la gente del Infierno acudi\u00f3 a ver. \u00a1C\u00f3mo se quedar\u00edan de suspensos cuando vieron a su Amo y Se\u00f1or llorando a moco tendido! Y aquellas lagrimonas se iban cuajando, cuajando, cachete abajo, que ni granizo. En el suelo iba blanquiando la montonera, y toda la cama del Diablo qued\u00f3 tapadita. Un diablito muy metido y muy chocante que parec\u00eda reci\u00e9n adotorao, dijo con tonito llor\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p><em> \u201c\u00a1Nunca me figur\u00e9 que a mi Se\u00f1or le diera pataleta!\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00bfPero por qu\u00e9 no seguimos, su Merc\u00e9?<\/em> -dijo Peralta como suplicando-. <em>Es cierto que le he ganao m\u00e1s de treinta y tres mil millones de almas; pero yo veo qu\u2019el Infierno est\u00e1 sin tocar\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1Cierto! -dijo el Enemigo Malo haciendo pucheros-. Pero esas almas no las arriesgo yo: son mis almas queridas; \u00a1son mi familia, porque son las que m\u00e1s se parecen a yo!\u201d. Sigui\u00f3 moquiando, y a un ratico le dijo a uno de sus edecanes: <em>\u201c\u00a1And\u00e1, hombre, sac\u00e1le a este calzonsingente sus ganancias, y que se largue di aqu\u00ed!\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Como lo mand\u00f3 el Patas, asina mismo se cumpli\u00f3. Mientras qui\u2019una vieja \u00f1ata se persina, fueron echando toditas las puertas del Infierno la churreta di almas. Aquello era churretiar y churretiar, y no si acababa. Lo qui a Peralta le parec\u00eda m\u00e1s particular era que, a conforme iban saliendo, s\u2019iban poniendo m\u00e1s negras, m\u00e1s jediondas y m\u00e1s enjunecidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Parec\u00eda como si a todos los cristianos del mundo les estuvieran sacando las muelas a la vez, seg\u00fan los bramidos y la chiller\u00eda. Sin nadie mand\u00e1rselos aquellas almas endemoniadas fueron haciendo en el aire un caracol que ni un remolino. Los aires se fueron escureciendo, escureciendo, con aquella gallinazada, hasta que todo qued\u00f3 en la pura tiniebla.<br>Peralta, tan desentendido como si no hubiera hecho nada, se fu\u00e9 yendo muy despacio, hasta que s\u2019encontr\u00f3 con los tuneros del caminito del Cielo.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p>\u00a1Aquello era caminar y caminar, y no llegaba! \u00c9l tuvo que pasar por puentes di un pelo que ten\u00edan muchas leguas; \u00e9l tuvo que pasar la hilacha de la eternid\u00e1, que tan solamente Nuestro Se\u00f1or, \u00a1por ser quien es, la ha podido medir! Pero a Peralta no le di\u00f3 v\u00e1guido, sino que sigui\u00f3 serenito, serenito, y muy resuelto, hasta que se top\u00f3 en las puertas<br>del Cielo. Estaba eso bastante solo, y por all\u00e1 divis\u00f3 a San Pedro recostao en<br>su banco. Apenitas lo vi\u00f3 San Pedro, se le vino a la carrera, se le encar\u00f3 y le<br>dijo, midi\u00e9ndole pu\u00f1o: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00a1Quit\u00e1 di aqu\u00ed, so vagamundo! \u00bfTe parece que ti has portao muy bien y nos ten\u00e9s muy contentos? \u00a1Si all\u00e1 en la tierra no ti amas\u00e9 fue porque no pude, pero aqu\u00ed s\u00ed chup\u00e1s!\u201d. \u201c\u00a1No se fije en yo, viejito; f\u00edjese en lo que viene por aquel lao! Vaya a ver c\u00f3mo acomoda esa gentecita, y d\u00e9jese de nojase\u201d.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>Volti\u00f3 a ver San Pedro, estir\u00f3 bien la gaita y se puso la manito sobre<br>las cejas, como pa vigiar mejor; y apenas entendi\u00f3 el enredo, peg\u00f3 patas; abri\u00f3<br>la puerta, la golvi\u00f3 a cerrar a la carrera y la tranc\u00f3 por dentro. Ni por \u00e9sas si<br>agallin\u00f3 Peralta, ni le col\u00f3 cobard\u00eda, ni cavilosi\u00f3 qu\u2019en el Cielo le fueran a<br>meter machorrucio.<br>No bien se sinti\u00f3 San Pedro de puertas pa dentro corri\u00f3 muy trabucao, y<br>le hizo una se\u00f1ita al Se\u00f1or. Baj\u00f3 el Se\u00f1or de su trono, y se toparon como en la<br>mit\u00e1 del Cielo, y agarraron a conversar en un secreto tan largu\u00edsimo que a toda<br>la gente de la Corte Celestial le pa\u00f1\u00f3 la curiosid\u00e1. Bien comprend\u00edan toditos,<br>por lo que manotiaba San Pedro y por lo desencajao qu\u2019estaba, que la conversa<br>era sobre cosa gorda, \u00a1pero muy gorda! Las santas, qui anque sea en el Cielo<br>siempre son mujeres, pusieron los antiojos de larga vista pa ver qu\u00e9 sacaban en<br>limpio. \u00a1Pero ni lo negro e\u2019l\u2019u\u00f1a! El Se\u00f1or, qui hab\u00eda estao muy sereno oy\u00e9ndole<br>las cosas a San Pedro, le dijo muy pasito a lo \u00faltimo: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00a1En buena nos ha metido este Peralta! Pero eso no se puede de ninguna manera: los condenaos, condenaos se tienen que quedar por toda la eternid\u00e1. And\u00e1te a tu puesto, que yo ir\u00e9 a ver c\u00f3mo arreglamos esto. No abr\u00e1s la puerta; los que vayan viniendo los entr\u00e1s por el postigo chiquito\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><br>Se volvi\u00f3 el Se\u00f1or pa su trono, y a un ratico le hizo se\u00f1as a un santo, apersonao \u00e9l, vestido de curita, y con un bonet\u00f3n muy lindo. El santo se le vino muy respetoso, y hablaron dos palabras en secreto. Y bastante susto que le dio:<br>se le ve\u00eda, porque de presto se puso descolorido y principi\u00f3 a meniase el bonete.<br>A \u00e9sas le hizo el Se\u00f1or otra se\u00f1a a una santica qu\u2019estaba por all\u00e1 muy lejos, ojo<br>con \u00e9l; y la santica se vino muy modosa y muy contenta al llamao, y entr\u00f3 en<br>conversa con Cristico y el otro santo. Estaba vestida de carmelitana; tambi\u00e9n ten\u00eda<br>bonete que le luc\u00eda mucho, y en la una mano una pluma de ganso muy grandota.<br>\u00a1Esto s\u00ed fue lo que m\u00e1s embelec\u00f3 a las otras santas! Por todos los balcones empez\u00f3 a oise una bullita y unos mormullos, que la Virgen tuvo que tocar la campanita pa que se callaran. \u00a1Pero nada que les vali\u00f3! Fig\u00farese qu\u203aen ese momento sali\u00f3 un \u00e1ngel muy grande con un atril muy lindo, y m\u00e1s detr\u00e1s un angelito de los guitarristas, con la guitarrita colgada a un lao como carriel, y que llevaba en las dos manitos un tinter\u00f3n di oro y piedras preciosas ;&nbsp;y despu\u00e9s salieron dos santicos negros con dos tabretes de plata;&nbsp;y los cuatro arreglaron por all\u00e1 en un campito de lo m\u00e1s bueno un puesto como d&#8217;escribano.&nbsp;El cura y la monjita se fueron derecho a los tabretes, y cada cual se sent\u00f3.&nbsp;El angelito se qued\u00f3 muy formal teniendo el tintero.&nbsp;\u00a1Valientes criaturas las de mi Dios!&nbsp;En esti angelito s\u00ed s&#8217;esmer\u00f3 El:&nbsp;ten\u00eda la cabecita com&#8217;una pi\u00f1a di oro;&nbsp;era de lo m\u00e1s gordito y achapao, con los ojos azulitos, azulitos, que ni dos flores de linaza, y sus alitas de garza eran m\u00e1s blancas qui una breta\u00f1a.&nbsp;Casi estaba en cueritos: tan solamente llevaba de la cinta p&#8217;abajo un faldell\u00edn coposo di un jeme di ancho, di un trapo qui unas veces era di oro y otras veces era de plata, flequiao de por abajo y con unos caracoles y unas figuras. de la pura perler\u00eda.&nbsp;Pero lo m\u00e1s lindo de todo, lo que m\u00e1s le luc\u00eda al demontres del angelito, era la cargadera de la vig\u00fcelita, qu&#8217;era todita de topacios y esmeraldas;&nbsp;la guitarrita tambi\u00e9n era muy linda, toda laboriada y con clavijitas y cuerdas di oro.&nbsp;Dizque era el \u00e1ngel de la guarda de la monjita, y por eso &#8216;staba tan confianzudo con ella.&nbsp;que ni dos flores de linaza, y sus alitas de garza eran m\u00e1s blancas qui una breta\u00f1a.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La santica entr\u00f3 como en un alegato con el cura;&nbsp;pero a lo \u00faltimo, \u00e9l se puso a relatar y ella a jalar pluma.&nbsp;\u00a1Esa s\u00ed era escribana!&nbsp;\u00a1Se le ve\u00eda todo lo baquiana qu&#8217;era en esas cosas d&#8217;escriban\u00eda!&nbsp;Acomodada en su tabrete, iba escribiendo, escribiendo, sobre el atril;&nbsp;ya conforme escrib\u00eda, iba colgando por detr\u00e1s de los trimotriles \u00e9sos, un papel\u00f3n muy tieso ya escrito, que se iba enrollando, enrollando.&nbsp;S\u00f3lo mi Dios sabe el tiempo que gast\u00f3 escribiendo, porque en el Cielo nu&#8217;hay rel\u00f3.&nbsp;Por all\u00e1 al mucho rato la monja ech\u00f3 una plumada muy larga, y le hizo se\u00f1a al Se\u00f1or de que ya hab\u00eda acabado.<\/p>\n\n\n\n<p>No bien entendi\u00f3 el Se\u00f1or, se par\u00f3 en su trono, y dijo: &#8220;\u00a1Toquen bando y que entre Peralta!&#8221;.&nbsp;Y principiaron a redoblar todas las tamboras del Cielo, ya desgajarse a los trompicones toda la gente de su puesto, pa oir aquello nunca o\u00eddo en ese paraje: porque ni San Joaqu\u00edn, el ag\u00fcelito del Se\u00f1or, hab\u00eda o\u00eddo nunca leyendas de gaceta en la plaza. de la Corte Celestial.&nbsp;Cuando todos estaban sosegaos en sus puestos y Peralta por all\u00e1 en un rinconcito, mand\u00f3 Cristo que si asilenciaran los tamboreos, y dijo: <em>&#8220;\u00a1Pongan harto cuidao, pa que vean que la Gloria Celestial nu&#8217;es cualquier cosa!&#8221;.&nbsp;<\/em>Y despu\u00e9s se volti\u00f3 p&#8217;onde la monjita, y muy cari\u00f1oso, le dijo: <em>&#8220;Le\u00e9 vos el escrito, hijita, que ten\u00e9s tan linda pronuncia&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Caramba si la ten\u00eda!&nbsp;Esu&#8217;era como cuando los mozos monta\u00f1eros agarran a tocar el capador;&nbsp;como cuando en las faldas echan a gotiar los rezumideros en los charquitos insolvaos.&nbsp;La leyenda comenzaba d&#8217;esta laya: <em>&#8220;N\u00f3s, Tom\u00e1s di Aquino y Teresa de Jes\u00fas, mayores d&#8217;ed\u00e1, y del vecindario del Cielo, por mandato de Nuestro Se\u00f1or, hemos venido a resolver un punto muy trabajoso&#8230;&#8221; <\/em>tan trabajoso , tan sumamente trabajoso, que ni an siquiera se puede contar bien patent las retajilas tan lindas y tan bien empatadas escritas en la dichosa gaceta.&nbsp;\u00a1Hasta ai mecha la que ten\u00edan esos escribanos!<\/p>\n\n\n\n<p>Ultimadamente el documento quer\u00eda decir qu&#8217;era muy cierto que Peralta li hab\u00eda ganado al Enemigo Malo esa traquilada di almas con mucha legalid\u00e1 y en juego muy limpio y muy decente;&nbsp;pero que, mas sin embargo, esas almas no pod\u00edan colar al cielo ni de chiripa, y que por eso ten\u00edan que quedasi afuera.&nbsp;Pero que, al mismo tiempo, como todas las cosas de Dios ten\u00edan remedio, esta cosa se pod\u00eda arreglar sin que Peralta ni las Patas se llamaran a enga\u00f1o.&nbsp;Y el arreglo era asina: que todas las glorias que deb\u00edan haber ganao esas almas redimidas por Peralta si ajuntaran en una gloriona grande y se la metieran enterita a Peralta, qu&#8217;era el que l&#8217;hab\u00eda ganao con su pu\u00f1o.&nbsp;Y que la cosa del Infierno si arreglaba d&#8217;esta laya:&nbsp;qu&#8217;esos condenaos no volvieron a las penas de las llamas sino a otro infierno de nuevo uso que val\u00eda lo mismo qu&#8217;el de candela.&nbsp;Y era este infierno una indormia muy particular que sacaron de su cabeza el cura y la monjita.&nbsp;Esta indormia dizqu&#8217;era d&#8217;esta moda: que mi Dios echaba al mundo treinta y tres mil millones de cuerpos, y qu&#8217;esos cuerpos les met\u00edan adentro las almas que sac\u00f3 Peralta de los profundos infiernos;&nbsp;y qu&#8217;estas almas, manque los taitas de los cuerpos creyeran qu&#8217;eran pal Cielo, ya&#8217;staban condenadas desde en vida;&nbsp;y que por eso no les alcanzaba el santo bautismo, porque ya la gracia de mi Dios no les val\u00eda, aunque el bautismo fuera de verd\u00e1;&nbsp;y que se mor\u00edan los cuerpos, y volv\u00edan las almas a otros, y despu\u00e9s a otros,&nbsp;y segu\u00ed la misma fiesta hasta el d\u00eda del juicio;&nbsp;que di ai pendelante las pon\u00edan a voltiar en rueda en redondo del Infierno por s\u00e9cula seculorum am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Que por todo esto quizqu&#8217;es qui hay en este mundo una gente tan can\u00f3niga y tan mala, que goza tanto con el mal de los cristianos: porque ya son gente del Patas;&nbsp;y por eso es que se mantienen tan enjunecidos y padeciendo tan\u00edsimos tormentos sin candela.&nbsp;Estos quizque son los envidiosos.&nbsp;Y por eso quizque fue qu&#8217;el Enemigo Malo no quiso arriesgar las almas aquellas del Infierno, porque esas tambi\u00e9n eran d&#8217;envidiosos.<\/p>\n\n\n\n<p>Peralta entendi\u00f3 muy bien entendido el relatar, y muy contento que se puso, y muy verde y muy buena que le pareci\u00f3 la inguandia.&nbsp;Pero este Peralta era tan sumamente parejo, que ni con todo el alegr\u00f3n que ten\u00eda por dentro se le vio mover las pesta\u00f1as de ternero: ai se qued\u00f3 en su puesto como si no fuera con \u00e9l.&nbsp;Pero de golpe se vio solo en la plaza del Cielo.&nbsp;\u00a1Hast&#8217;ai placitas!<\/p>\n\n\n\n<p>Aquello era una cosa redonda, enladrillada con diamantes y piedras preciosas de todo color, que hac\u00edan unas labores como los caos de las maestras.&nbsp;En redondo hab\u00eda una ringlera de pilas di oro que chorriaban agua florida y pachul\u00ed de la gloria;&nbsp;y cada una d&#8217;estas pilitas ten\u00eda su jardinera de cuantas flores Dios ha criao, pero toditas di oro y de plata.&nbsp;Tambi\u00e9n era di oro y de plata el balc\u00f3n de la plaza;&nbsp;y al mismito frente a la entrada, estaba el trono de la Sant\u00edsima Trinid\u00e1.&nbsp;Era a modo de una custodia muy grandota, encaramada en unos escalones muy altos.&nbsp;En el redondel de la custodia estaban el Padre y el Hijo, y all\u00e1 en la punta di arriba estaba prendido el Esp\u00edritu Santo, aliadobierto y con el piquito de p&#8217;abajo.&nbsp;De la punta del piquito le sal\u00eda un vaho di una luz mucho m\u00e1s alumbradora que la del sol.<\/p>\n\n\n\n<p>El Padre Eterno, qu&#8217;en todas las bullas de Peralta nu&#8217;hab\u00eda habladoo palabra, se par\u00f3 y dijo d&#8217;esta moda: <\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8220;Peralta; escog\u00e9 el puesto que quer\u00e1s. \u00a1Ninguno lu&#8217;ha ganao tan alto como vos, porque vos sos! la Humild\u00e1, porque vos sos la Carid\u00e1! All\u00e1 abajo fuiste un gusano arrastrao por el suelo; aqu\u00ed sos el alma gloriosa que m\u00e1s ha ganao. Escog\u00e9 el puesto. \u00a1No ti humill\u00e9s m\u00e1s, que ya&#8217;st\u00e1s ensalzao!&#8221;.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y entonaron todos los coros celestiales el trisagio d&#8217;Isa\u00edas, y Peralta, que todav\u00eda nu&#8217;hab\u00eda usao la virt\u00fa di achiquitase, se fue achiquitando, achiquitando, hasta volverse un Peraltica de tres pulgadas;&nbsp;y derechito, con la agilid\u00e1 que tienen los bienaventuraos, se brinc\u00f3 al mundo que tiene el Padre en su diestra, si acomod\u00f3 muy bien y si abraz\u00f3 con la Cruz.&nbsp;\u00a1All\u00ed est\u00e1 por toda la Eternid\u00e1!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Bot\u00edn colorao, perdone lo malo qui hubiera&#8217;stao!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":38174,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[387,99,273],"tags":[271,2674,2755,2868,2917,177,3044],"class_list":["post-24549","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-demonio","category-especiales","category-purgatorio","tag-cielo","tag-cielo-infierno-y-purgatirio","tag-cuento","tag-el-diablo-pierde-una-apuesta-en-colombia","tag-en-colombia-el-diablo-pierde-una-apuesta","tag-infierno","tag-juan-peralta"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24549","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24549"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24549\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24549"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24549"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24549"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}