{"id":9077,"date":"2020-08-13T00:19:02","date_gmt":"2020-08-13T05:19:02","guid":{"rendered":"http:\/\/un-paso-aldia.com\/?p=9077"},"modified":"2020-08-13T00:19:02","modified_gmt":"2020-08-13T05:19:02","slug":"la-esperanza-sermon-del-santo-cura-de-ars","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/2020\/08\/13\/la-esperanza-sermon-del-santo-cura-de-ars\/","title":{"rendered":"LA ESPERANZA, Serm\u00f3n del Santo Cura de Ars"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>&#8230;esta es la manera c\u00f3mo recibe Jes\u00fas al pecador cu\u00e1ntas veces retorna a su seno: le perdona y le restituye cu\u00e1ntos bienes el pecado le arrebatara. Al considerar esto, \u00bfqui\u00e9n de nosotros no abrigara la mayor confianza en la caridad de Dios?<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p><em>Diliges Dominum Deum tuum.<br>Amar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios.<br><\/em>\u00a0 \u00a0(S. Mat., XXI, 37.)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/sermonesescogidosdelsantocuraarsla-radiocristiandad-ivoox12448287.mp3\"><\/audio><figcaption><em>Serm\u00f3n sobre la Esperanza<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.mscperu.org\/espirit\/cura_de_ars\/pic_cura_de_ars\/cura_de_ars02.JPG\" alt=\"El santo Cura de Ars: Serm\u00f3n sobre LA ESPERANZA\" width=\"275\" height=\"401\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">San Agust\u00edn nos dice que, aunque no hubiese cielo que esperar ni infierno que temer, no por eso dejar\u00eda de amar a Dios, por ser \u00c9l infinitamente amable; sin embargo, Dios, para que nos animemos a seguirle y a amarle sobre todas las cosas, nos promete una recompensa eterna. Cumpliendo dignamente tan bella misi\u00f3n, la cual constituye la mayor dicha que en este mundo podemos esperar, nos preparamos una eterna felicidad en el cielo. <\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"has-text-color has-background wp-block-heading\" style=\"background-color:#ffeec1;color:#750303\">Si la fe nos ense\u00f1a que Dios todo lo ve, que es testigo de cuanto hacemos y sufrimos, la virtud de la esperanza nos impulsa a soportar las penalidades con una entera sumisi\u00f3n a la voluntad divina, en la confianza de que, por ello, seremos recompensados eternamente. <\/h6>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Sabemos tambi\u00e9n que esta hermosa virtud fue la que sostuvo a los m\u00e1rtires en sus atroces tormentos, a los solitarios en los rigores de sus penitencias, y a los santos enfermos en sus dolencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> Si la fe nos muestra a Dios presente en todas partes, la esperanza nos impulsa a realizar todo lo que consideramos agradable a Dios, con la mira de una eterna recompensa, ya que esta virtud contribuye tanto a dulcificar nuestros males, veamos, pues, en que consiste la bella y preciosa esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Si nos es dado conocer por la fe que hay en Dios, que es nuestro Creador, nuestro Salvador y nuestro sumo Bien, que nos dio el ser para que le conozcamos, le amemos, le sirvamos y lleguemos a poseerle; la esperanza nos ense\u00f1a que, aunque indignos de tanta felicidad, podemos esperarla por los m\u00e9ritos de Jesucristo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Para lograr que nuestros actos sean dignos de recompensa, se necesitan tres cosas, a saber, la fe, que nos hace ver a Dios c\u00f3mo presente; la esperanza, que nos hace obrar con la sola intenci\u00f3n de agradarle, y el amor, que nos une a \u00c9l c\u00f3mo a nuestro sumo Bien. Jam\u00e1s llegaremos a comprender el grado de gloria que nos proporcionara en el cielo cada acci\u00f3n buena, si la realizamos puramente por Dios ni a\u00fan los santos que est\u00e1n en el cielo llegan a comprenderlo. De lo cual vais a ver un ejemplo admirable. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Leemos en la vida de San Agust\u00edn que, mientras este Santo se dispon\u00eda a escribir a San Jer\u00f3nimo, para preguntarle qu\u00e9 expresiones podr\u00edan mejor servirle para hacer sentir intensamente toda la extensi\u00f3n y grandeza de la felicidad que los santos disfrutan en el cielo; mientras, siguiendo su costumbre, pon\u00eda en la carta la salutaci\u00f3n: \u00abSalud en Jesucristo Nuestro Se\u00f1or\u00bb, qued\u00f3 inundada su habitaci\u00f3n por una luz refulgente, can extraordinaria, que superaba en hermosura e intensidad a la del sol en su cenit; la cual luz desped\u00eda adem\u00e1s el m\u00e1s delicioso de los perfumes.  Qued\u00f3 tan enajenado el Santo, que estuvo a punto de morir de gozo. Al mismo tiempo oy\u00f3 que de aquellos fulgores sal\u00eda una voz que le dijo: &#8220;Mi amado Agust\u00edn, me crees a\u00fan en la tierra; gracias a Dios, estoy ya en el cielo&#8221;.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> Quieres preguntarme de qu\u00e9 t\u00e9rminos hay que valerse para hacer sentir del mejor modo posible la felicidad de que gozan los santos; has de saber, querido amigo, que es tan grande esta felicidad, supera tanto a lo que una criatura puede imaginar, que resultar\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil contar las estrellas del firmamento, recoger todas las aguas del mar en una redoma, sostener toda la tierra en tus manos, que no llegar a comprender la felicidad del menor de los bienaventurados del cielo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> Me ha sucedido lo que a la reina de Saba; juzgando ella por las voces de la fama, hab\u00eda formado un gran concepto del rey Salom\u00f3n; pero, despu\u00e9s de haber visto con sus propios ojos el orden admirable que reinaba en su palacio, la magnificencia sin igual, la ciencia y los extensos conocimientos de aquel rey, qued\u00f3 tan admirada y sobrecogida, que regres\u00f3 a su tierra diciendo que; cuanto se le hab\u00eda dicho, era nada en comparaci\u00f3n de lo que sus ojos hab\u00edan visto. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Lo mismo me ha sucedido respecto a la hermosura del cielo y a la felicidad de que gozan los santos; cre\u00eda haber penetrado algo de las bellezas que el cielo contiene y de la felicidad de que gozan los santos; pues bien, has de saber que los m\u00e1s sublimes pensamientos que hab\u00eda podido concebir, nada son comparados con la felicidad que constituye la herencia de los bienaventurados\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Leemos en la vida de Santa Catalina de Sena, que esta Santa mereci\u00f3 de Dios la gracia de ver en alguna manera la belleza del cielo y la felicidad de que all\u00ed se disfruta. Qued\u00f3 tan sobrecogida, que vino a caer en \u00e9xtasis. Al volver en si, pregunt\u00f3le el confesor que era lo que Dios le hab\u00eda mostrado. Dijo la Santa que el Se\u00f1or le hab\u00eda hecho ver algo de la hermosura del cielo y de la dicha de que gozan los bienaventurados; pero exced\u00eda tanto, todo ello, a lo que podemos nosotros imaginar, que resultaba imposible dar la menor idea. Ya veis, pues, adonde nos llevan nuestras buenas obras, si las hacemos con la mira de agradar a Dios; ya veis cu\u00e1ntos son los bienes que la virtud de la esperanza nos hace desear y aguardar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-background\" style=\"background-color:#f1e3bb;color:#680000\"><strong>Hemos dicho que la virtud de la esperanza nos consuela y sostiene en las pruebas que Dios nos env\u00eda. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Tenemos de ello un gran ejemplo en la persona del Santo Job, sentado en el estercolero, cubierto de llagas de pies a cabeza. Hab\u00eda perdido a sus hijos, aplastados al derrumbarse su casa. El mismo, desde su cama, hubo de refugiarse en el estercolero m\u00e1s miserable y hediondo, abandonado de todos; su pobre cuerpo estaba lleno de podredumbre; su carne viva era ya pasto de los gusanos, a los cuales ten\u00eda que apartar con un tiesto; se vio insultado por su misma esposa, que, en vez de consolarle, se complac\u00eda en llenarle de injurias dici\u00e9ndole: \u00ab\u00bfVes, el Dios a Qui\u00e9n sirves con tanta fidelidad?. \u00bfVes de que manera te recompensa? P\u00eddele que te quite la vida; a lo menos con ello te ver\u00e1s libre de tantos males\u00bb.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> Sus mejores amigos le visitaban s\u00f3lo para acrecentar sus dolores. M\u00e1s, a pesar del estado miserable a que estaba reducido, no dej\u00f3 nunca de esperar en Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-background\" style=\"background-color:#f6e8c0;color:#a40808\"> <em>&#8220;No, Dios m\u00edo, jam\u00e1s dejar\u00e9 de esperar en Vos; aunque me quitases la vida: no dejar\u00eda de esperar en Vos y de confiar en vuestra caridad. Por que he de desanimarme, Dios m\u00edo, y abandonarme a la desesperaci\u00f3n?  Confesar\u00e9 en vuestra presencia mis pecados, que son la causa de los Males que padezco; y espero que ser\u00e9is Vos mi Salvador. Tengo la esperanza de que un d\u00eda me recompensareis por los males que ahora experimento por vuestro amor\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> Aqu\u00ed ten\u00e9is lo que podemos llamar una verdadera esperanza: por ella, a pesar de que el santo var\u00f3n ve\u00eda descargar sobre s\u00ed toda la c\u00f3lera divina; no dejaba, con todo, de esperar en Dios. Sin examinar el motivo por que sufr\u00eda aquellos males sin cuento, content\u00e1base solamente con decir que sus pecados eran la causa de todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00bfVeis los grandes bienes que la esperanza nos procura? Todos le tienen por desgraciado; s\u00f3lo \u00e9l, tendido en su estercolero, abandonado de los suyos y despreciado de los dem\u00e1s, se siente feliz, puesto que pone en Dios toda su confianza. \u00a1Ah!, si en nuestras penas, en nuestras tristezas y en nuestras enfermedades, mantuvi\u00e9semos siempre una tan grande confianza en Dios, \u00a1cu\u00e1ntos bienes atesorar\u00edamos para el cielo!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a1Ay!, \u00a1cuan ciegos somos!. Si, en lugar de desesperarnos en nuestras penalidades, conserv\u00e1semos aquella firme esperanza que junto con otros medios para merecer el cielo, nos env\u00eda Dios, \u00a1con cu\u00e1nta alegr\u00eda sufrir\u00edamos!.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><strong><em>Pero, me dir\u00e9is, \u00bf qu\u00e9 significa esta palabra: esperar?. Vedlo Aqu\u00ed. Es suspirar por algo que ha de hacernos dichosos en la otra vida; es el deseo de vernos libres de todos los males de este mundo; el deseo de poseer toda suerte de bienes capaces de satisfacernos plenamente. <\/em><\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Despu\u00e9s que Ad\u00e1n hubo pecado, y se vio lleno de tantas miserias, su gran consuelo era el pensar que no s\u00f3lo sus sufrimientos le merecer\u00edan el perd\u00f3n de los pecados, sino, adem\u00e1s, le proporcionar\u00edan los bienes del cielo. \u00a1Cu\u00e1nta bondad la de un Dios, al recompensar por toda una eternidad la m\u00e1s insignificante de nuestras obras!. M\u00e1s para que merezcamos tanta dicha, quiere el Se\u00f1or que depositemos en \u00c9l una gran confianza, cual la que tienen los hijos con sus padres. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Por esto vemos que en muchos pasajes de la Escritura toma el nombre de Padre, a fin de inspirarnos una gran confianza. En todas nuestras penas, sean del alma, sean del cuerpo, quiere que recurramos a \u00c9l. Promete socorrernos siempre que a \u00c9l acudamos. Si toma el nombre de Padre, es para inspirarnos mayor confianza. Mirad de qu\u00e9 manera nos ama: por su profeta Isa\u00edas nos dice que nos lleva a todos en su seno. <em>\u00abEs imposible que una madre olvide al hijo que lleva en sus entra\u00f1as; y aunque cometiese tal barbaridad, os digo que yo no olvidar\u00e9 al que pone en m\u00ed su confianza\u00bb <\/em>( Is., XLIX,15). Quejase de que no confiemos en El cual debi\u00e9ramos; y nos advierte que <em>\u00abno depositemos nuestra confianza en los reyes y pr\u00edncipes, ya que saldr\u00edan fallidas nuestras esperanzas\u00bb<\/em> (Ps., CXLV,2). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Y a\u00fan va m\u00e1s all\u00e1, pues nos amenaza con su maldici\u00f3n, si dejamos de confiar en \u00c9l; as\u00ed nos habla por su profeta Jerem\u00edas: <em>\u00ab\u00a1Maldito sea el que no pone en Dios su confianza!\u00bb<\/em>, y en otra parte nos dice: <em>\u00ab\u00a1Bendito sea el que conf\u00eda en el Se\u00f1or!\u00bb<\/em> (Ier., XVII, 5,7). Recordad la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo y que Jes\u00fas nos propone con tanto amor a fin de inspirarnos una gran confianza en su bondad&#8230; \u00bfQu\u00e9 es lo que hace aquel buen padre?, nos dice Jesucristo, que es precisamente el padre tierno a Qui\u00e9n se refiere la par\u00e1bola: En vez de aguardar a que el hijo vaya a arrojarse a sus plantas, en cuanto le divisa no le deja hablar. <em>\u00abNo, hijo m\u00edo, no me hables de pecados, no pensemos en otra cosa que alegrarnos\u00bb<\/em>. Y aquel padre bondadoso invita a toda la corte celestial a dar gracias a Dios por haber visto resucitado al hijo que cre\u00eda muerto, por haber recobrado al hijo que ten\u00eda por perdido. Para darle a entender cu\u00e1nto le ama, le ofrece de nuevo su amistad y todos los bienes (Luc., XV).<\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"has-text-color has-background wp-block-heading\" style=\"background-color:#f1d996;color:#9d0606\">Pues bien, esta es la manera c\u00f3mo recibe Jes\u00fas al pecador cu\u00e1ntas veces retorna a su seno: le perdona y le restituye cu\u00e1ntos bienes el pecado le arrebatara.<\/h6>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> Al considerar esto, \u00bfqui\u00e9n de nosotros no abrigara la mayor confianza en la caridad de Dios? Y a\u00fan va m\u00e1s all\u00e1, ya que nos dice que, cuando tenemos la dicha de dejar el pecado para amarle a \u00c9l, todo el cielo se regocija. Si le\u00e9is en otra p\u00e1gina del Evangelio, ver\u00e9is con qu\u00e9 diligencia corre en busca de la oveja perdida. Al hallarla, queda tan satisfecho que, para evitarle el cansancio del camino, se la cargo sobre sus hombros (Luc., XV). <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Mirad con cu\u00e1nta indulgencia y bondad recibe a Magdalena (Luc., VII)., ved con qu\u00e9 ternura la consuela. Y no solamente la consuela, sino que la defiende contra los insultos de los fariseos. <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Mirad con cu\u00e1nta caridad y con cu\u00e1nto placer perdona a la mujer ad\u00faltera; ella le ofende, y \u00c9l mismo se constituye en su protector y Salvador (Joan., VIII). <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Mirad su diligencia en salir al encuentro de la Samaritana; para salvar su alma, va a esperarla junto, al pozo de Jacob; se digna dirigirle \u00c9l primero la palabra, para mostrarle toda su bondad; y a pretexto de pedirle agua, le da la gracia del cielo (Joan., IV).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Decidme, \u00a1que razones podremos aducir para excusarnos, cuando nos haga presente la bondad con que nos trat\u00f3, cuando nos convenza de lo bien que habr\u00edamos sido recibidos si nos hubi\u00e9semos determinado a volver a \u00c9l, cuando nos manifieste el gozo con que nos habr\u00eda perdonado y restituido su gracia.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Muy exactamente puede decirnos: <em>Desgraciado, \u00a1si has vivido y muerto en el pecado, ha sido porque no quisiste salir de \u00e9l: mi af\u00e1n de perdonarte era grande!.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> Ved, c\u00f3mo Dios quiere que acudamos a \u00c9l con gran confianza en nuestras dolencias espirituales. Por su profeta Miqueas, nos dice que, aunque nuestros pecados sean m\u00e1s numerosos que las estrellas del firmamento, que las gotas de agua del mar, que las hojas de los bosques, o que los granos de arena que circundan el Oc\u00e9ano, todo lo olvidara, si nos convertimos sinceramente; y nos dice tambi\u00e9n, que aunque el pecado haya hecho a nuestra alma m\u00e1s negra que el carb\u00f3n, <em>\u00abo m\u00e1s roja que la p\u00farpura, nos la volver\u00e1 m\u00e1s blanca que la nieve\u00bb<\/em> (Isa\u00edas, 1, 18.). Nos dice que arroja nuestros pecados en las profundidades del mar, a fin de que no reaparezcan jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> \u00a1Cu\u00e1nta caridad nos manifiesta Dios!, \u00a1con cu\u00e1nta confianza deberemos dirigirnos a \u00c9l!.\u00a0Mas \u00a1qu\u00e9 desesperaci\u00f3n la de un cristiano condenado cuando se de cu\u00e1nta de la facilidad con que Dios le habr\u00eda perdonado, si hubiese acertado a pedirle perd\u00f3n!. Decidme ahora si, al condenarnos, no ser\u00e1 por haberlo nosotros querido. \u00a1Ay!, \u00a1cu\u00e1ntos remordimientos de conciencia, cu\u00e1ntos pensamientos saludables, cu\u00e1ntos buenos deseos no habr\u00e1 suscitado en nosotros la voz de Dios!. \u00a1Oh, Dios m\u00edo!, \u00a1cu\u00e1n infeliz es el hombre al precipitarse en la condenaci\u00f3n, cuando tan f\u00e1cilmente podr\u00eda salvarse! Para convencernos de lo que acabo de decir, no hay m\u00e1s que considerar lo que por nosotros hizo Jes\u00fas durante los treinta y tres a\u00f1os que mor\u00f3 ac\u00e1 en la tierra.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<h6 class=\"has-text-color has-background wp-block-heading\" style=\"background-color:#e6f0f6;color:#680404\"><strong>Os he dicho, en segundo lugar, que hasta con respecto a nuestras necesidades temporales hemos de tener gran confianza en Dios.<\/strong><\/h6>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> A fin de movernos a recurrir a \u00c9l confiadamente en lo que se refiere a las necesidades del cuerpo, nos asegura que velar\u00e1 por nosotros y as\u00ed vemos que ha obrado grandes milagros para hacer que no nos falte lo necesario para vivir. Leemos en la Sagrada Escritura que aliment\u00f3 a su pueblo, por espacio de cuarenta a\u00f1os en el desierto, con el man\u00e1 que ca\u00eda todos los d\u00edas antes de salir el sol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Durante aquellos mismos cuarenta a\u00f1os, los vestidos de los israelitas no se estropearon en lo m\u00e1s m\u00ednimo. Nos dice en el Evangelio que no nos preocupemos por lo que se refiere a nuestro vestido o a nuestra alimentaci\u00f3n:<em> \u00abContemplad, dice, las aves del cielo; ni siembran, ni cosechan, ni almacenan nada en sus graneros; mirad con que solicitud las alimenta vuestro Padre; \u00bfy no sois vosotros, por ventura, de mejor condici\u00f3n, siendo c\u00f3mo sois hijos de Dios?. Gente de poca fe, no os acongoj\u00e9is, pues, por el cuidado de hallar lo que habr\u00e9is de comer, o con que vestir vuestro cuerpo. Contemplad los lirios del campo, ved c\u00f3mo crecen, y, sin embargo, ni trabajan, ni tejen; mirad, no obstante, el vestido con que se adornan; os aseguro que Salom\u00f3n, en todo el esplendor de su gloria, llamas ostent\u00f3 vestido semejante. Si, pues, concluye el divino Salvador, el Se\u00f1or es tan solicito en vestir una hierba que hoy existe y ma\u00f1ana es arrojada ma\u00f1ana fuego, \u00bfcon cu\u00e1nta mayor raz\u00f3n cuidara de vosotros que sois sus hijos?. Buscad, pues, primero el reino de Dios y su justicia, y lo dem\u00e1s se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura\u00bb<\/em> (Math., VI). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Mirad a\u00fan hasta d\u00f3nde quiere hacer llegar nuestra confianza: \u00ab Cuando or\u00e9is, nos dice, no dig\u00e1is<em><strong> \u00abDios m\u00edo\u00bb<\/strong><\/em>, sino <em><strong>\u00abPadre nuestro\u00bb<\/strong><\/em>; pues sabemos que el hijo tiene una confianza ilimitada en su padre\u00bb. Despu\u00e9s de haber resucitado, apareci\u00f3se a Santa Magdalena y le dijo: <em>\u00abAnda, ve a mis hermanos, y diles de mi parte: Subo a mi Padre, que es tambi\u00e9n el vuestro\u00bb <\/em>(Ioan., XX,17). <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Decidme, \u00bfno hab\u00e9is de convenir conmigo en que, si somos tan desgraciados en este mundo, proviene ante todo de que no tenemos en Dios la suficiente confianza?.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Hemos dicho, en tercer lugar que hemos de concebir una gran confianza en Dios, al experimentar cualquier tristeza, pena o enfermedad. Es preciso que esta gran confianza en el cielo nos sostenga y nos consuele en aquellas horas amargas; esto hicieron los santos. Leemos en la vida de San Sinforiano que, al ser conducido al martirio, su madre, que le amaba verdaderamente en Dios, subi\u00f3se a una pared para verle pasar, Y, con toda la fuerza de sus pulmones, clam\u00f3: <em>\u00ab\u00a1Hijo m\u00edo, hijo m\u00edo, levanta tus ojos al cielo; valor, hijo m\u00edo que la esperanza en el cielo te sostenga!, \u00a1valor hijo m\u00edo! Si el camino del cielo es dif\u00edcil, en cambio es muy corto\u00bb.<\/em> Animado aquel hijo por las palabras de su madre, arrostro con gran intrepidez los tormentos y la muerte. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">San Francisco de Sales ten\u00eda en Dios tanta confianza, que parec\u00eda insensible a las persecuciones de que era objeto; dec\u00edase a s\u00ed mismo: <em>\u00abToda vez que nada sucede sin permisi\u00f3n divina, las persecuciones no son m\u00e1s que para nuestro bien\u00bb. <\/em>Leemos en su vida que en cierta ocasi\u00f3n fue vilmente calumniado; a pesar de esto, ni un momento perdi\u00f3 su ordinaria tranquilidad. Escribi\u00f3 a uno de sus amigos que una persona le acababa de avisar que se murmuraba de \u00e9l en gran manera; m\u00e1s esperaba que el Se\u00f1or arreglar\u00eda todo aquello a gloria suya y para salvaci\u00f3n de su alma. Se limit\u00f3 a orar por los que le calumniaban. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Tal es la confianza que debemos nosotros tener en Dios. Al hallarnos perseguidos y despreciados, poseemos la prueba m\u00e1s inequ\u00edvoca de que somos verdaderamente cristianos, esto es, hijos de un Dios despreciado y perseguido.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-background\" style=\"background-color:#dde9f1\"><strong>Os dec\u00eda en cuarto lugar<\/strong>, que, si hemos de concebir una ciega confianza en Jesucristo, Qui\u00e9n jam\u00e1s dejar\u00e1 de acudir en nuestro socorro al vernos atribulados, si acudimos a \u00c9l como un hijo acude a su padre; <strong>debemos tener tambi\u00e9n una gran confianza en su Sant\u00edsima Madre, tan buena y tan sol\u00edcita para socorrernos en nuestras necesidades temporales y espirituales, y sobre todo en el primer momento de nuestra conversi\u00f3n a Dios. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Si nos remuerde alg\u00fan pecado cuya confesi\u00f3n nos cause verg\u00fcenza, arroj\u00e9monos a sus plantas, y tendremos la seguridad de que nos alcanzar\u00e1 la gracia de confesarnos bien, y al mismo tiempo no cesar\u00e1 de implorar nuestro perd\u00f3n. Para demostrarnoslo, Aqu\u00ed ten\u00e9is un admirable ejemplo. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Refi\u00e9rese que cierto hombre durante mucho tiempo llev\u00f3 una vida bastante cristiana para hacerle concebir grandes esperanzas de alcanzar el cielo. Pero el demonio, que no piensa m\u00e1s que en nuestra perdici\u00f3n, le tent\u00f3 con tanta insistencia y tan a menudo, que lleg\u00f3 a ocasionarle una grave ca\u00edda. Habiendo al instante entrado en reflexi\u00f3n, comprendi\u00f3 la enormidad de su pecado, y propuso en seguida recurrir al laudable remedio de la penitencia. M\u00e1s concibi\u00f3 de su pecado una verg\u00fcenza tal, que jam\u00e1s pudo determinarse a confesarlo. Atormentado por los remordimientos de su conciencia, que no le dejaban descansar, tom\u00f3 la resoluci\u00f3n de arrojarse al agua para dar fin a sus d\u00edas, esperando con ello dar t\u00e9rmino a sus penas. M\u00e1s, al llegar al borde de la orilla, se llen\u00f3 de temor considerando la desdicha eterna en que se iba a precipitar, y volvi\u00f3 atr\u00e1s llorando a l\u00e1grima viva, rogando al Se\u00f1or se dignase perdonarle sin que se viese obligado a confesarse. Crey\u00f3 poder recobrar la paz del esp\u00edritu, visitando muchas iglesias, orando y ejecutando duras penitencias pero, a pesar de todas sus oraciones y penitencias, los remordimientos le persegu\u00edan a todas horas. Nuestro Se\u00f1or quiso que alcanzase el perd\u00f3n gracias a la protecci\u00f3n de su Sant\u00edsima Madre. Una noche, mientras estaba pose\u00eddo de la mayor tristeza, se sinti\u00f3 decididamente impulsado a confesarse, y, siguiendo aquel impulso, se levant\u00f3 muy temprano y se encamin\u00f3 a la iglesia; m\u00e1s cuando estaba a punto de confesarse, sinti\u00f3se m\u00e1s que nunca acometido de la verg\u00fcenza, que le causaba su pecado, y no tuvo valor para realizar lo que la gracia de Dios le inspirara. Pasado alg\u00fan tiempo tuvo otra inspiraci\u00f3n semejante a la primera; encamin\u00f3se de nuevo a la iglesia, m\u00e1s all\u00ed su buena acci\u00f3n qued\u00f3 otra vez frustrada por la verg\u00fcenza, y, en un momento de desesperaci\u00f3n, hizo el prop\u00f3sito de abandonarse a la muerte antes que declarar su pecado a un confesor. Sin embargo, le vino el pensamiento de encomendarse a la Sant\u00edsima Virgen. Antes de regresar a su casa, fue a postrarse ante el altar de la Madre de Dios; all\u00ed hizo presente a la Sant\u00edsima Virgen la gran necesidad que de su auxilio ten\u00eda, y con l\u00e1grimas en los ojos la conjur\u00f3 a que no le abandonase. \u00a1Cu\u00e1nta bondad la de la Madre de Dios, cu\u00e1nta diligencia en socorrer a aquel desgraciado!. A\u00fan no se hab\u00eda arrodillado, cuando desaparecieron todas sus angustias, su coraz\u00f3n qued\u00f3 enteramente transformado, levant\u00f3se lleno de valor, fuese al encuentro de un sacerdote, al que, en medio de un r\u00edo de l\u00e1grimas, confes\u00f3 todos sus pecados. A medida que iba declarando sus faltas, parec\u00edale quitarse tan gran peso de su conciencia; y despu\u00e9s declar\u00f3 que, al recibir la absoluci\u00f3n, experiment\u00f3 mayor contento que si le hubiesen regalado todo el oro del mundo. \u00a1Ay!, \u00a1cu\u00e1l habr\u00eda sido la desgracia de aquel pobre, si no hubiese recurrido a la Sant\u00edsima Virgen. !Indudablemente ahora se abrazar\u00eda en el infierno!.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-color has-background wp-block-heading\" style=\"background-color:#fde7ab;color:#6d0404\">En todas nuestras penas, sean del alma, sean del cuerpo, despu\u00e9s de Dios, hemos de concebir una gran confianza en la Virgen Mar\u00eda. <\/h4>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Ved aqu\u00ed otro ejemplo, el cual har\u00e1 mover en vosotros una tierna confianza en la Sant\u00edsima Virgen, sobre todo cuando quer\u00e1is concebir grande horror al pecado. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>El bienaventurado San Ligorio refiere que una gran pecadora llamada Elena acert\u00f3 un d\u00eda a entrar en un templo, y la casualidad, o mejor la Providencia, todo lo dispone en bien de sus escogidos, quiso que oyese un serm\u00f3n, que se estaba predicando, sobre la devoci\u00f3n del Santo Rosario. Qued\u00f3 tan bien impresionada con lo que el predicador dec\u00eda acerca de las excelencias y saludables frutos de aquella santa devoci\u00f3n, que sinti\u00f3 deseos de poseer un rosario. Terminado el serm\u00f3n, fue a comprar uno; pero durante macho tiempo tuvo mucho cuidado en ocultarlo para que no se burlasen de ella. Comenz\u00f3 a rezar cada d\u00eda el Rosario, m\u00e1s sin gusto y con poca devoci\u00f3n. Pasado alg\u00fan tiempo, la Virgen hizo que experimentase tanta devoci\u00f3n y placer en aquella pr\u00e1ctica, que no se cansaba de ella; aquella devoci\u00f3n, tan agradable a la Sant\u00edsima Virgen, le mereci\u00f3 una mirada compasiva, la cual le hizo concebir un tan grande aborrecimiento y horror de su vida pasada, que su conciencia se transform\u00f3 en un infierno, y la inquietaba sin descanso noche y d\u00eda. Desgarrada continuamente por sus punzantes remordimientos, no pod\u00eda ya resistir a la voz interior que le presentaba el sacramento de la Penitencia como el \u00fanico remedio para conseguir la paz por ella tan deseada, la paz que hab\u00eda buscado in\u00fatilmente en todas partes; aquella voz le dec\u00eda que el sacramento de la Penitencia era el \u00fanico remedio a los males de su alma. Invitada por aquella inspiraci\u00f3n, empujada y guiada por la gracia, fue a echarse a los pies del ministro del Se\u00f1or, al que descubri\u00f3 todas las miserias de su alma, es decir, todos sus pecados; confes\u00f3se con tanta contrici\u00f3n y con tanta abundancia de l\u00e1grimas, que el sacerdote qued\u00f3 admirado en gran manera, no sabiendo a qu\u00e9 atribuir aquel milagro de la gracia. Acabada la confesi\u00f3n, Elena fue a postrarse ante el altar de la Sant\u00edsima Virgen, y all\u00ed, penetrada de los m\u00e1s vivos sentimientos de gratitud, exclam\u00f3: \u00abVirgen Sant\u00edsima, es verdad que hasta el presente he sido un monstruo; mas Vos, con el gran poder que ten\u00e9is delante de Dios, ayudadme a corregirme; desde ahora propongo emplear el resto de mis d\u00edas en hacer penitencia\u00bb. Desde aquel momento, y de regreso ya a su casa, rompi\u00f3 para siempre los lazos de las malas compa\u00f1\u00edas que pasta entonces la hab\u00edan retenido en los m\u00e1s abominables des\u00f3rdenes; reparti\u00f3 todos sus bienes a los pobres, y se entreg\u00f3 a todos los rigores y mortificaciones que inspirarle pudieron el amor a Dios y el remordimiento de sus pecados. Para que quedase premiada la gran confianza que aquella mujer hab\u00eda depositado en la Virgen Mar\u00eda, en su \u00faltima hora se le aparecieron Jes\u00fas y la Sant\u00edsima Virgen, y en sus manos entreg\u00f3 su alma hermosa, purificada por la penitencia y las l\u00e1grimas; de manera que, despu\u00e9s de Dios, fue a la Sant\u00edsima Virgen a Qui\u00e9n debi\u00f3 aquella gran penitente su salvaci\u00f3n.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Ved ahora otro ejemplo, no menos admirable, de confianza en la Virgen Mar\u00eda, y que manifiesta cuan presta esta la Sant\u00edsima Virgen para ayudarnos a salir del pecado. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Refi\u00e9rese que hubo un joven, a qui\u00e9n sus padres educaron muy bien, mas tuvo la desgracia de contraer un mal habito, el cual fue para \u00e9l una fuente inagotable de pecados. Conservando a\u00fan el santo temor de Dios y deseando renunciar a sus des\u00f3rdenes, hac\u00eda a veces alg\u00fan esfuerzo por salir de su triste estado; m\u00e1s el peso de sus vicios le arrastraba de nuevo. Detestaba su pecado, y a pesar de ello, ca\u00eda a cada momento. Viendo que de ninguna manera pod\u00eda corregirse, se desanim\u00f3 y determin\u00f3 no confesarse m\u00e1s. Al ver su confesor que no se presentaba en el tiempo acostumbrado, intent\u00f3 un nuevo esfuerzo por devolver a Dios aquella pobre alma. Fue a entrevistarse con \u00e9l, en un momento en que estaba trabajando s\u00f3lo. Aquel desgraciado joven, al ver llegar al sacerdote, prorrumpi\u00f3 en gritos y lamentaciones. \u00ab\u00bfQu\u00e9 te pasa, amigo?, le pregunt\u00f3 el sacerdote- \u00a1Oh, padre!, estoy condenado; veo muy claro que nunca podr\u00e9 corregirme, y he resuelto abandonarlo todo.-\u00bfQu\u00e9 es lo que dices, amigo m\u00edo?, al contrario, me consta que, si quieres hacer lo que ahora voy a indicarte, te enmendar\u00e1s y alcanzar\u00e1s el perd\u00f3n. V\u00e9 al instante a arrojarte a los pies de la Sant\u00edsima Virgen para implorarle tu conversi\u00f3n, y despu\u00e9s ven a verme\u00bb. El joven se fue al momento a postrarse a las plantas de la Virgen Mar\u00eda, y, regando el suelo con sus l\u00e1grimas, le suplic\u00f3 que tuviese piedad de un alma que tanta sangre costara a Jesucristo, su divino Hijo, y que el demonio, iba a arrastrar al infierno. Al momento sinti\u00f3 nacer en su pecho una confianza tal, que a su impulso se levant\u00f3 y fue a confesarse. Convirti\u00f3se sinceramente; sus malos h\u00e1bitos fueron destruidos radicalmente, y sirvi\u00f3 a Dios durante el resto de su vida. Hemos de convenir, pues, en que, si permanecemos en pecado, es porque no queremos valernos de los medios que la religi\u00f3n nos ofrece, ni recurrir con confianza a nuestra bondadosa Madre, que se apiadar\u00eda de nosotros, c\u00f3mo se ha apiadado de todos los que acudieron a Ella.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<h6 class=\"has-text-color has-background wp-block-heading\" style=\"background-color:#dae6ee;color:#610202\"><strong>Os he dicho, en quinto lugar, que la virtud de la esperanza nos induce a ejecutar nuestras acciones con la \u00fanica mira de agradar a Dios, y no al mundo. <\/strong><\/h6>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Hemos de comenzar a practicar tan hermosa virtud al despertarnos, ofreciendo con amor y fervor nuestro coraz\u00f3n a Dios, pensando en la magnitud de la recompensa que mereceremos durante el d\u00eda, si todo lo que en \u00e9l obramos lo hacemos solamente para agradar a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Decidme: si, en todos nuestras obras, acert\u00e1semos a pensar siempre en la magnitud de la recompensa que Dios nos tiene reservada por la menor de nuestras acciones, \u00a1cuales no serian nuestros sentimientos de respeto y veneraci\u00f3n a Dios Nuestro Se\u00f1or!. \u00a1Con qu\u00e9 pura intenci\u00f3n dar\u00edamos nuestras limosnas!-Pero, me dir\u00e9is, al dar una limosna, siempre lo hacemos por Dios y no por el mundo. -Sin embargo, estamos muy satisfechos de que nos vean los dem\u00e1s, de que nos alaben, y hasta nos complacemos en referir nuestros actos de generosidad. En lo \u00edntimo de nuestros corazones, nos sentimos halagados pensando en nuestras liberalidades, y nos aplaudimos a nosotros mismos; en cambio, si aquella hermosa virtud adornase nuestra alma, s\u00f3lo buscar\u00edamos a Dios; ni el mundo, ni nosotros mismos entrar\u00edan para nada. Y no es extra\u00f1o que realicemos con tanta imperfecci\u00f3n nuestras buenas obras.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-color has-background wp-block-heading\" style=\"background-color:#fdde8a;color:#470202\">Es que no pensamos en la recompensa que Dios nos tiene reservada si las practicamos s\u00f3lo por agradarle. <\/h4>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Al dispensar un favor a alguien que, en vez de ser agradecido, nos paga con ingratitud, si tuvi\u00e9semos la hermosa virtud de la esperanza, quedar\u00edamos satisfechos pensando que el premio que Dios nos dar\u00e1 ser\u00e1 mucho mayor. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Nos dice San Francisco de Sales que, si se le presentasen dos personas a pedir un favor y \u00e9l solamente pudiese favorecer a una, escoger\u00eda la que a su juicio hubiese de ser menos agradecida, ya que as\u00ed su m\u00e9rito ante Dios ser\u00eda mayor. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">El santo rey David dec\u00eda que todo lo hac\u00eda en la Santa presencia de Dios, como si al momento hubiese de ver juzgada su obra y recibir la recompensa; por lo cual hac\u00eda siempre bien lo que realizaba s\u00f3lo por agradar a Dios. En efecto, los que est\u00e1n faltos de la virtud de la esperanza, todo lo hacen por el mundo, para hacerse amar o apreciar, y con ello pierden toda recompensa. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Decimos que, en nuestras penas y enfermedades, hemos de concebir una gran confianza en Dios Nuestro Se\u00f1or: aqu\u00ed es precisamente donde Dios se complace en poner a prueba nuestra confianza. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Leemos en la vida de San Elzeardo que los mundanos se burlaban p\u00fablicamente de su devoci\u00f3n, y los libertinos la tomaban como cosa de broma. Santa Delfina le dijo un d\u00eda que el desprecio que hac\u00edan de su persona, reca\u00eda tambi\u00e9n sobre su virtud. \u00a1Ay!, le respondi\u00f3 llorando el Santo, cuando pienso en lo que Jesucristo padeci\u00f3 por m\u00ed, me siento tan impresionado que, aunque me quitaran los ojos, no hallar\u00eda palabras para quejarme, fijo mi pensamiento en la grande recompensa que est\u00e1 preparada a los que padecen por amor de Dios: Aqu\u00ed est\u00e1 toda mi esperanza, y lo que me sostiene en mis penas. Y ello es muy f\u00e1cil de comprender. \u00bfQu\u00e9 es, en efecto, lo que podr\u00e1 consolar a una persona enferma, sino la magnitud de la recompensa que Dios le tiene preparada en la otra vida?.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Leemos en la historia que un predicador, debiendo predicar en un hospital, escogi\u00f3 por asunto los sufrimientos. Expuso c\u00f3mo los sufrimientos sirven para atesorar grandes m\u00e9ritos para el cielo, e hizo resaltar lo agradable que es a Dios una persona que sabe sufrir con paciencia. En dicho hospital hab\u00eda un pobre enfermo que, desde hac\u00eda muchos a\u00f1os estaba padeciendo mucho, pero, por desgracia, quej\u00e1ndose continuamente; por lo o\u00eddo en aqu\u00e9l serm\u00f3n, comprendi\u00f3 el gran tesoro de bienes celestiales que hab\u00eda perdido y, terminado el serm\u00f3n, se puso a llorar y a dar extraordinarios gemidos. Lo vio un sacerdote, y le pregunt\u00f3 por qu\u00e9 mostraba tanta tristeza, advirti\u00e9ndole que, si era porque alguien le hab\u00eda causado aquella pena, el era el administrador y pod\u00eda hacerle justicia. Aquel infeliz contest\u00f3: \u00ab\u00a1Oh!, no Se\u00f1or, nadie me ha hecho mal alguno, yo mismo soy Qui\u00e9n me he da\u00f1ado. -\u00bfC\u00f3mo?, le pregunt\u00f3 el sacerdote. &#8211; Se\u00f1or, despu\u00e9s de sufrir tantos a\u00f1os, \u00a1cu\u00e1ntos bienes he perdido, con los cuales hubiera merecido el cielo si hubiese sabido llevar la enfermedad con paciencia!.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a1Ay!, \u00a1cuan desgraciado soy!, yo me consideraba tan digno de l\u00e1stima; si hubiese comprendido la realidad de mi estado, ser\u00eda la persona m\u00e1s feliz del mundo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> Cu\u00e1ntas personas hablar\u00e1n de la misma manera a la hora de la muerte, siendo as\u00ed que sus penas, sufridas con \u00e1nimo de agradar a Dios, les hubieran ganado -el cielo; ahora, en cambio, usando mal de ellas, s\u00f3lo sirven para su perdici\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>A una mujer que desde mucho tiempo se hallaba sepultada en una cama sufriendo horribles dolores, y a pesar de ello parec\u00eda estar enteramente satisfecha, habi\u00e9ndosele preguntado qu\u00e9 era lo que la animaba a mantenerse tranquila en un estado tan digno de compasi\u00f3n, contest\u00f3: \u00abAl pensar que Dios es testigo de mis sufrimientos y que por ellos me premiara por una eternidad, experimento una alegr\u00eda tal, sufro con tanto placer, que no cambiar\u00eda mi situaci\u00f3n por todos los imperios del mundo\u00bb. <\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-color has-background wp-block-heading\" style=\"background-color:#f1dfac;color:#540101\">Ya veis, pues, c\u00f3mo los que tienen la dicha de adornar su coraz\u00f3n con esta hermosa virtud, logran pronto cambiar sus dolores en delicias.<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Al ver en el mundo a tantas personas desgraciadas, maldiciendo su existencia y pasando su vida en una especie de infierno, perseguidas siempre por la tristeza o la desesperaci\u00f3n; \u00a1ay!, pensemos que tales desgracias provienen de no poner en Dios su confianza y de no considerar la gran recompensa que en el cielo las espera. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Leemos que Santa Felicitas, temiendo que el menor de sus hijos no tuviese \u00e1nimo para arrostrar el martirio, le dijo a grandes voces: <em>\u00abHijo m\u00edo, levanta tus ojos al cielo, que ser\u00e1 tu recompensa; un s\u00f3lo momento, y habr\u00e1n terminado tus sufrimientos\u00bb. <\/em>Tales palabras, salidas de la boca de una madre, fortalecieron de tal manera a aquel pobre hijo, que, con indecible alegr\u00eda, entreg\u00f3 su peque\u00f1o cuerpo a los tormentos que los crueles verdugos quisieron hacerle padecer. Nos dice San Francisco Javier que, estando en pa\u00eds salvaje, hubo de soportar todos los padecimientos que aquellos id\u00f3latras se les ocurri\u00f3 infligirle, sin recibir consuelo alguno; pero ten\u00eda puesta de tal manera su confianza en Dios, que mereci\u00f3 el auxilio divino de una manera visible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Jesucristo, para darnos a entender cu\u00e1nto debemos confiar en \u00c9l y c\u00f3mo hemos de pedirle siempre, sin terror alguno, todo lo que necesitemos as\u00ed para el alma como para el cuerpo, nos dice en su Evangelio que un hombre fue durante la noche a pedir tres panes a un amigo suyo, para dar de comer a un hu\u00e9sped reci\u00e9n llegado; el otro le contest\u00f3 que estaban acostados \u00e9l y sus hijos, y que no los incomodase. Pero el primero insisti\u00f3 en su petici\u00f3n, diciendo que carec\u00eda de pan para ofrecer a su visitante. Al fin, el otro accedi\u00f3 a darle lo que le queda, no porque fuese su amigo, sino para librarse de hombre tan inoportuno. De lo cual concluye Jesucristo:<em> \u00abPedid y se os dar\u00e1; buscad y hallar\u00e9is: llamad y se os abrir\u00e1; y tened la seguridad de que todo cuanto pidi\u00e9reis al Padre en mi nombre, os ser\u00e1 concedido\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"has-text-color has-background wp-block-heading\" style=\"background-color:#daeffd;color:#680303\">En sexto lugar, he de deciros que nuestra esperanza ha de ser universal, es decir, hemos de acudir a Dios en todo cuanto pueda acontecernos. <\/h6>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Si estamos enfermos, pongamos en \u00c9l toda nuestra confianza, pues tantas dolencias cur\u00f3 mientras estuvo en este mundo, y, si nuestra salud ha de ser para su gloria o para la salvaci\u00f3n de nuestra alma, podemos estar seguros de obtenerla; y si, por el contrario, la enfermedad nos ha de ser m\u00e1s ventajosa, nos conceder\u00e1 las fuerzas necesarias para sufrirla con paciencia a fin de recompensarnos en la eternidad. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Si nos hallamos en alg\u00fan peligro, imit\u00e9mos a los tres ni\u00f1os que aquel rey hizo arrojar en el horno de Babilonia; pusieron de tal manera su confianza en Dios que el fuego no hizo m\u00e1s que quemar la cuerda que los sujetaba, de modo que se paseaban en medio de la hoguera, c\u00f3mo en un jard\u00edn de delicias.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> \u00bfNos sentimos tentados? Confiemos en Jesucristo y no sucumbiremos. Este tierno Salvador nos mereci\u00f3 la victoria en nuestras tentaciones, permitiendo que el demonio le tentase a \u00c9l.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> \u00bfNos domina alg\u00fan mal h\u00e1bito, y tememos no poder salir de \u00e9l?; confiemos \u00fanicamente en Dios, ya que \u00e9l nos ha merecido toda clase de gracias para vencer al demonio. <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">As\u00ed lograremos hallar consuelo en las miserias que son inseparables de nuestra vida. M\u00e1s atended a lo que nos dice San Juan Cris\u00f3stomo: <strong><em>&#8220;Para merecer tales consuelos, no hemos de dejarnos llevar de la presunci\u00f3n, poni\u00e9ndonos voluntariamente en peligro de pecar&#8221;. <\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"has-text-color has-background wp-block-heading\" style=\"background-color:#f5e3b1;color:#720202\">Nuestro Se\u00f1or no nos ha prometido su gracia sino a condici\u00f3n de que, por nuestra parte, hagamos todo lo posible para evitar el peligro de caer. <\/h5>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Adem\u00e1s, hemos de procurar no abusar de la paciencia divina permaneciendo en el pecado bajo el pretexto de que Dios no dejar\u00e1 de perdonarnos aunque dilatemos nuestra confesi\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Mucho cuidado, ya que, mientras estamos en pecado, corremos el m\u00e1s serio peligro de precipitarnos en el infierno; aparte de que, cuando hemos permanecido voluntariamente en el pecado, es muy dudoso que nuestro arrepentimiento, a la hora de la muerte, haya de obtenernos la salvaci\u00f3n; ya que, a la hora en que espont\u00e1neamente pudimos salir del pecado permanecimos en \u00e9l.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"> Desgraciados de nosotros; \u00bfc\u00f3mo nos atreveremos a permanecer en pecado, cuando ni por un minuto tenemos nuestra vida asegurada?. Nos dice el Se\u00f1or que vendr\u00e1 cuando menos lo sospechemos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Digo, pues, que si bien no hemos de abusar de la esperanza, tampoco debemos desesperar de la misericordia divina, pues es infinita. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><strong>Es la desesperaci\u00f3n un pecado mayor que todos cu\u00e1ntos podemos haber cometido<\/strong>, pues por la fe sabemos que Dios no nos ha de negar el perd\u00f3n, si acudimos a \u00c9l con sinceridad. <strong>La magnitud de nuestros pecados no debe engendrar en nosotros el temor de que se nos niegue el perd\u00f3n<\/strong>, pues todos ellos, comparados con la misericordia de Dios, son menos que un grano de arena al lado de una monta\u00f1a. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Si Ca\u00edn, despu\u00e9s de haber muerto a su hermano, hubiese pedido perd\u00f3n a Dios, pod\u00eda estar seguro de alcanzarlo. Si Judas se hubiese arrojado a los pies de Cristo, para suplicarle el perd\u00f3n, Jesucristo le habr\u00eda perdonado su culpa c\u00f3mo a San Pedro.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">M\u00e1s, para terminar, \u00bfquer\u00e9is saber por qu\u00e9 permanecemos tanto tiempo en pecado, y nos inquieta tanto el momento en que habremos de acusarnos de \u00e9l?. Ello es a causa de nuestro orgullo. Si posey\u00e9semos una verdadera humildad, no permanecer\u00edamos en pecado, ni ver\u00edamos con temor la hora de acusarnos. Pidamos a Dios el menosprecio de nosotros mismos, y temeremos el pecado, y lo confesaremos tan pronto lo hayamos cometido. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Y concluyo diciendo que hemos de pedir a Dios con frecuencia esta hermosa virtud de la esperanza, la cual nos impulsar\u00e1 siempre a ejecutar nuestras acciones s\u00f3lo con el \u00e1nimo de agradar a Dios. <\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"has-text-color has-background wp-block-heading\" style=\"background-color:#f8e4ac;color:#590505\">Procuremos no desesperar nunca, ni en las enfermedades ni en cualquier otra tribulaci\u00f3n. Pensemos que todo ello son bienes que Dios nos env\u00eda para merecernos una eterna recompensa.<\/h6>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile\" style=\"grid-template-columns:36% auto\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/unpasoaldia.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/4f082-recurso-2-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7342\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<h5 class=\"wp-block-heading\">\u00daNETE A NUESTRO FACEBOOK Y RECIBIR\u00c1S EN TIEMPO REAL CADA PUBLICACI\u00d3N DE NUESTRA P\u00c1GINA  TE ESPERAMOS.<\/h5>\n\n\n\n<h6 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\" id=\"block-93c04113-52f1-4f82-b83c-6f131508f6e3\"><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/unpasoaldia\">https:\/\/www.facebook.com\/unpasoaldia<\/a><\/h6>\n\n\n\n<p><\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-jetpack-send-a-message\">\n<div class=\"wp-block-jetpack-whatsapp-button is-color-dark\"><a class=\"whatsapp-block__button\" href=\"https:\/\/api.whatsapp.com\/send?phone=573108571644&amp;text=Hola...%20Qu%C3%A9%20gusto%20estar%20en%20contacto%20contigo\" style=\"background-color:#25D366\" target=\"_self\" rel=\"noopener noreferrer\">Haz Click y Escr\u00edbenos<br \/> si quieres aportar tu ayuda<br \/> econ\u00f3mica para mantener esta obra.<\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sabemos tambi\u00e9n que esta hermosa virtud fue la que sostuvo a los m\u00e1rtires en sus atroces tormentos, a los solitarios en los rigores de sus penitencias, y a los santos enfermos en sus dolencias.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":9089,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5,52],"tags":[],"class_list":["post-9077","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad","category-santos"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9077","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9077"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9077\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9077"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9077"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unpasoaldia.housedev.co\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9077"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}